May 28
Volcanes_NuestroMundo

VOLCANES QUE SE ASOMAN AL PATIO

Por: Esteban Michelena

QUE SI ESTOS MUROS HABLARAN, DECÍAN LOS ABUELOS. Y CONTEMPLANDO ESAS ANCHAS PAREDES CENTENARIAS, LOS PATIOS DESLUMBRANTES Y EL JUEGO DE SOMBRAS DE LOS ZAGUANES, EL VIAJERO EXTASIADO SE PREGUNTA, UNA Y OTRA VEZ, QUÉ CURIOSOS O DRAMÁTICOS EPISODIOS DE LA HISTORIA SUCEDIERON, CIENTOS DE AÑOS HACE, EN ESE PASILLO, EN AQUEL RINCÓN, EN EL SILENTE JARDÍN FLORIDO.

Una legendaria hacienda que guarda celosamente parte de la historia ecuatoriana, de su memoria colectiva y también de su arquitectura, es la memorable Guachalá. Ubicada a una hora de la Mitad del Mundo, en el cantón Cayambe, se encuentra este bella estancia. Construida en 1580, durante la época colonial de Ecuador y sobre terrenos del imperio inca, es reconocida entre las más antigüas del Ecuador.

La bienvenida al apasible lugar está a cargo de decenas de árboles de eucalipto, que con más de 100 años de edad, esconden la casona en el corazón del bosque. Estos gigantes de madera forman una gran avenida desde la carretera hasta la entrada principal de la hacienda.

A primera vista se observa que la casa es fiel representante de la arquitectura del periodo colonial. Sus muros, de más de 300 años, albergaron a personajes icónicos de la historia ecuatoriana y mundial: la Misión Geodésica Francesa, por ejemplo, encontró el descanso perfecto a sus arduas labores al indagar la forma exacta de la tierra.

También Cristóbal Bonifaz, miembro fundador de la Estación científica Charles Darwin en las Islas Galápagos, durmió en estas enormes habitaciones. Sin embargo, fue el expresidente Gabriel García Moreno quien recorrió, una y otra vez, los pisos de madera de la imponente casona: vivió allí varios años y, pese al silencioso paso del tiempo, aún esta morada cita su memoria intacta. Solo imaginar la figura severa de este hombre en los mismos pasillos que reciben al viajero aumenta la incomparable experiencia de viajar.

Como todas las construcciones de la época, la edificación se levanta en varios bloques de una sola planta, alrededor de un gran patio central, el mismo que se conserva intacto desde el siglo XVI. En el centro de este se encuentra una pileta que en la antigüedad se usó como reloj solar. Y, sobre esta, se halla un antiguo ídolo indígena: completo, único, pues desde aquí también se puede disfrutar del trino de los pájaros y el aire puro del bosque.

La hacienda cuenta con dos iglesias, la más antigua es la capilla donde se puede observar un mural que data del año 1757. El segundo templo fue construido en 1938 y, actualmente, es un museo donde podemos encontrar una colección de fotografías tomadas por Neptalí Bonifaz, quien a través de su lente da cuenta de momentos en la historia de Ecuador y el mundo, entre 1878 y 1943.

PASILLOS, ZAGUANES, REVOLUCIONES
La hacienda La Andaluza tiene la combinación perfecta de paisajes andinos e historia. Ubicada a los pies del majestuoso volcán Chimborazo, en la ciudad de Riobamba, este Patrimonio Cultural fue escenario de diversos tratados y manifestaciones de ideales, pues fue un punto clave para el desarrollo de la Revolución Marcista en 1843.

La belleza de su paisaje, ese aliento místico del viento omnipresente, también sirvieron de compañía para personajes históricos que se hospedaron en esta bucólica hacienda andina: acá trabajaron los escritores de la Primera Constitución y el gran Simón Bolívar, durante uno de sus recorridos libertarios por Ecuador, repuso fuerzas, arengas e ideales.

A primera vista, la fachada se remonta a la época española, pero en su interior podemos disfrutar de las reliquias históricas en un ambiente moderno y acogedor. El edificio colonial esta rodeado por un hermoso jardín con una fuente de piedra conservada desde la construcción de la hacienda. Al recorrer este emblemático lugar también el viajero puede disfrutar de los paisajes andinos que hacen de la sierra ecuatoriana un lugar para el descanso, para los suspiros y los sueños.

Guachalá tiene un misticismo que la acompaña desde hace cientos de años. Sus paredes susurran historias…

Actualmente la hostería La Andaluza es administrada por la Sociedad La Andaluza y Samari Asociados, quienes como guardianes de la historia procuran que sus visitantes tengan, nada menos, que una experiencia de otra época. Y lo logran: viajar en el tiempo, dilatar la memoria, volar hacia el pasado.

Pero si de hechos históricos tratan estos viajes memorables, no podemos omitir los eventos naturales ocurridos en Ecuador. La hacienda La Ciénega, durante años, fue un hospedaje importante para quienes querían observar el comportamiento del volcán Cotopaxi.

Tras ese propósito, hasta aquí llegaron personajes como Carlos María La Condamine, el científico francés que participó en la Misión Geodésica y Alexander Humboldt, naturalista alemán; nada menos. Uno de los acontecimientos más importantes ocurrió en diciembre de 1740, cuando el Marqués de Maenza, propietario de La Ciénega, tuvo primera fila al poder observar la erupción del volcán Quilotoa.

Ubicada en Lasso, su existencia data también del tiempo de la Colonia: La Ciénega es una de las haciendas más antiguas de Ecuador, con más de 400 años de existencia. Su construcción se integra al paisaje que lo rodea. Sus paredes de piedra volcánica, con dos metros de espesor, acogen la impronta española, pero también conmemoran el trabajo y tezón de los lugareños.
Hospedarse en haciendas, caminar sobre históricos pasillos, leer a la sombra de árboles centenarios, que se enfrentaron a vientos, aguaceros y soles encendidos. Y que siguen ahí, erguidos y hermosos, como mirando el devenir de la historia, el paso de las nubes, los ciclos de la vida. Haciendas de la Sierra, una parte apenas de ese lienzo perfecto que, de tarde en tarde, se pinta entre estos paisajes deslumbrantes.