Ene 14
Quito

Quito: Los retos para el nuevo alcalde

Por: María Fernanda Arauz

A pocos meses de que los capitalinos vayan a las urnas, es indispensable conocer y reflexionar sobre el modelo de gestión que la ciudad necesita. Antes de la salida del alcalde Mauricio Rodas, es momento de revisar sus obras.

El 24 de marzo de 2019, los quiteños escogerán a su próximo alcalde. Serán quizás las elecciones municipales más importantes de la última década debido a la  necesidad de realizar un seguimiento a las obras más importantes de la ciudad.

Varios precandidatos (la lista ya supera la docena hasta el momento) quieren ponerse al frente de esta transición y conquistar la Alcaldía. Hasta el 2 de diciembre de 2018, se contabilizaron 16 precandidatos a la Alcaldía de Quito sin que ninguno se haya inscrito formalmente ante la delegación respectiva del Consejo Nacional Electoral. La dispersión parecería ser la característica de este proceso, ya que para las elecciones seccionales del 2014 se presentaron seis candidatos. Los precandidatos, hasta el cierre de esta edición, son: Paco Moncayo (ID-Democracia Sí-Vive), Jorge Yunda (Unión Ecuatoriana), Mauricio Pozo (PSC), Juan Carlos Holguín (Creo), César Montúfar (Concertación), Xavier Buendía (Centro Democrático), María José Carrión (Alianza PAIS), Daniela Chacón (Movimiento Ahora), Natasha Rojas (Unidad Popular), Ivonne von Lippke (Independiente), Francisco Lamiña (Independiente), María Sol Corral (Partido Socialista), Christian Villagómez (FE), Pablo Dávalos (Pachakutik), José Vásquez (ADE), Juan Carlos Solines (Independiente).

Con datos, hasta el cierre de esta edición, la actual Alcaldía se abanderó, por ejemplo, del tema social, sobre todo en la atención a los grupos vulnerables como la niñez. Más allá de su histórica red educativa y de protección social, en estos casi cinco años, el Distrito Metropolitano creó 164 centros infantiles municipales. Los beneficiados son 11.250 niños, con una inversión de 14 millones de dólares. Se estima llegar a 2019 con 200 Centros de Desarrollo Infantil Comunitario, llamados Guagua Centros. Debido al gasto corriente que cada mes demanda este proyecto, cabe preguntarse si el próximo Alcalde le dará continuidad.

El otro eje que apuntala la  gestión de Rodas es la movilidad y su proyecto estrella, el Metro, concebido en la época de Barrera. Para la Alcaldía, esta es la obra de infraestructura “más grande e importante en la historia de la ciudad”.

Con una inversión de 2.009 millones de dólares, financiados en un 60% por el Municipio, se construye la Línea 1 del Metro que tendrá 22 km de túnel recorriendo la ciudad de norte a sur. En 14 de las 15 estaciones ya se terminó la obra civil, por lo que el proyecto tiene un avance del 77%. Con el Metro se movilizarán 400 mil pasajeros diarios y se conectará a Quitumbe y El Labrador en 34 minutos.

Pese a la magnitud de esta obra, los quiteños se preguntan si será la gran solución al problema del servicio de transporte, por lo que el nuevo Alcalde tendrá que reorganizar todo el sistema para aprovechar la gran inversión del Metro y justificar el costo de su pasaje.

Gustavo Fierro, docente de Arquitectura de la Universidad de las Américas, y administrador de la Zona Norte del Municipio de Quito, entre 2000 y 2009, insiste en que la movilidad es un aspecto insoslayable. Si bien el Metro “facilita la movilidad del sur hacia el centro-norte, deja pendiente el redireccionamiento del tránsito vehicular que llega desde los valles y la Mitad del Mundo”.

