Ene 08

Opiniones Vs. Consejos

La vida está llena de opinadores profesionales. Los licenciados en la “ciencia del todo” se encuentran a nuestro alrededor para calificar cualquier tema que caiga en su espacio de atención.

Por: Fernando Del Vecchio

¿Cuán importante es una opinión? Todo el mundo tiene una. Las opiniones son increíblemente abundantes y cuando algo es muy abundante, es poco valioso.

El oro y los diamantes son valiosos justamente porque son escasos. El tiempo también lo es y, en resumen, la vida es tiempo. Por eso, quien no respeta el suyo, no respeta su vida y por ende no lo respeta a usted.

Volvamos entonces a las opiniones: hay quienes quieren decir lo que piensan la mayoría del tiempo: sobre el clima y el calentamiento global; sobre las últimas decisiones del presidente, sobre su trabajo, sobre lo que usted debería hacer para ganar más dinero y ser feliz. ¡He escuchado a personas que opinan y desaprueban decisiones de gente que ni siquiera conocen!

Sin embargo, puede ser que alguien le diga algo que sí valga la pena. Sí, absolutamente. ¿Pero debería usted escuchar mil opiniones, teniendo en cuenta que quizás una sola de ellas se acerque a una idea algo valiosa? Entra aquí, nuevamente, el tema del tiempo y lo valioso que es.

¿Esto significa que debo convertirme en una persona poco amable?
No. En primera instancia se trata, simplemente, de elegir de qué hablar y con quién. Si estamos conversando con un todólogo, es preferible que no le contemos nuestros planes. En segunda instancia, se trata de pedir consejo. Un consejo difiere de la opinión, porque es una sugerencia solicitada a una persona a la cual se respeta porque tiene algo valioso para decir.

¿Y a quién debería pedirle consejo?

Yo empezaría pidiendo consejo a aquellas personas que han vivido, experimentado, fracasado y tenido éxito en aquella circunstancia sobre la cual necesito una opinión válida.

Ejemplo 1: voy a iniciar una dieta. Debería pedirle consejo a quien ya haya atravesado esa experiencia. Un proceso con resultado exitoso al hacer dieta implica no volver a ganar el peso perdido una vez finalizada. Se trata de una combinación de hacer dieta y tener compromiso y disciplina. Pediremos consejo a un profesional de la nutrición. La opinión de una persona que ha hecho cien dietas sin éxito o la opinión de aquella persona que no ha hecho ninguna, no tiene ningún valor.

Ejemplo 2: voy a iniciar un emprendimiento. Si quisiera, podría pedir opinión a todas las personas de mi entorno. Si ninguno de ellos ha iniciado un emprendimiento, podrían volcar sobre mi todos sus miedos al fracaso, sus temores de cara a la incertidumbre por no tener “un trabajo seguro”. Esas opiniones no son valiosas. Debería pedir consejo a quienes ya han iniciado un negocio, a aquellos que han fracasado y han tenido éxito, a aquellos que saben de qué se trata emprender.

No se trata de ignorar a las personas cuando tienen ganas de compartir con nosotros su opinión. Se trata de no contar nuestros planes a aquellas personas cuya opinión puede no ser valiosa, para no tener que mal utilizar nuestro tiempo escuchándolos.

No le pida opinión a cualquiera. Controle a quien pedirle consejo y hágalo con aquellas personas cuya opinión respeta, por aquello que hacen o han hecho.

Finalmente, hay otra fuente de consejo – mucho más valiosa – y está en los libros. Uno puede conseguir mentores por muy poco dinero y con lecciones de vida que han trascendido en sus obras. Tenga en cuenta que los problemas que usted tiene no son originales. Alguien más ya los ha tenido. Y alguien ha escrito sobre ello. Así que el mejor consejo lo encuentra leyendo las obras de su mentor favorito.

Busque un mentor. Lea más libros. No escuche opiniones. Pida consejos.