Mar 14

Museo del fútbol

Juan A. Medina / EFE Reportajes

La historia del fútbol se ha contado de mil maneras, pero faltaba un lugar que recuperara su inmenso
legado. Para ello, la FIFA
inauguró el Museo del Fútbol Mundial, en Zúrich, un moderno edificio donde se muestra el impacto que ha tenido el deporte rey en la sociedad, uniendo naciones y acercando continentes.

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Situado en el centro de Zúrich, el nuevo museo de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) abrió sus puertas el 28 de febrero, con su nuevo presidente que fue elegido pocos días antes.

Así, la FIFA inauguró un espacio por y para el fútbol de 3 mil metros cuadrados, que “muestra cómo este deporte ha evolucionado desde sus humildes orígenes hasta convertirse en cultura global”, indica la FIFA.

El impacto del fútbol en la sociedad mundial es tan reconocible como el futuro que se le presupone, el deporte más popular, que más ingresos, patrocinios, aficionados y practicantes reúne y que, gracias a estos apoyos, convierte a este museo en una visita obligada para los millones de amantes del balompié.

En sus tres plantas, ajenas a los problemas de corrupción que han salpicado a la FIFA en los últimos meses, se despliegan más de mil objetos, 4 mil libros y textos, y más de 1 400 fotografías, entre otros muchos legados de este deporte, que muestran cómo continúa conectando e inspirando al mundo.

Las previsiones de los rectores de la FIFA son recibir cada año a más de 250 mil visitantes, procedentes de todo el mundo, una razón más para visitar una ciudad como Zúrich, una de las más turísticas de Suiza. El precio de las entradas al museo rondará los 20 francos suizos (20 dólares aproximadamente).

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La copa del mundo, la mayor atracción

Una de las joyas de esta exposición es la Galería de la Copa del Mundo, dedicada a la historia del mayor trofeo del fútbol de selecciones, con importantes aportaciones de esta competición, entre las que no podía faltar el propio trofeo de la Copa del Mundo, el último levantado por Alemania en la edición de Brasil de 2014.

Los visitantes al museo de la FIFA podrán dar una vuelta por cada Mundial, desde el primero que se celebró en Uruguay en 1930, hasta el último, también celebrado en suelo sudamericano, en Brasil 2014, así como una muestra de cada edición del Mundial femenino, que también cuenta con un importante espacio expositivo y que recoge el impacto de este torneo y el avance alcanzando por la mujer en el deporte.

En otro lugar del museo se hace un pequeño homenaje a las 209 federaciones miembros de la FIFA, todo ello ayudado con un universo multimedia e interactivo en el que los visitantes podrán experimentar las emociones que despierta a diario este deporte. Se trata de más de 15 paneles interactivos y más de 60 pantallas, en las que se proyectarán imágenes con el fútbol como protagonista.

Por este escaparate desfilarán los mejores futbolistas de la historia, desde Pelé a Cruyff, de Maradona a Beckenbauer, de Zidane a Ronaldinho, de Messi a Cristiano… y cientos de protagonistas más, aderezados con historias y curiosidades que han marcado el deporte rey.

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Una de estas historias y curiosidades son las notas que tomó el árbitro alemán, Rudolf Kreitlen, durante el polémico partido de cuartos de final del Campeonato del Mundo entre Inglaterra y Argentina en 1966, cuando expulsó al capitán argentino Rattín en el minuto 35, y que ocupan un lugar destacado en el museo. Rattín se negó a marcharse del campo y solicitó un intérprete, aunque al final abandonó el terreno de juego. Aquel suceso significó un importante papel en la introducción de las tarjetas rojas y amarillas. Tras el partido, el árbitro inglés Ken Aston, que trató de convencer a Rattín para que dejara el campo, se le ocurrió la idea de emplear tarjetas amarillas y rojas cuando iba en coche y se detuvo en un semáforo…

La FIFA ha trabajado durante dos años en las obras de este museo, ubicado en el edificio Haus zur Enge, frente la céntrica estación de Enge, que el máximo organismo internacional del fútbol tiene arrendado hasta el año 2055.

En la remodelación de este edificio, la FIFA ha invertido 140 millones de francos (unos 140 millones de dólares), 30 de ellos para el museo, donde los visitantes también disponen de un bar dedicado al mundo del deporte, restaurante, cafetería, tienda y biblioteca. Un lugar para ver, respirar y tocar fútbol, el deporte que más se practica en los cinco continentes.

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