Dic 14
Vaping, lo que debes saber

Vaping, lo que debes saber

Por: Juan Carlos Rodríguez

El mundo del vaping o “vapeo” ha significado, para muchos fumadores, la puerta de salida del vicio del tabaco tradicional y para otros es una actividad de esparcimiento y acercamiento social. Sin embargo, detrás del humo, los trucos y los atractivos olores hay evidencia científica que usted debe considerar antes de darle ‘una pitada’.

La principal oferta de esta tendencia es hallar una alternativa para quienes buscan dejar de fumar o reemplazar al cigarrillo normal por un vapor menos tóxico que se obtiene de una pluma electrónica, que contiene un atomizador con líquidos de sabores y olores que pueden ser frutales, herbales, cítricos, frescos, dulces, entre otros.

Los líquidos sin nicotina están compuestos por propilenglicol, glicerina vegetal y el aroma hidrosoluble que, al activarlo, reemplaza las 4000 sustancias tóxicas y 600 cancerígenas que entran al organismo con la combustión de un cigarrillo común.

Sin embargo, según estudios de Harvard, los sabores contienen muchos químicos que también pueden causar cáncer. Otras investigaciones como la de ‘European Respiratory Journal’ manifiesta que la actividad aumenta la susceptibilidad a la infección pulmonar o neumonía y daños a la garganta. En este aspecto, los fabricantes de los cigarrillos electrónicos mencionan que eso es falso pues los líquidos no contienen sustancias nocivas -son solo saborizantes- y que aquellos estudios corresponden a los intereses de las tabacaleras al perder miles de consumidores a diario.

Sin embargo, expertos en adicciones afirman que estas sustancias pueden ayudar a disminuir el tabaquismo, pero vale aclarar que en caso de que la esencia contenga nicotina, una sola aspiración equivale a la de un paquete entero de cigarrillos, que a corto, mediano y largo plazo puede causar muchos efectos nocivos o la misma adicción, que en ausencia de la sustancia produce ansiedad e irritabilidad. Es más común que quien utilice un vaper con nicotina, inhale más veces que el mismo cigarrillo durante el día.

Para quienes no están familiarizados con esta tendencia, estos dispositivos incorporan un atomizador que es el lugar donde se colocan los líquidos, tiene un regulador para controlar la cantidad de aire que se atrae (esto dependerá de qué tan experto es el que consume para dar más bocanadas de vapor) y de los watts de potencia de cada uno de los aparatos (no se olvide que es un dispositivo electrónico).

Explicada en sí la “ciencia” que implica esta actividad de moda, le damos a conocer todo lo que está atrás de ella, aquel sistema que hace que se mantenga y que atrae más consumidores día a día.

Efectivamente los vapers están creando su propio universo y estableciendo una cultura auténtica y bastante diversa. Los Vape Clubs se están poniendo cada vez más de moda, estos ofrecen toda una experiencia al consumidor. En estos lugares se realizan competencias de vapeadores, que consisten en determinar la cantidad de vapor que expulsa cada uno en un tiempo promedio, o en formar figuras y realizar trucos. Además, en reuniones cuentan sus propias historias para animar a otros a que dejen el mundo del tabaco, comparten sabores de líquidos, y hasta se organizan catas de aromas nuevos.

En los Vape Shops en cambio, se puede obtener un kit de iniciación, un vaper sencillo con un par de esencias a elección. Si le gustó la experiencia, se abrirá un mundo lleno de opciones de sabores e incluso tecnología Con la creciente tecnología y demanda de los fumadores –y noveleros– se ha creado un dispositivo que alarma a los padres de familia de jóvenes en Estados Unidos: se llama Juul y tiene la forma de un USB. La diferencia radica en que este aparato sí tiene nicotina, no emite olor y tampoco tanto humo como un Vaper. Se ha prohibido la venta a menores de edad, pero son ellos sus principales compradores. de su cigarro electrónico.

A escala mundial, los vapeadores y sus comercializadores se han convertido en activistas en contra del cigarrillo, pero también están en la mira: representantes del FDA (Food and Drug Administration) han llegado a llamar al vaping “una epidemia”, y las estimaciones de la organización sugieren que su uso entre los adolescentes ha aumentado del 1,5 por ciento en 2011 al 11,7 por ciento en 2017.

La responsabilidad y la educación marca una gran diferencia entre el exceso y la medida en el uso de cualquier sustancia recreativa. Pasarán algunos años hasta determinar las verdaderas consecuencias de esta actividad que puede convertirse en una verdadera salida al uso del cigarrillo, o en la puerta de entrada a otras sustancias.