Dic 18

OTRA VUELTA, YO INVITO

El reconocido presentador de televisión comparte lo mejor de sus recuerdos de viaje.

Cuando era chiquito, mi ñaña cantaba (para irritarme, por supuesto) “¡Viajar en tren, es lo mejor!”. Este dato “curioso” no tiene nada que ver con lo que sigue, excepto en que tiene todo que ver.  No sé si sea una pelea de verdad, pero, en mi imaginario, existen conversaciones airadas entre gente conocedora del tema, en donde se discute cuál es la mejor forma de viajar.

No hay duda que, así como la “casita de Dios” o “bomba atómica” gana a todo en piedra, papel o tijera, la plata gana al momento de viajar de la mejor forma. Y no me vendrán con “la imaginación y la buena onda es la mejor compañera de viaje”, porque, hasta el hippie más mochilero y malabarista no se va a resentir si le dan un viaje en primera clase, así sea a “pasando Machachi, ahí a la derecha”.

Pero, como todo en la vida, me voy a contradecir. En gran medida, porque soy chiro. Entonces, mis posibilidades de viajar “Vi ay pi”, con billetera ilimitada, son más difíciles que las posibilidades que tiene el Deportivo Quito de subir a primera (recálquese el “difícil” por sobre lo imposible, voz de hincha). Y digo que me voy a contradecir porque la vida me ha dado en la boca varias veces, y, a mis casi 40 años, no ha dejado de hacerlo.

Mi pre-pseudo-crisis de la mediana edad vino en forma de Vespa, si, así es: esa “moto de señorita”,  la “pasolita”, “moto de mensajero”, o cualquier otra descripción amablemente peyorativa (e ignorante si se considera a “señorita” como peyorativo). Es sorprendente porque nunca me ha interesado el “mundo tuerca”. Es más, me ha valido tres atados de gato:

– Alguien: “¿Qué auto tienes?”
– Yo: “uno blanco”. 

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© Jalál-DuBois

Pero (léase: “peeeeero”), con las Vespas, me gusta hasta cómo huelen.

Es así que decidí que mi movilización diaria se iba a convertir en un viaje.  En un viaje a bordo de Sarah Connor o Rogelia, mis motos.

Podrá sonar a cliché, pero no hay nada como andar en una moto.  El viento en la cara, los olores, los sabores, el conversar con la gente directamente, te hace como un súper humano, como que eres vos mismo, pero con un motor y dos llantas. ¡Lindazo!

Ahora, lo más difícil de viajar en moto no es el mantener el balance, no son los otros carros, no es el clima,  es ¡el permiso! Y más aún cuando uno tiene la autocensura a flor de piel, y peor cuando esa flor huele a mandarina.  ¿Y entonces? ¿Y ahora? Me tocó inventarme un programa de tele: Avespados. ¿El objetivo del programa? ¡Viajar por todo el país a bordo de una Vespa! ¿Vieron? La cara nomás tengo de pendejo.

Y fue así que, al son de “tengo que ir a trabajar”, me di la vuelta al Ecuador en Vespa. Llegué al Norte hasta el Chota; al Sur hasta Loja; al Oriente, Misahuallí; y, al Occidente, hasta la punta más para allá que tiene el Ecuador continental: la chocolatera.

Jalal DuBois-OTRA VUELTA YO INVITO-Nuestro Mundo air magazine 94 2

© Jalál-DuBois

Y pude sentir al Ecuador de una manera única, porque lo sentí adentro mío:

Sentirme el dueño del mundo al estar encima de la loma, viendo al Lago San Pablo, listo para bajar un camino culebrero que llega a Zuleta y luego a Ibarra, hasta el punto de sentirme insignificante y querer elevar una plegaria al Creador en plena carretera, mientras subía hacia el Quilota, en un frío increíble.

Sentir lo que es viajar con amigos, ya sean los de mi familia de grabación o mis panas de (el mejor “CluC” del universo y del barrio) El Avispero –Vespa Club del Ecuador-, y tener conversaciones de trayecto, de carretera, de iras y frustración; de cansancio, de bullying amigable, de diversión y asombro.

Sentir lo que es conducir todo el día, entre carreteras de cuatro carriles y chaquiñanes metidos en potreros, para llegar a tomarse un café delicioso en Zaruma, endulzado con panela de más -pero mucho más- adentro de La Toma.

En síntesis, es creerte invencible y súper vulnerable al mismo tiempo, lo que hace que todo te afecte, y que, por ende, cualquier viaje, ya sea al Puyo en 14 horas o a la tienda a comprar pan, sea inolvidable.

Así que, viajar en tren podrá ser “lo mejor” para algunos, pero, para mí, la mejor forma de viajar siempre va a ser en Vespa.

– ¡¡“Oye Jalál, ándate a la Quinta Porra!!”
– ¡Bueno!, pero en Vespa…

 Video “viajar en tren”:

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Pluma invitada: Jalál DuBois