Dic 07
Un cafe con Sarah Garces - Maria Jose Troya C Revista Nuestro Mundo 94 - personaje

Un café con Sarah Garcés

Entregó la corona de Reina de Quito el pasado mes de noviembre y en esta ocasión hemos querido hacer una retrospectiva de su trabajo, escuchar sus reflexiones y saber cómo ese año cambió su vida y sus ideas sobre la ciudad, el trabajo social y los estereotipos.

Los reinados de belleza, son para muchas chicas, una aspiración desde la niñez. ¿Fue ese su caso?

Nunca tuve este plan en mi cabeza. Mi idea era viajar a Australia y emprender una travesía personal. En realidad, fue gracias a una tía y a su persistencia que me inscribí. Ella tenía mucho entusiasmo con estas cosas y si bien para mí no era algo relevante, decidí apostar por esa oportunidad. Debo ser sincera, nunca tuve ninguna expectativa frente al tema, tanto así que no pensé en pasar más allá de la inscripción y luego fui avanzando: empecé a emocionarme por una posibilidad que podía cambiar muchas cosas y así fue.

Un cafe con Sarah Garces - Maria Jose Troya C Revista Nuestro Mundo 94 - personaje

Vivió 5 años en Francia (Lyon y Montpellier) y después de este año intenso espera volver allá de vacaciones. Locación: Vafeldagen – Waffle Bar & Coffee. Foto: © Boris Andrade

¿Qué fue lo que le hizo cambiar de idea?

En realidad poco a poco, cuando ya era oficialmente una candidata, vi el potencial para hacer proyectos de índole social, de poner en marcha planes para la ayuda de los otros. Yo siempre he amado mi ciudad, y de repente el panorama de lograr cambios para la capital empezó a cobrar forma.

¿Su perspectiva sobre los reinados ha cambiado?

Nunca me han gustado en realidad. Me preguntaba de qué sirve o qué es lo que hacen y además sentía que era feo que te juzguen solo por lo físico. Pero en el caso de la Reina de Quito, el trabajo está ahí. Es una vida que se adquiere en un año: una experiencia intensa, de entrega, de planes… Mucha gente no sabe pero el trabajo es ayudar a la ciudad y a su gente. En mi caso yo trabajé con la Fundación Reina de Quito y más allá de encontrar los fondos, de los agasajos, es aportar con lo que uno puede; ya sea una sonrisa, ir a los barrios y sumergirse en la ayuda que los demás necesitan. Y luego te das cuenta que no son los otros: todos somos parte de la ciudad y somos parte del cambio.  Lo asumí con mucha responsabilidad y me esforcé para dar lo mejor. En el caso de este evento en particular, hay una causa social de por medio.

¿Cómo se vivió su reinado desde el entorno familiar y el de amigos?

Es chévere sentir el apoyo que te da quienes de verdad te aman. Pero hubo también muchas divisiones. Había gente a mi alrededor que estaban cómodos con la versión que yo era antes. Sin embargo, crecí mucho a nivel personal. Siempre fui –más que tímida, algo insegura, nunca vi mi potencial. Me quedaba al último, daba preferencia a otros antes que a mí  y eso le gustaba a cierta gente. Este año todo cambió porque empecé a tener una atención que me resultada ajena, casi inesperada. La gente me buscaba para los proyectos, los medios de comunicación; tenía visibilidad. Muchos me han dicho que cambié, pero yo creo que me descubrí a mí misma de una manera diferente y ellos no supieron que yo tenía una nueva meta y que me sentí empoderada y con objetivos más claros.

Pero estos reinados son pasajeros… ¿se mantienen los cambios personales?

¡Claro! Muchas cosas cambiaron, pero para bien. Adquirí confianza, seguridad en mí y en mis planes. ¿Sabes? A la gente no le gusta que otras personas brillen o avancen; preferían verme tímida o sin decisiones; yo siento que florecí.

Su trabajo con la Fundación Reina de Quito estuvo basado en el proyecto Soy Quito. ¿Cómo ve su legado?

Siempre me preocupó el tema de la ciudad y el empoderamiento como ciudadanos. Este, en realidad, fue un proyecto inicial de María Caridad del Castillo en su época de Reina de Quito, y como era muy parecido a lo que yo quería implementar, me dio la base para darle más fuerza y sacarlo adelante. Hubo mucho trabajo y creo que hice mi mejor esfuerzo por dejar una huella. La idea era recobrar el orgullo de ser quiteño; esto por medio de una campaña de respeto por la ciudad, por mantenerla limpia, cuidada…

¿Tuvo un buen resultado?

Creo que se pudo hacerlo mejor, pero los resultados son producto de un trabajo fuerte, con cariño, con mucho esfuerzo. Ha pasado un año y estoy llena de nostalgia, pero también de satisfacción.   

Es la menor de tres hermanas. Estudió Administración de Empresas en la Universidad San Francisco de Quito.

Por: María José Troya C.