Dic 17
Sexting

Sexting

Por: Priscila Romero

El concepto de sexting surgió en 2005. Se trata de una palabra compuesta de otras dos: “sexo” y “texting”, y es una práctica que consiste en el envío de contenidos de tipo sexual producidos, generalmente, por la propia persona remitente, a otras personas por medio de aparatos móviles. Se trata de contenidos muy íntimos (fotos o vídeos propios en actitudes sexuales, desnudos o semidesnudos), normalmente con destino a una pareja sexual o amorosa, aunque también en ocasiones a otras amistades, como un simple juego.

Esto no es nuevo. Ahora el sexting no solo es practicado por parejas, mayores de edad, sino que lo enfrentan los adolescentes e incluso niños pequeños que ya tienen un dispositivo telefónico. Ellos, según expertos no visualizan los riesgos que esto implica, pues se han registrado varios casos de viralización de contenidos que incluso han llevado a jóvenes hasta el suicidio.

Para ello, es necesario el control de padres o autoridades educativas. Trabajar en la autoestima del adolescente y crear una cultura de respeto hacia su sexualidad. Generar conciencia de los riesgos a los que se enfrentan como el ciberbullying que, en Ecuador, según cifras del Ministerio de Educación, desde el 2014 hasta el 28 de mayo de 2018, se contabilizaron 1.461 casos de acoso escolar.

Paola Erazo, psicóloga y terapeuta afirma que la presión social es uno de los motivos para acudir a estas prácticas digitales sin pensar en sus repercusiones. Otro motivo puede ser la hiper-sexualización, desde pequeños, que poco a poco, va reduciendo su niñez y crecen pensando que su vida es la de un adulto.

 

Grooming

Con el sexting nacen otras prácticas como el grooming. Una técnica de acoso y abuso sexual en contra de niños y jóvenes que, en la mayoría de los casos, sucede a través de las redes sociales en las cuales podemos encontrar acosadores, y pederastas, que abusan de la inocencia de los menores.

¿Cómo actúan? Pretendiendo ser alguien que no es, ofreciendo comprensión y consejos, obsequiando regalos, brindando atención al niño, utilizando su posición o reputación profesional y hasta llevándolos a viajes, paseos y fiestas.

Poco a poco los groomers van obteniendo más datos personales y de contacto. Seducen Grooming y provocan mediante el discurso y el envío de imágenes de tipo pornográfico para conseguir que el niño realice actos de naturaleza sexual. Suelen implementar “secretos” como una forma de controlar y asustar al niño para que se sienta avergonzado o culpable, y que no denuncie el abuso.

Aun así, el riesgo no es menor para los adultos. La filtración y hasta posterior publicación de imágenes y videos es el principal riesgo. Por esta razón hay parejas que llegan a acuerdos, incluso legales, para evitar la divulgación del contenido íntimo.

Según los expertos, una de las ventajas del sexting –en el caso de tener una pareja a la que se le confíe al 100%- es la inmediatez pues permite erotizar a la otra persona de manera inmediata, en cualquier momento y lugar.

Pero, aunque para muchos el sexting podría tener un lado divertido y de complicidad los riesgos siguen siendo mayúsculos. En Brasil, por ejemplo, del 100% de denuncias relacionadas con el sexting, el 59% se asocia a la extorsión. Según la consultora digital Mattica, México ocupa el primer lugar de los países de América Latina en el envío de imágenes de contenido sexual. Otro estudio de la Universidad de Utah, Estados Unidos, revela que el 19,1% de 1 130 estudiantes de educación secundaria reconocieron haber enviado una foto de ellos desnudos y 38% afirmaron haberlas recibido.

En Ecuador, exponer contenido íntimo de una persona, sin su autorización, está tipificado en el Código Integral Penal (COIP). El delito implica un quebranto moral en la víctima que está tipificada como violencia psicológica en contra de una mujer o miembro del núcleo familiar. La normativa señala que la persona que cause perjuicio en la salud mental por actos de perturbación, amenaza, manipulación, chantaje, humillación, aislamiento, vigilancia, hostigamiento o control de creencias, decisiones y acciones, podrá recibir penas privativas que van desde 30 días hasta 3 años, según el daño que ocasione.

En ese punto, el sexting ya dejó de ser una práctica divertida. Por ello, expertos en seguridad, recomiendan que, si una persona es víctima de chantaje sexual, recopile todas las pruebas: páginas o espacios en los que aparecen las imágenes o videos, los nombres de usuario, perfiles o datos que puedan averiguarse de la persona que publica o difunde las imágenes. Y de lo que se haya podido obtener preservar la prueba ante el juzgado o un notario. Intentar parar la difusión: contactar con los responsables de las webs o servicios donde estén publicados los contenidos, a través de los mecanismos que faciliten para estos casos. Finalmente, denunciar o interponer una denuncia ante las instituciones pertinentes.

Recomendamos: el documental Audrie y Daisy en el que se explica la gravedad de las consecuencias de la exposición y envío de imágenes de manera indiscriminada. El suicidio, la depresión, sentencias de privación de libertad, el escarnio público son solo algunos de las situaciones por las que atraviesan las víctimas y sus victimarios.