Feb 28
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TRUMP & BOLSONARO

Por: María Fernanda Arauz

DERECHA RADICAL GOBIERNA A DOS POTENCIAS AMERICANAS

Donald Trump y Jair Bolsonaro están al frente de EE.UU. y Brasil, respectivamente. Sus visiones económicas y de derecho civil preocupan a la población y a los países vecinos que se ven afectados por sus decisiones. Ambos mandatarios coinciden con su posición frente al gobierno de Venezuela. Los dos países más poblados de América están en manos de la extrema derecha. El 20 de enero de 2017 asumió la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, y el pasado 1 de enero, Jair Bolsonaro, la de Brasil.

¿En qué se parecen el accionar y los comportamientos de los dos mandatarios? ¿Por qué, con las características que tiene cada uno, recibieron el voto popular?

Trump es un empresario reconocido que inició su fortuna con los bienes raíces; ha construido hoteles, casinos, oficinas de lujo; ha manejado el concurso de Miss Universo y ha impuesto su marca personal a nivel mundial.

Como gobernante, la política migratoria radical es su principal característica. Lo que propuso desde la campaña, y que ha sido su caballo de batalla frente a la política interna y externa, es la construcción de un muro que separe la frontera entre Estados Unidos y México.

En Latinoamérica, otro perfil con las mismas características llegó al poder. Jair Bolsonaro es un exmilitar que estuvo a favor de la dictadura (1964-1985) y fue miembro, por siete ocasiones, de la Cámara de Diputados de Brasil por el Partido Progresista. Hizo noticia por sus declaraciones homofóbicas, misóginas y xenófobas durante su campaña electoral; frente a ello, aún hay que esperar sobre los giros que tome su gobierno. Bolsonaro está en contra de la despenalización del aborto y a favor del porte libre de armas, criterios que los comparte con Trump. El 15 de enero, firmó un decreto que facilita su posesión; así cumplió una de sus principales promesas durante la campaña electoral.

Estados Unidos y Brasil son grandes potencias hemisféricas, por el número de habitantes y su peso económico en el continente. El primero, con una población de 325 886 000 personas, tiene un PIB de 20,512 billones de dólares (2017). En Brasil habitan 209 288 278 personas y su PIB es de 2,06 billones de dólares (2017). Ambos países parecen coincidir también en cuanto a su política frente a América Latina. Según Alfonso Benites, articulista de diario El País (España), Bolsonaro “se dispone a dar un giro histórico en las relaciones diplomáticas con EE.UU. Quiere convertirse en el principal aliado de Donald Trump en Sudamérica y en intermediario en las conversaciones con otros países de la región”.

Es por ello, que los países latinos empezaron a adaptarse a los nuevos tiempos, tendiendo sus contactos con el nuevo gobierno. “Embajadores de Chile y Paraguay, además de representantes de Uruguay, Colombia, Ecuador, Argentina y Perú, se han reunido con el equipo de transición”. Colombia, aliado histórico de EE.UU., respalda al nuevo presidente de Brasil. “Los dos países trabajarán juntos por la región para promover valores democráticos y el fortalecimiento de las relaciones políticas” fue el mensaje del presidente Iván Duque a su par brasilero. De hecho, la posición coincidente de Washington y Brasilia, frente a Venezuela, preocupa a Nicolás Maduro, quien el 17 de enero envió un mensaje a Trump, reiterándole su voluntad de conversar. El guiño responde a que las sanciones aplicadas por Washington amenazan la sostenibilidad de su régimen. Además, el vicepresidente Mike Pence calificó a Nicolás Maduro de dictador sin derecho legítimo del poder, porque “nunca ha ganado la Presidencia en una elección libre y justa”. Sin embargo, hubo un giro: con las revueltas de las semanas pasadas en Venezuela, EE.UU., reconoció y apoyó la decisión de su titular, Juan Guaidó, de asumir el poder.

Bolsonaro también se comprometió a “hacer todo lo posible para que la democracia sea restablecida” en Venezuela. Lo anunció ante la delegación venezolana, encabezada por el exalcalde de Caracas, Antonio Ledezma, y el expresidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, en una reunión convocada por la Cancillería brasileña con diplomáticos del Grupo de Lima, EE.UU. y un representante de la Secretaría General de la OEA. Aunque Bolsonaro aseguró días más tarde que reconocerá a Juan Guaidó solo “si logra asumir las competencias del Ejecutivo”.

El otro populismo

Para el analista y exembajador ecuatoriano, Mauricio Gándara, Trump y Bolsonaro tienen algo en común: el populismo. A su juicio, Trump ganó “por su discurso nacionalista ‘America first’, desde donde resta importancia al mundo”. Si bien, se puede decir que su antecesor Barack Obama era un demócrata y respetuoso de las leyes, la gente sabía que uno de los intereses de la candidata de Obama, Hillary Clinton, era defender a la banca. Trump supo aprovechar esa debilidad.

Por eso, Gándara, ve difícil que Trump ceda ante la construcción del muro en la frontera con México, pues fue la promesa de campaña que, de alguna manera, lo catapultó al poder. “Es un mandatario que ha destruido las instituciones, no ha respetado leyes”.

Una muestra de ello es que, al no tener los votos necesarios de los congresistas y senadores demócratas para financiar esta muralla, tomó medidas radicales y cerró el Gobierno (Shutdown) que le costó al Estado 11 billones de dólares y que duró -de manera insólita- 35 días. Ahora, parcialmente abierto por tres semanas se ven los resultados: una economía disminuida en 0.02% de lo que se esperaba para 2019. Su idea también es reducir el número total de inmigrantes replanteando el sistema de lotería de visas y la capacidad de los actuales residentes para que lleven a sus familiares al país. Hasta noviembre de 2018, los arrestos de indocumentados en la frontera con México ascendieron a 51.856 personas.

Bolsonaro es el resultado de una izquierda involucrada en casos de corrupción. “La crisis de corrupción de Brasil favoreció a este candidato, quien también es populista y, al igual que Trump, dice lo que quiere” y tiene grupos sociales y de poder que lo apoyan, según Gándara.

En la economía

En cuanto al manejo económico, Trump y Bolsonaro también tienen similitudes. El primero, señaló que “la economía, los trabajos y los salarios han aumentado. “Desde mi elección, la bolsa ha subido el 30%, con las negociaciones con China, nos va muy bien”. Según la agencia EFE, en el 2018, Estados Unidos cerró con un desempleo del 3%. Para Gándara la política económica de Trump, podría afectar a Ecuador, pues su guerra comercial con China reduce la capacidad de que el país asiático importe y quienes le venden productos son los países de América Latina.

Jair Bolsonaro tiene como objetivo aumentar en un 20% la productividad hasta el 2023 y duplicar la tasa de crecimiento potencial de Brasil al 5% por año. De esta manera, quiere dejar atrás la crisis que marcó a la presidenta Dilma Rousseff y al Partido de los Trabajadores. Actualmente el número de pobres es de 23,3 millones de personas.

Gándara cree que el rumbo que tome Brasil no incidirá con dramatismo en Ecuador. Sin embargo, los países del Mercosur sí se verían perjudicados, especialmente Bolivia.