Feb 20

Valeria Mena. Combinar las tareas profesionales con las de casa me hacen sentir satisfecha

En ese entonces, inició su carrera haciendo un programa de concursos, luego conoció al periodista Andrés Carrión quien le llevó al mundo de las noticias.
Hoy, Valeria es presentadora de dos emisiones del noticiero del canal, la del medio día y del estelar, transmitido a las 19h00. Está casada y tiene tres hijos: Francesca de 14 años, Bruno de 10 y Fiorella de 5. Estudió Comunicación Periodística en la Universidad San Francisco de Quito y tiene 39 años. Fue reina de Manabí y siente nostalgia de estar lejos de su tierra.

El encuentro fue en el restaurante Sur. Cuando comenzó la entrevista, Valeria mencionó que era manabita, fue entonces cuando el diálogo tomó forma. Y es que la gastronomía ‘manaba’ goza de una originalidad de sabores que la hacen muy apetecida entre quienes han sentido la satisfacción de saborearla.
Valeria, ¿qué significa para ti la comida manabita?

Es lo que más extraño de mi tierra. Sin embargo, en mi casa no falta el verde, la sal prieta, el buen queso manaba. Los fines de semana hago un buen cebiche manabita, y disfruto de los mariscos, así trato de tener a mi tierra a mi alrededor. Afortunadamente, en Quito existen buenos lugares a donde puedo ir a comer comida manabita y, gracias a ello, no me siento muy alejada.

En un desayuno de casa, ¿qué les preparas a tus hijos?
Yo vivo a dieta permanentemente, como buena manaba tengo ‘curvas voluptuosas’ y trato de que en la casa tengamos una buena alimentación, aunque no siempre lo logro. Los fines de semana me salgo de la dieta  y puedo hacer un buen cebiche, pero entre semana cuando van al colegio trato de que la alimentación sea mucho más saludable. Siempre combino carbohidrato, con proteína, queso, jugo… algo rápido, pero nutritivo para que los mantenga con energía.

En Manabí,  ¿qué solías comer?
En Manabí mis desayunos llevaban unos buenos patacones con queso manabita, que es un plato muy típico de allá y uno de mis preferidos. Si voy a algún restaurante de mi provincia puedo escoger, además, un buen pan de almidón para comérmelo con un buen café.

¿Eres buena anfitriona?
Me encanta ser buena anfitriona, me encanta recibir en la casa a la familia y a los amigos. Cocinar te da la oportunidad de demostrar cariño a las personas que recibes en tu hogar. Y con eso de que se pueden encontrar rincones manabitas en Quito, o encontrar los ingredientes en los lugares donde ‘manabas’ tienen sus escondites es gratificante, así no se deja que un plato, por ejemplo, un buen viche de pescado, se  quede sin su buen choclo ‘manaba’, eso me entretiene y hace más divertida la reunión familiar.

¿Qué tipo de comida te gusta más?
Disfruto de la comida italiana, me encanta la suavidad de la pasta con lo fuerte del ingrediente que la va a acompañar. Disfruto de la comida japonesa, de un buen sushi. De pronto, un fin de semana hago comida mexicana, me gusta mucho, y les hago a mis hijos tacos y burritos. Lo que me gusta de este tipo de comida es que se puede disfrutar en familia, pues es fácil y rápida. Pero, también me gusta la carne, comer un buen bife de chorizo, una parrillada, o compartir un raclette. El punto está en que me gusta mucho el espacio para compartir y que se crea alrededor de una mesa. Más que un plato como tal, me gusta compartir con las personas, disfrutar del buen momento de la comida, hacer que ese espacio se vuelva entretenido.

Estamos en el mes de la madre y como viniste con dos de tus hijos, me gustaría preguntarte, ¿qué es para ti ser mamá?
La experiencia de ser mamá es lo que más me hace sentir llena como mujer, y complementar esa parte con mi profesión –que tanto me gusta–, hace que los días sean llenos de felicidad.