Las obras de infraestructura no deben ser la única prioridad en la capital, a la hora de entender su repunte. Lo esencial es la convivencia de sus habitantes y allí el cambio de administración será una oportunidad. El capitalino debe empoderarse de una ciudad heterogénea, pues tiene una población que, en buena medida, nació en otros lugares. Además, prácticamente se ha convertido en la ciudad más grande del país. Según el INEC, para el 2020, la capital ecuatoriana tendrá 2’780.000 habitantes, superando a Guayaquil (2’720.000).

Para el historiador y catedrático Alfonso Ortiz Crespo, la identidad que se forja en cada grupo social, diverso como el de Quito, no debe ser lo preocupante, sino que ellos se sientan responsables y colaboren en el cumplimiento de los grandes proyectos que se tracen en la urbe.

La clave está en la educación. Solo así, la población quiteña será consciente de cuidar el espacio público y saber cómo usarlo. Por tanto, en estos años de crecimiento poblacional, Quito perdió el sentido de convivencia. Trabajar en esta realidad es lo urgente, pues a partir de este empoderamiento será más fácil articular cualquier política pública.

Fierro considera que para lograr que la ciudad sea mucho más amigable hay que aprovechar la nueva realidad alrededor del Metro, que abrirá un nuevo espacio de convivencia. Quito es una metrópoli y para empoderarse de ella, los retos urbanísticos no pueden esperar: “Es importante recuperar la imagen de Quito, pues siempre miramos a Guayaquil, a Cuenca con otros ojos”. Este arquitecto coincide con Ortiz Crespo en que hay una pérdida en la cultura ciudadana.

La nueva Alcaldía debe impulsar un proyecto agresivo y sostenido de soterramiento de cables y homologación de rótulos, en toda la urbe, para mejorar las fachadas de las casas y el aspecto de calles y barrios.

Una ciudad bonita genera optimismo y autoestima y Quito tiene un nuevo pulmón estético que no se puede desperdiciar: la zona del antiguo aeropuerto que puede constituirse en un polo de desarrollo que resulte atractivo para los inversionistas y el sector inmobiliario.

Fierro considera en que el Municipio debe impulsar estos cambios, hacer cumplir las ordenanzas y/o crear nuevas. Sin embargo, la Alcaldía afirma que se han invertido más de 25 millones de dólares para rehabilitar y construir nuevos espacios públicos en la ciudad.

Rodas exhibe entre sus aciertos la rehabilitación de parques como La Carolina y el Bicentenario, y otros de incidencia barrial. Los cambios de las estaciones de El Trole y el reemplazo de paradas de bus parten del concepto de embellecer la ciudad. Todos estos componentes son importantes, pero Ortiz Crespo añade uno más sensible: el político. Quito debe reencauzarse después del paso de las últimas administraciones. “Los 10 años del gobierno anterior fueron negativos, sobre todo para la capital”. A su juicio, la administración municipal sucumbió al “correísmo” y el protagonismo que tenía el Municipio, en años pasados, se deshizo frente a un Presidente de la República, que marcó todas las pautas.

Enfrentar la desinstitucionalización del Municipio como gobierno local es el reto. Según Fierro, la alcaldía de Augusto Barrera, priorizó una estructura piramidal similar al Ejecutivo de Rafael Correa. De esta manera, “se minó la autonomía de las administraciones zonales y que hoy podrían ser las alcaldías menores”.

Por esta forma tan centralizada de concebir a una Alcaldía es que se rompió, a su juicio, la relación entre la comunidad y el gobierno local. Es momento de pensar en el nuevo estatuto autonómico del Municipio, que en calidad de Distrito Metropolitano, debía dictarse después de la aprobación de la Constitución de 2008.

El debate ciudadano también va por la Economía. Quito ya no puede sustentarse solo en los ingresos del comercio y los servicios. Hay que desarrollar otros sectores productivos y “buscar un modelo afín a su realidad, donde la oferta de empleo para los jóvenes despunte”, afirma Fierro.

Alcaldes de QUito en las últimas 3 décadas

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