Jun 03
FeedBack_NuestroMundo

QUE EL FEED BACK NO GOLPEE

Por: Abrahaam Mora

LA RETROALIMENTACIÓN DEBE SER CONSTRUCTIVA PARA QUE EL COLABORADOR SEA FELIZ Y DÉ RESULTADOS

Empecemos por lo obvio: todos los empleados de una organización cometen errores. Y aunque moleste y afecte en algunas áreas más que en otras, los jefes deben trabajar en las formas adecuadas de comunicación para ayudarlos a crecer. Separar lo objetivo de lo subjetivo hará que tus colaboradores se sientan más cómodos con las críticas.

Dar retroalimentación es, probablemente, una de las acciones más complejas que se realizan en las empresas y corporaciones, que necesitan un seguimiento de los avances, los logros y las oportunidades de sus colaboradores. Se torna difícil porque, si bien es una conversación en confianza, no debe ser producto de la casualidad o del impulso; debe tener una guía y medir plazos y resultados a partir de ese feedback.

La comunicación asertiva es una herramienta fundamental para llegar de mejor manera con una crítica constructiva a los empleados, pues la retroalimentación cierra el ciclo de una revisión en donde se conocerán y fomentarán las fortalezas de los colaboradores, así como se identificarán sus debilidades dentro de ciertas áreas organizacionales.

Agendar un espacio privado y usar el tono adecuado: “Hola, ¿te puedo hacer unos comentarios sobre la reunión de ayer?”, podría ser un buen acercamiento que respeta el tiempo de la otra persona, adelanta el tema de la conversación y brinda la posibilidad de preparase mentalmente para lo que viene. Esto dará más seguridad al empleado, porque se parte de la cordialidad y la armonía.

Ser objetivo y dar ejemplos: cuando se realiza reuniones de retroalimentación, es importante buscar ejemplos e información validada para que no surjan dudas ni malos entendidos. Se debe ofrecer alternativas para actuar o entregar de mejor manera el trabajo.

Emplear lenguaje corporal adecuado: no es una discusión, por lo que alzar la voz, agitar las manos o levantarse mientras el colaborador sigue sentado es innecesario. Hablar de las falencias con una sonrisa constante suaviza la situación y genera empatía. Las críticas deben ser constructivas.

Retroalimentar de manera periódica: el objetivo de la retroalimentación es fomentar el aprendizaje continuo, por lo que es recomendable programar las reuniones (ya sea semestrales o anuales); de esta manera, los colaboradores sabrán que el feedback es parte de su agenda y una herramienta para mejorar la eficiencia corporativa.

Dar tiempo y motivaciones para el logro: se debe brindar a los colaboradores el tiempo para reaccionar, para exponer sus argumentos y así contrarrestar la crítica. Hay que conceder un lapso de silencio para que se expresen sin presión, de esta forma sentirán que su voz es escuchada y que, a futuro, deben plantear escenarios más productivos para la empresa.