Dic 07
Nueva Orleans - Renato Ortega Luère - Nuestro Mundo Air Magazine 94

Nueva Orleans, la ciudad del cuarto creciente

“Dejad que los buenos momentos duren”
(Let the good times roll,
Laissez les bontemps rouler)
Expresión popular criolla

Una ciudad asentada en el delta del mayor río de Norteamérica, sobre tierras pantanosas, a dos metros bajo el nivel del mar, en las costas del mayor golfo del planeta, el Golfo de México. Una ciudad que aloja mitos y leyendas, música en abundancia y calidad, y un vasto abanico de eventos que se han acumulado en su historia y que la proyectan como un destacado polo de atracción turística de los Estados Unidos de América, nación de la que forma parte.

Es Nueva Orleans, la ciudad del cuarto creciente, apodo que recibe -entre otros- por su ubicación geográfica, al haber sido construida sobre una franja de tierra firme con la forma de la luna creciente, rodeada de las aguas del río Misisipi. De hecho, de los 907 kilómetros cuadrados que ocupa, más de la mitad de su superficie está constituida por agua. De esta característica surge su otro apodo: la Ciudad Creciente, que se refiere a las eventuales crecidas del río y a las fuertes inclemencias de huracanes que hacen subir los niveles de las aguas. Y a este nombre, se le añade el de Big Easy, que podría traducirse como la Gran Facilidad; esta denominación probablemente proviene de los músicos, quienes, a principios del siglo XX, encontraban fácilmente trabajo en una de las ciudades más musicales del mundo.

Nueva Orleans-Renato Ortega Luère-Nuestro Mundo Air Magazine 94 4

La música prevalece en cada calle, en cada barrio de Nueva Orleans y son sus ritmos una auténtica expresión del espíritu de los habitantes de la ciudad. Fotos: © Shutterstock

Ocupada durante siglos por un grupo nativo conocido como los Chitimacha, fueron franceses los europeos que primero llegaron a estas tierras en 1718; fue llamada Orleans en honor a un noble que nunca la visitó: Felipe II, Duque de Orleans y Regente de Francia mientras su sobrino Luis XV alcanzaba la edad para gobernar; y su fundación financiada por la French Mississippi Company. Pocos años duraría el dominio francés sobre la región que ellos llamaban Luisiana en honor al rey Luis XIV, conocido como Rey Sol, quien tampoco la vio jamás. En 1763 se firmó el Tratado de París entre Francia y España, cediendo, entre otras tantas concesiones mutuas, la ciudad francesa a manos hispanas. Los británicos intentaron tomarla en 1779, pero fueron repelidos por los españoles. El imperio español mantuvo su dominio hasta 1802, cuando nuevamente los franceses regresaron, aunque brevemente, puesto que su Primer Cónsul, Napoleón Bonaparte vendió al año siguiente la Luisiana completa y otros vastos territorios (el 23% del territorio actual del país más dos provincias de Canadá) a los Estados Unidos de América, en algo más de 23 millones de dólares, dinero que posteriormente usaría para financiar sus aventuras militares en Europa.

En las zonas aledañas a la ciudad, florecieron grandes plantaciones de caña azucarera y algodón, duro trabajo agrícola que asumieron los esclavos africanos, que por miles se comerciaron en su puerto. Ya en manos estadounidenses, más del 60% de la población de Nueva Orleans estaba constituida por negros de origen africano, cuya mayoría eran esclavos y una minoría de afro-americanos libres, provenientes de Haití y Cuba, principalmente. El resto eran norteamericanos blancos y franceses criollos.

Nueva Orleans - Renato Ortega Luère - Nuestro Mundo Air Magazine 94 - Barrio Francés Estados Unidos

En el Barrio Francés, la noche toma el color de las abundantes luces de neón.

Del trabajo surgieron los primeros ritmos, las melodías y las primeras palabras que los acompañaron. Los shouts y los hollers, incipientes formas poéticas, antecedieron a los blues y al jazz, que también derivaron de las cadencias ancestrales africanas, más tarde influenciadas por ritmos latinos y caribeños, y con algunos rasgos de la música francesa y norteamericana. Y del rhythm y el blues se nutrió el posterior rock and roll. La música prevalece en cada calle, en cada barrio de Nueva Orleans, y son sus ritmos una auténtica expresión del espíritu de los habitantes de la ciudad. “Dejad que los buenos momentos duren” es una habitual máxima que se oye por doquier.

De la cultura africana también provienen las prácticas del vudú, una forma de religiosidad sincrética celebrada desde la llegada de los esclavos, que encontró expresión pública a través de los ritos de la reina criolla del vudú, la renombrada Marie Laveau (1801-1881), cuya tumba es hoy masivamente visitada en el cementerio de San Luis, dentro del más famoso barrio de Nueva Orleans, en la calle Dumaine del Barrio Francés. Para un acercamiento mayor al fenómeno cultural del vudú, el Museo Histórico del Vudú de Nueva Orleans es el lugar apropiado.

El Barrio francés es, sin duda, el mayor atractivo de la ciudad. Su ambientación histórica genera una atmósfera muy cautivante, en especial durante las noches siempre bohemias, cuando la música se toma las calles y los transeúntes celebran animados a los ejecutores del mejor jazz en sus más variados estilos o escuchan la melancólica voz de un cantante de blues que emerge desde una vereda. El alma y la trompeta de Louis Armstrong, nacido en esta ciudad, junto a Buddy Bolden, Jelly Roll Morton y tantísimos excepcionales músicos más, perviven en cada esquina, bajo cada farola, a todo lo largo de Bourbon Street y de los muelles en las orillas del río Misisipi.

