Ago 09
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Un café con Sergio Sacoto

Con seguridad, se podría afirmar que Sergio es uno de los artistas indispensables en la historia musical ecuatoriana. Desde 1989, varias generaciones han escuchado su historia volcada a letras poderosas, a una musicalización innovadora y una potencia vocal que sorprende en cada producción y presentación en vivo.

Para Sergio, sus creaciones responden a la honestidad con la que plantea su visión del mundo, del amor, de la vida; pero detrás está una férrea exigencia personal y una imparable determinación para sobrellevar las vicisitudes de un oficio que está lleno de sacrificios –e incluso incertidumbres– que se olvidan cuando el público corea apasionadamente cualquiera de sus temas.

La banda sonora del Ecuador tiene su voz.

¿En qué etapa está de su carrera?

Estoy en la mitad del disco que viene para el siguiente año y promoviendo el actual. Estuve en una pausa de composición por el tema de la promoción y ya tengo material interesante guardado. Tengo algunos proyectos con la sinfónica de Guayaquil, el de los Beatles Sinfónico, entre otros. Pero es una etapa diferente porque estoy trabajando sin management y básicamente me hago cargo de todo.

¿Le cuesta aprender a delegar?

En realidad sentía que no estaba avanzando y hay un montón de cosas y decisiones que las debía tomar yo, así como algunos riesgos propios así que desde febrero “estoy solo”.

Se le conoce por ser muy exigente…

Sí, y eso ha empeorado con los años (risas), pero he tratado de hacer que todas las ínfulas de control se vayan hacia lo positivo para mejorar mis posibilidades técnicas en el canto, para desarrollar más mi voz…

“La vida musical, cuando funciona, es fantástica; no hay una profesión mejor  que esta.”

¿Es un proceso de madurez?

De por sí, esta profesión te hace madurar en cámara lenta. Vas definitivamente más lento que los demás. Pero mis procesos son misteriosos para mí, no sé cómo se van dando, voy con el flujo de lo que la vida me pide. En estos años he tenido un encuentro con la espiritualidad importante, valoro el trato que tengo con la gente y exijo desde la construcción. Con el que soy despiadado y con quien no tengo paciencia es conmigo mismo. De vez en cuando tengo que acordarme de darme una palmadita de felicitación por lo que hago.

En Ecuador el camino musical es difícil. ¿Cómo ha logrado estar vigente con su música y ser reconocido por varias generaciones?

La música no tiene edad, sobre todo si es que se la hace del corazón o del alma se adapta a cualquier época. Tiene edad –y fecha de caducidad- si es que está ligada a un segmento o a una necesidad “marquetinera” y no es mi caso.

Recién estuve en un festival hípster con pelados de veinte años y sentí que fluía bien con ellos tanto en la conversación y en la música. Y, para ser sincero, ¡es uno de los mejores shows de los últimos tiempos! Hace rato que no era parte de un festival y quería saber cómo estaba. ¡Fue estupendo!

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Sergio Sacoto. Locación: Cafetería Hansel & Gretel. Foto: © Leonardo Velasco Palomeque

¿Qué escucha ahora?

La música de mi niñez y la de mi adolescencia. La escucho y la dejo, luego vuelvo a ella, la mezclo con cosas nuevas; es justamente porque la música buena no deja de serlo a través del tiempo, la que te conmueve no deja de estar presente. De todos modos, cuando escucho música que yo he hecho, (por ejemplo de Cruks en Karnak) pienso que ya no lo tocaría así porque suena con arreglos viejos, pero si lo retomo no lo adapto a las necesidades del mercado, sino a mi realidad, cómo siento y cómo vivo actualmente. El alma de las canciones está íntegra. Es como una casa: si el cimiento es bueno, es solo cuestión de pintar por fuera…

Sabemos que no es alguien muy abierto a mostrar su vida personal; ¿cómo se siente frente al uso de las redes sociales?

¡Me obligan! (risas). En realidad me gusta compartir y que la gente conozca lo que hago. Yo también soy seguidor y me gusta ver los buenos momentos de la carrera de quienes sigo, las novedades, etc. Quienes trabajan conmigo a veces me presionan por poner más contenido. Es un misterio para mí, estoy aprendiendo…

Si bien tiene experiencia frente a los conciertos sinfónicos, recientemente estuvo en un tributo a The Beatles, ¿cómo fue esa experiencia?

Me gusta estar bajo la batuta de otra persona. Cantar para otros es interesante y se logran cosas que uno no sabe que tiene. Me encanta que me pongan el reto y que se me haga difícil. En mi carrera yo pongo la pauta y estar bajo otro parámetro, situación, incluso la competencia, es un aprendizaje interesante. Ese tipo de presión me gusta mucho.

Soy fan del detalle, muy exigente con cada material que saco al mercado.

Usted es productor, y uno muy exigente, ¿qué error es el que procura no cometer que sí cometieron con usted en su carrera?

El hecho de no tomar en cuenta el mercado donde se hacía la canción. Ahí es cuando cambio el chip. Como artista siento que las canciones no deben responder a una época o mercado, pero como productor estas tienen que responder a una realidad de los medios, a un público objetivo, a un contexto.

Pero primero pregunto qué es lo que quieren con esa inversión y con esas canciones, una vez que se entiende eso, yo trato de empujar para que la producción funcione. Yo soy muy crítico con mis acciones y pensamientos, y bajo ese parámetro es el que guío.

Solo es su más reciente producción de donde se desprende La fiesta se acabó, que, al contrario de su nombre -y aunque su experiencia esté más sólida que nunca- lo mejor de Sacoto está por empezar…

Por: María José Troya C.