Dic 24
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PERFILES Y LIDERAZGO JEFES 2020

Por: Christian Hidalgo

EL ESTILO DE LIDERAZGO EMPRESARIAL NO SOLO ESTÁ LIGADO A LA PERSONALIDAD DE CADA JEFE Y A SU FORMACIÓN PROFESIONAL, SINO QUE RESPONDE A ALGO MÁS PROFUNDO QUE LA PSICOLOGÍA PUEDE DAR RESPUESTA…

Los estudios académicos, la cultura y el entorno marcan una incidencia significativa en la esfera laboral, que luego se traducirá como liderazgo. Para profundizar más, Carl Jung, el psicólogo y psiquiatra suizo —uno de los más trascendentes del mundo por sus teorías—, fue quien definió varios de los arquetipos que rigen la personalidad y que se pueden traducir directamente a la forma de influir, en el caso de las empresas, con las habilidades gerenciales. 

Identifícate con una o varias de estas y, si lo crees necesario, siempre hay cómo mejorar, cambiar y potenciar tu trabajo y tu personalidad.

Ánima y ánimus: es indiscutible que en las organizaciones existen líderes con convicciones acerca de los roles de género. En algunos casos, pueden llegar a reflejar un cierto apasionamiento que puede recaer en momentos de tensión, si alguien se expresa de alguna manera distinta a su manera de pensar.

Su liderazgo en un ejemplo: hace bromas machistas a su equipo o comentarios sexistas, que pueden herir a los miembros del mismo o generar un cierto repudio, incluso, perder el respeto de sus subalternos, pares o gerentes.

Ten cuidado: recuerda que, en un ambiente organizacional, existen políticas y reglamentos que protegen a los colaboradores de este tipo de actitudes. En algunas organizaciones, las políticas de género son tan fuertes que pueden provocar llamados de atención o despidos.

La madre y el padre: son líderes que tienen una figura de autoridad; son capaces de ofrecer una guía o apadrinar a colaboradores, para arreglar problemas personales o laborales. 

Su liderazgo en un ejemplo: existen ciertos casos extremos en que les cuesta recibir feedback negativo sobre sus colaboradores, sobreprotegiéndolos y negándose a escuchar el trasfondo de ciertas situaciones.

Ten cuidado: es importante separar los apegos, las amistades o las simpatías, con el fin de ser objetivos y eliminar sesgos que no le hacen bien al colaborador ni a la empresa.

La persona: Jung definía a este arquetipo como la representación de nosotros mismos que queremos compartir con los demás, nuestra imagen pública. 

Su liderazgo en un ejemplo: cuando los líderes muestran una imagen distinta —ya sea lejana, autoritaria, permisiva o integradora—, según los espacios y dependiendo de las personas por las que está rodeado, es cambiante y camaleónico según la situación.

Ten cuidado: cuando un colaborador decide seguir a un líder, espera coherencia, y allí radica la importancia de manejar una conexión entre quiénes somos dentro y fuera de la organización.

La sombra: son personas que ocultan información, conocimiento o iniciativas, con el fin de que otros no brillen; pues se sienten amenazados por subalternos o pares, inclusive, por candidatos nuevos que aplican a vacantes dentro de la organización.

Su liderazgo en un ejemplo: por lo regular, suelen ser reactivos al cambio, a nuevas ideas y a dejar su zona de confort. 

Ten cuidado: pueden ser considerados los amargados de la empresa o egoístas con su equipo.

El héroe o la heroína: en toda buena película de acción, encontramos a estos personajes. Ellos buscan luchar contra la injusticia, son la voz de aquellos que no pueden hablar y la fuerza de quienes no pueden defenderse. 

Su liderazgo en un ejemplo: los héroes son importantes en las organizaciones, más aún si son líderes capaces de poner el pecho a las balas por sus equipos de trabajo, sus proyectos o la misma organización; la escucha debe ser su capa y la razón, su escudo.

Ten cuidado: en ocasiones, no se detiene a pensar en lo que defiende, no siempre tiene toda la información y puede cometer muchos errores.

El sabio o la sabia: estos líderes, con mucha experiencia o un alto nivel de madurez, siempre estarán dispuestos a ser mentores, enseñar, compartir ideas y proyectos. Siempre serán capaces de prestar su oído a otros. El arquetipo del sabio es usualmente la voz de la razón y la equidad.

Su liderazgo en un ejemplo: siempre tiene a mano un dato, una cifra, un argumento lógico en discusiones, que pueden servir para imponer la razón frente a los aportes netamente emocionales de sus colaboradores.

Ten cuidado: a veces sus ganas de ayudar o de interpretar algo pueden ser inoportunas o no solicitadas. No siempre su “sabiduría” será apreciada y puede ser vista como prepotencia.

El o la gobernante: Jung define al gobernante como el líder clásico, aquel que se considera el llamado a poner las reglas del juego en cualquier situación. 

Su liderazgo en un ejemplo: es estable y preocupado por la excelencia, quiere que los demás hagan lo que él dice y suele tener motivos de sobra para exigirlo. 

Ten cuidado: es uno de los 12 arquetipos relacionados con el poder y puede llegar a ser déspota en su afán por imponerse.

El creador o la creadora: la creatividad es cada vez más valorada en los colaboradores, pero, sobre todo, es un must en los líderes actuales. 

Su liderazgo en un ejemplo: se motivan creando constantemente nuevos proyectos, productos, campañas o procesos. Normalmente, tienden a ser personas inconformes y ocurrentes, capaces de motivar a sus colaboradores y a la organización a mejorar y generar cambios constantes. 

Ten cuidado: en ocasiones, tienen un punto débil, no cierran ciclos o terminan sus proyectos; por este motivo, es importante llevarlos a reflexionar en que una gran libertad conlleva una gran responsabilidad.

El bufón: el sentido de humor es una característica siempre positiva. Contar con personas que alegren los días con bromas ayuda a mejorar el ambiente, en algunos casos. Lo ideal sería encontrar el equilibrio entre sentido del humor y la formalidad profesional. 

Su liderazgo en un ejemplo: es el ice breaker y tiende a mejorar el ánimo, incluso en momentos de estrés. Da un aire de positivismo frente a situaciones complejas y se muestra cercano con sus colaboradores, con chistes personales u ocurrentes.

Ten cuidado: todo extremo puede ser perjudicial. Un líder bajo este arquetipo puede parecer informal, tener una imagen con poca credibilidad o, en su defecto, no llegar a ser respetado por su equipo de trabajo. Muchas veces su conocimiento se opacará por considerarlo un bufón. Con el tiempo, puede resultar dañino no solo para sus planes profesionales, sino para las relaciones comerciales de la empresa, por lo que se puede prescindir de su presencia.

El o la inocente: parece haber leído todos los libros de autoayuda y haberlos convertido en su ADN. Es optimista y busca la felicidad. Ve el lado bueno de todo. 

Su liderazgo en un ejemplo: sus ganas de estar adaptado, ser reconocido, complacer y pertenecer lo hacen aceptar sugerencias sin análisis previo; pero puede verse en aprietos al resolver lo acordado con sus empleados. 

Ten cuidado: los colaboradores y los colegas se dan cuenta de este tipo de personalidad, con la que pueden contar sin negativas. Hacerte ver como “siempre disponible” no es un buen síntoma.