Nueva Orleans - Renato Ortega Luère - Nuestro Mundo Air Magazine 94 - Catedral de San Louis y Jackson Square Estados Unidos

Una imagen de postal: la Catedral de San Louis y Jackson Square.

La arquitectura de este barrio colonial marca un tiempo y una presencia. Lo que inicialmente puede parecer un estilo de inspiración francés, es súbitamente desmentido por la historia: los decorados de casi todos los frontis de las casas que conforman el Viuex Carré  o Barrio francés evidencian una clara influencia francesa, pero la mayor parte de estas fueron construidas durante el dominio español. Sus balcones y columnas revelan el carácter propio de una arquitectura que -como la música de esta ciudad y región- resultó en un mestizaje cultural, donde las diversas influencias y aportes se amalgamaron para conformar una nueva visión del mundo, propia de Nueva Orleans. Una visita al Mercado Francés, a la plaza Jackson y a la Catedral de San Luis, al Café du Monde (1862), al Preservation Hall son todas miradas inevitables si se busca la esencia de esta ciudad, de este barrio.

Y allí, donde el Barrio Francés limita con el río Misisipi, grandes barcos ofrecen una suave navegación río arriba o abajo, al modo en que en tiempos pasados los barcos a vapor recorrieron las aguas de este majestuoso río. Imposible olvidar a Mark Twain, quien en el siglo XIX capitaneó una de estas embarcaciones por entre cambiantes bancos de arena, desde Hannibal, en su natal Missouri, hasta el gran puerto de Nueva Orleans.

Allí habrá desembarcado y recorrido, por ejemplo, la calle St. Charles, que hasta hoy ofrece una interesante secuencia de edificios de distintos períodos. A cada lado de esta avenida se encuentran las Universidades de Tulane (1834) y la de Loyola (1912), el histórico Hotel Pontchartrain y varias destacadas mansiones, cuya mayoría fueron levantadas en el siglo XIX con una variedad de estilos. Por el centro de la calzada, el más antiguo tranvía de la nación aún circula, así como por la calle Canal y aquella línea que corre junto al río, llamada Riverfront. Y al norte de la ciudad, una autopista conduce hasta el borde del Lago Pontchartrain, donde comienzan dos puentes de 39 kilómetros, los más largos del mundo, importantes para conectar la ciudad con comunidades al otro lado del lago y con el resto de la nación.

Plazas y parques conforman las áreas verdes de la ciudad, privilegiadas por una temperatura templada y húmeda en el verano y algo ventosa y fría durante el breve invierno, aunque ambas estaciones son agradables para visitarla. El City Park ocupa una extensa área, es muy concurrido y aloja el muy recomendable museo NOMA. La superficie de este parque es cincuenta por ciento mayor que el Parque Central de Nueva York y es abundante en especies arbóreas propias de esta región subtropical; en particular destaca su inmensa colección de robles. El Parque Audobon, con su zoológico, acuario, insectario e instituto de investigaciones sobre la naturaleza y el Parque Botánico de la ciudad son un imán para quienes buscan tranquilidad y belleza natural.

Nueva Orleans - Renato Ortega Luère - Nuestro Mundo Air Magazine 94 - antiguos tranvías Estados Unidos

Los más antiguos tranvías de la nación siguen recorriendo la ciudad y sirviendo a sus habitantes.

Pero para quien llegó a Nueva Orleans a gozar de su tradicional carnaval conocido como Mardi Gras, la diversión es inagotable. Esta fiesta anual de carácter profano, aunque muy relacionada con el calendario cristiano, atrae a viajeros de todo el mundo, hacia fines de febrero. Las máscaras y trajes, el despliegue de carros alegóricos y la algarabía general que genera el paso de los celebrantes, es un espectáculo digno de ser apreciado.

Nueva Orleans es una ciudad única, equidistante del resto de su país. Es la suma de orígenes más depurada de la nación, y de ahí su originalidad. En medio de un aparente caos, surge la esencia humana en su más artística expresión: la música que fluye como el río, la  corriente que desciende hacia el mar con un ímpetu contagioso y vibrante, aquel de la ciudad creciente. 

Datos del Viajero:

  • Es indispensable solicitar visa para ingresar a los EEUU. Entre a: http://spanish.ecuador.usembassy.gov/es/visas/niv.html Pida su cita con anticipación y no compre pasaje ni haga ninguna reservación hasta recibir su pasaporte vía DHL.
  • Varias aerolíneas vuelan a Nueva Orleans. La mejor conexión es vía Miami.
  • Si requiere información adicional, visite el sitio oficial de la ciudad: http://www.neworleansonline.com/
  • Para una gastronomía local de buena calidad, el Vieux Carré es una óptima elección (pida la sopa de quimbombó, el aromático Jambalaya, un plato cajún similar a una paella; el gumbo de mariscos o el simple y sabroso arroz con frijoles rojos). Otra buena opción es el Arnaud’s con un ambiente de bistró francés y refinada culinaria.
Nueva Orleans - Renato Ortega Luère - Nuestro Mundo Air Magazine 94 - Mardi Gras Estados Unidos

La locura de Mardi Gras: cada año miles de entusiastas se lanzan a las calles para ser parte de este carnaval lleno de color, baile y excentricidades. Fotos: © Shutterstock

 

Por: Renato Ortega Luère