Feb 20

¡Mucho cuidado con lo que comemos!

nm7218_b_1428429329Cuando no medimos lo que comemos o no estamos conscientes de la mezcla de alimentos que ingerimos quizá, de un modo habitual, es muy probable que comencemos a experimentar problemas de digestión.  Es por eso que debemos tener en cuenta nuestra alimentación y aprender a identificar lo que puede poner en riesgo nuestro organismo y la forma en cómo podemos tratar las molestias basándonos en el dicho: ‘somos el reflejo de lo que comemos’.

Tener una buena digestión es fundamental para estar saludables. Nos permite eliminar toxinas que nuestro cuerpo no necesita. Sin embargo, hoy en día y, sobre todo, durante la época de estación invernal, se vuelven frecuentes los problemas gastrointestinales o vinculados con nuestro aparato digestivo.

Por eso es importante conocer lo que nos puede producir indigestión, esa sensación de malestar estomacal que llega, generalmente, después de comer. Y es que factores como una mala alimentación, comer en exceso y desordenadamente, el estrés al que estamos sometidos habitualmente, no masticar bien nuestros alimentos e incluso la postura que adopta nuestro cuerpo al momento de comer, nos puede llevar a sufrir un problema de digestión.

La clave está en comer y beber despacio, tranquilamente y masticando bien los alimentos, evitando tragar exceso de aire, procurando que cada comida se prolongue mínimo media hora y dejar una pausa siempre entre el primer y segundo plato, así como entre este y el postre. Masticar los alimentos de manera correcta ayuda a satisfacer el apetito, produciendo, aproximadamente, 1,7 litros de saliva al día, la misma que tiene un efecto lubricante al contener enzimas que ayudan a descomponer lo que ingerimos.

También se debe evitar el exceso de alimentos o platos muy grasos y más bien optar por cocinar a la plancha, grill, horno o vapor; limitar el consumo de bebidas con gas, que producen la sensación de hinchazón, escogiendo preferiblemente consumir agua que es la bebida más aconsejable para hacer una buena digestión; disminuir el consumo del café negro que irrita las paredes del estómago y sustituirlo por té o aguas aromáticas.

Asimismo, evitar comer en grandes cantidades. En su lugar los expertos recomiendan hacer cinco o seis comidas al día, lo que además de una buena digestión permite un correcto funcionamiento de nuestro metabolismo.

Dentro de nuestras comidas, según el portal web Mejor con Salud, nutricionistas recomiendan incluir alimentos como los frutos secos, cereales integrales que favorecen el tránsito intestinal y mejoran las funciones digestivas; aceite de oliva por su efecto lubricante en el intestino; y, consumir fibra, pues ayuda a prevenir el estreñimiento al mismo tiempo que hace que los índices de glucosa en la sangre sean más estables, permitiendo absorber menos grasa de las comidas y generar un efecto de llenura.

A más de esto hay dos aspectos muy importantes a considerar para tener una óptima digestión. Uno de ellos es, aunque quizá pensemos que en la práctica es imposible, llevar un horario regular de alimentación, ya que nuestro estómago segrega jugos gástricos a intervalos regulares y cuando no tiene alimentos que procesar produce acidez. Por eso la importancia de intentar todos los días comer a la misma hora o lo más cercano posible.

Y el otro aspecto, que es quizá el que menos consideramos al momento de cuidar nuestro organismo, es lo importante que es comer relajados, en un ambiente de paz y de camaradería. Magazine Naturally señala que el estrés y otras emociones negativas hacen que cuando ingerimos alimentos en ese momento, el proceso se vea alterado y no se realice correctamente.

Entonces, disfrute de comer bien, hágalo en un ambiente feliz y agradable y, posteriormente, termine ese momento con una amena sobremesa. Son consejos que si los convertimos en una rutina de vida nos llevarán a tener una buena y correcta digestión.