Ago 12
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WIMBLEDON, LA REALEZA DEL TENIS

Por: Andrés Chávez

El estadio de Wimbledon vuelve a florecer y muestra que el paso del tiempo no es siempre sinónimo de envejecimiento. En el caso de La Catedral, cada año es una oportunidad para mantenerse vigente y mostrar al mundo la mezcla perfecta entre lo tradicional y lo moderno. En el AELTC (All England Lawn Tennis Club), conviven las memorias más sagradas del tenis y los inicios de este deporte como tal, así como de sus ganadores, aquellos que alguna vez levantaron el trofeo de oro en forma de piña y la bandeja de plata, elevada varias veces por ilustres jugadoras y embajadoras del tenis femenino. 

El trofeo dorado es otorgado al campeón masculino, que se lleva una réplica del mismo tamaño, donde se incluye los nombres de todos los campeones anteriores. En el caso de las damas, Wimbledon entrega a la campeona en sencillos una bandeja llamada Venus Rosewater Dish, que está hecha de plata esterlina, parcialmente dorada y con una decoración mitológica. Esta presea fue otorgada por primera vez a la campeona británica Blanche Bingley en 1886.

Wimbledon es la excelencia del tenis y el evento más añejo en la historia de este deporte. La primera vez que se jugó fue en 1877, sin embargo, hay cosas que no cambian y que han perdurado como una memoria del deporte blanco. 

Entre esas tradiciones, precisamente, está la vestimenta. Wimbledon es el único torneo del circuito de tenis profesional que mantiene un código estricto en los atuendos de los jugadores, ya que se solicita jugar enteramente de blanco (se han aceptado algunas inclusiones, como una franja de color en el cuello). Es así que hombres y mujeres aprovechan para utilizar modelos de indumentaria muy particulares, que solo se los puede disfrutar durante la época en la que se juega sobre césped, aproximadamente, cuatro semanas en torneos previos al tercer Grand Slam del año. Para las marcas resulta un desafío, porque deben seguir cuidadosamente las reglas estipuladas por la organización. 

Otra de las tradiciones se remonta a los inicios del torneo: las fresas con crema. Un postre para que saboreen los visitantes, porque la temporada de fresas es corta y se dan durante los mismos días que dura Wimbledon. Más de 1,4 millones de fresas se consumen en las dos semanas del torneo cada año y 7.000 litros de crema fresca, que hacen una combinación exquisita para disfrutar en los corredores, al aire libre, del majestuoso complejo.

EL LUJO Y LA TRADICIÓN
El torneo de Wimbledon se sitúa al sur de Londres, en una próspera zona residencial donde está el The All England Lawn Tennis Club en Church Road. Se puede acceder al complejo ya sea por metro, bus, taxi o automóvil. Para este año, el torneo busca seguir creciendo y no quedar atrás de sus similares: Australian Open, Roland Garros (París) y US Open (Nueva York). La cancha 1 cuenta con un techo equipado con lo último en tecnología en iluminación LED para eventos deportivos, además de sus 12.345 asientos totalmente nuevos. 

Además, ofrece vestidores completamente remodelados, para atractivo y comodidad de los jugadores; mientras que el público que visite el torneo se encontrará con la tienda oficial remodelada, para adquirir productos oficiales. También, una variedad de opciones de comida, bebida y lugares de descanso. 

LAS EXPECTATIVAS
Desde 2003, solamente Roger Federer, Novak Djokovic, Rafael Nadal y Andy Murray han logrado obtener el trofeo dorado de Wimbledon en sencillos, por lo que la mirada se centrará en lo que estos tres jugadores puedan lograr en el tercer major del año. Punto aparte para Andy Murray: el británico de 32 años, que a principios de año anunció que consideraba seriamente el retiro del tenis producto de una lesión de cadera, regresará a jugar en la categoría de dobles en dupla con el francés Pierre Hugues Herbert, lo que será seguramente un detalle más para el deleite del público. Murray ya cumplió con su cuota al convertirse en el primer británico desde Fred Perry en 1936 en ganar Wimbledon en 2013 y 2016. 

La gran lista de jugadores que buscarán coronarse en La Catedral destaca por ejemplo a la joven promesa del tenis canadiense, Félix Auger Aliassime de 18 años, Alexander Zverev, Dominic Thiem, Stefanos Tsitsipas entre otros, que son llamados a ser la nueva generación del tenis masculino. 

Por el lado de las damas, se espera mucho de Naomi Osaka de 21 años, que busca recuperar la primera posición WTA (Womans Tennis Asociation), y la australiana Ashleigh Barty, que llega tras ganar en el polvo de ladrillo de París y buscará sostener su posición en lo más alto del ranking femenino. Así, también, de Maria Sharapova, que vuelve luego de estar lesionada gran parte de la temporada que inició en enero, Serena Williams y la campeona defensora, la alemana Angelique Kerber. También están las jóvenes promesas: Amanda Anisimova de 17 años y Cori “Coco” Gauff de 15, ambas representantes de Estados Unidos.