Oct 10

Un café con Úrsula Strenge

“Hay personas que están destinadas a brillar. Sin saberlo ni forzarlo, tienen un halo de simpatía y naturalidad que las envuelve y resultan cautivantes para quien las mira. Ese destello lo ha tenido esta presentadora quien, por más de 26 años en la pantalla nacional, ha sabido conectarse con su audiencia de una forma cálida y espontánea.”

La luz de Úrsula, fuera del spotlight, sigue siendo la misma, pero desde otra plataforma. Ella acaba de cerrar su ciclo televisivo y, de manera orgánica, se ha trasladado a crear un espacio para seguir compartiendo su energía y su  conocimiento. Ha creado, junto a su hermana, un centro holístico para adultos mayores, en Quito, que busca ser un apoyo para este segmento etario. Juntas han emprendido un nuevo camino de enseñanza y de amor al prójimo.

¿Cómo han sido las primeras semanas de estar fuera de la pantalla? Vemos que hay muchas elucubraciones y tristeza por parte de sus seguidores.

Es un momento de transición y es algo muy especial esto de cerrar ciclos. Tengo nuevos desafíos personales y profesionales y me preguntan si voy a dejar la Tv para siempre. No soy radical, no soy de blanco y negro, cierro un ciclo para iniciar un reto y emprender con otros sueños, pero si surge algo pensado para mi perfil o para mi nuevo momento, analizaré si vale la pena. Simplemente, estoy enfocada en otros proyectos que estaban en pausa. Todo tiene su propósito. Rasayana –el nuevo centro- es parte de lo nuevo: de los desafíos que me tienen motivada.

En realidad, no muchas personas saben que su formación profesional es la psicología.

¡Así es! Yo soy psicóloga clínica y terapeuta familiar. Creo que eso fue también lo que me permitió conectarme bien con la audiencia en televisión. Ahora estoy dándole fuerza a los talleres, a la asesoría de empresas y si bien antes lo había hecho, ahora tiene otro propósito.

Cerrar ciclos se ha convertido, en muchos casos, en una frase cliché. En su caso ¿cómo supo que de verdad era hora de iniciar con algo nuevo?

No fue una decisión inmediata. Fue muy pensada y me tomó mucho tiempo decidirme. Estaba en una zona de confort; trabajaba con un grupo humano muy especial con el que estábamos muy conectados. Pero en esta etapa de mi vida quería dedicarme a otras cosas, pero siempre lo postergaba. Y es verdad, me costaba soltar eso que fue parte de mi vida tantos años. Me puse en manos de Dios y aparecieron ciertas cosas que dieron la clave para hacer cambios.

Lo que se conoce como las “señales del Universo” Exacto.

Esas llegaron y fui adaptándolas al momento. Yo estaba hablando en un taller de Empoderamiento sobre los miedos más comunes de las mujeres y mientras lo hacía, evidencié que en mi caso también había cosas por superar. Así que poco a poco fui tomando decisiones hasta llegar a donde estoy ahora. Pero sentí paz y eso me confirma que la decisión fue acertada.

¿Cree que va a extrañar la atención que conllevaba su trabajo? Finalmente es un rostro familiar para muchos…

Estuve muchos años expuesta y soy reconocida, entonces sí fue un punto de análisis. Todas esas reflexiones fueron puestas en la balanza y acepté ese desafío; sé que ciertas posibilidades empezarán a ser escasas por el tema de la visibilidad. Pero agradezco que fui parte de los desayunos de tantas familias ecuatorianas, que me dieron tanto amor y empiezo una búsqueda más interna, más personal. Es un viaje diferente.

¿Siente alivio?

Siento mucha paz, tranquilidad y alegría cuando estoy en mi oficina y planificando todo para este nuevo inicio.

¿Por qué los adultos mayores?

Porque es un grupo humano desatendido. Se los cree personas pasivas, sin necesidades emocionales, dependientes, que están fuera del momento y parece que muchas veces sus familiares solo quieren acompañarlos. Pero en realidad, son personas atravesando años dorados que deben ser vividos a plenitud. Queremos darle un nuevo significado a una etapa para cumplir sueños, desde la actividad, desde la alegría, desde el ejercicio, el arte, etc.

¿Cree que será fácil esa transición? pues el adulto mayor es un público sensible y ganarse espacio y confianza no es una tarea tan sencilla…

Tenía esa inquietud y me preguntaba: ¿será que fluye? Y hasta el momento así ha sido. La gente tal vez no conoce mi faceta como psicóloga, pero sí conocen a esta Úrsula que le gusta hablar de ciertos temas, que es familiar, que es madre, que es cálida; es decir conocen esa parte de mi realidad y dentro de esa esfera surge la confianza de que mi propuesta es integral, con amor y profesionalismo. Incluso, tal vez antes me sentían más lejana, ahora estoy cerquita para ser un apoyo y parte de su vida familiar.

Es una mujer espiritual, ¿a partir de la pérdida de su esposo no se sintió desligada de la fe?

A mí me criaron con una fe profunda. Al inicio tuve muchos cuestionamientos desde el dolor, pero aprendí, con el tiempo, a hacer las preguntas de manera diferente: no con el ¿por qué? sino ¿para qué?, ¿cuál era el propósito de todo esto?, y a partir de eso pude ver todo desde la gratitud de lo que pudimos compartir, del aprendizaje en solitario y de la nueva fortaleza que hay en mí tras su partida.

La vivencia es otra. Me siento con una protección especial. Me siento sostenida en oración, no solo por mi familia sino por los miles de mensajes que recibí del público que, sin conocerme, me mandaron sus mejores energías y amor. Me siento bendecida y eso me ha permitido recobrar la fe. Mi corazón está alegre.