Pero el periodismo demanda mucho tiempo, ¿cómo combinas tu vida profesional con ser mamá?
El periodismo es una vida distinta a la de los demás. Por ejemplo, cualquier persona puede llegar tarde a un trabajo, pero a un estudio de televisión no puedes porque simplemente ya no trabajaste, ya no puedes salir al aire y parte de tu trabajo se perdió. Trabajar y ser mamá me demanda estar en auto todo el tiempo; trasladarme del trabajo a la casa y de la casa al trabajo varias veces. Yo trabajo en dos emisiones del noticiero y trato de repartirme. Me levanto, mando a mis hijos al colegio, voy al canal a preparar el noticiero del mediodía, luego regreso a almorzar con ellos y regreso nuevamente a la segunda parte de mi trabajo que es preparar el noticiero de la noche. En el intermedio de todo eso me reparto como mamá, como chofer, como chef y como lo que los hijos requieran. Cuando termino mis labores en el canal regreso a la tercera parte que es acostarlos, leerles el cuento, revisar los deberes, etc., pero todas son actividades que me llenan con locura y me dan felicidad.

¿Cómo ves el papel de la mujer en la sociedad?
El nuevo papel que las mujeres en este siglo desempeñamos es muy importante, porque no estamos hablando de la típica ama de casa que deja sus sueños por dedicarse al hogar. Ahora las mujeres combinamos esa parte maravillosa que nos hace sentir completas: esposas, mamás, amas de casa y ser profesionales. El hecho de que te des tiempo de cocinar algo sencillo que les gusta a tus hijos, o que hagas algo más complicado que sabes que ellos van a disfrutan y después salir corriendo a la oficina me da satisfacción, porque me voy sonreída, porque veo a mis hijos felices y porque ellos vieron el esfuerzo que hizo su mamá. Combinar las tareas hace a una mujer sentirse más completa, satisfecha en todos los sentidos.

¿Piensas que eres un ejemplo para tus hijas?
No me considero un ejemplo y me gustaría que ellos vayan más allá y cumplan sus propias metas. Cuando mi hija me dice que quiere ser comunicadora le digo que viva primero la comunicación. Ella comparte conmigo algunas actividades del canal, en realidad lo han hecho todos desde pequeñitos, porque ha habido veces que he llegado al canal con la canastita de bebé a trabajar porque no tuve con quien dejarlos. Ellos han aprendido mucho de este mundo y les gusta, lo comparten, lo disfrutan, pero quisiera que nazca de ellos esa decisión, no que hereden una profesión o un estilo de vida porque yo lo haya hecho. En mi familia la mayoría son médicos y mi papá nunca me impuso esa profesión. Él hubiera querido que sea doctora, pero yo crecí en ese mundo de médicos, de clínicas, de inyecciones, y simplemente no me llamó la atención.

¿Qué legado te gustaría dejar a tus hijos?
Ser luchadores, enseñarles a cumplir las metas, a conseguir sus objetivos, pero lo mejor que podemos darles es la educación. Una mamá siempre va a esforzarse para conseguir que sus hijos estén bien, pero sobre todo que estén bien educados porque de eso depende su futuro. En mi caso, me gusta que mis hijos me vean que estoy apurada, que lucho por ellos y que eso no me impide cumplir con mi trabajo. Me gusta que tengan ese sentido de responsabilidad. Muy pocas veces me escucharás que pida permiso en mi trabajo. Ellos saben (sus hijos) que si se enferman prefiero llevarlos a mi trabajo y no dejar de cumplir algo que es importante en mi vida y fallar a las personas que confiaron en darme un cargo. Lo que quisiera dejarles es que ellos vean que soy una mujer luchadora que no descuida sus partes más importantes que, en mi caso, es ser mamá y ser profesional.

¿Cómo ve tu profesión tu esposo y cómo conjuga contigo tu vida pública?
Él es muy respetuoso en mi parte profesional. En eso soy muy clara con mi familia. Si yo tengo que trabajar, así sea sábado o domingo, horas extras, o lo que sea necesario, sé que ese es un tiempo que debo dar y eso está establecido. Tengo la fortuna que cuando viajo o tengo alguna presentación o evento soy apoyada y aquello no se discute, está establecido y muy respetado.
Con el chef Omar Bertorelli, Valeria conversó sobre la parillada Mar y Tierra que le sirvieron. El chef del Sur le explicó cómo sazonó sus ingredientes y cómo fueron llevados a la parrilla para guardar sus jugos y sabores. Langostinos, salmón, corvina, pulpo, calamar, pez espada, vieira gratinada, un bife ancho de chorizo, picaña, rack de cordero, butifarra y chorizos, mimaron a Valeria y satisficieron sus gustos culinarios. El mar de Manabí y las montañas de Quito se unieron en una mesa, y Valeria disfrutó del momento en un ambiente moderno conla mejor compañía: sus hijos.

por : Pamela Cevallos H.