Dic 12
Mindfulness Una practica milenaria - Nuestro Mundo Air Magazine 94 Priscila Romero

Mindfulness: Una práctica milenaria que nos ayuda a disfrutar el aquí y el ahora

Caminar, comer, respirar e incluso pensar son actividades casi mecánicas que practicamos a diario dejando a un lado nuestra conciencia. Esto genera que vivamos solo el momento y en un estado de “piloto automático”. Es precisamente en este punto en el cual interviene el Mindfulness o la conciencia plena para vivir.

Su término es una traducción al inglés de la palabra sati, que viene del pali (idioma en el que se registraron las enseñanzas de Buda), y significa intención, atención pura, recepción y presencia del corazón. Esta técnica consiste en reconocer lo que está sucediendo mientras está sucediendo, aceptando activamente el fluir de la experiencia tal cual se está dando. En palabras sencillas, se trata de aplicar conciencia a todas nuestras acciones para generar mayor honestidad en nuestra vida y disfrutarlas a su máximo nivel.

Maribel Cevallos, psicóloga clínica y con estudios en Mindfulness la traduce como la “atención plena” que ayuda a desarrollar la capacidad de estar presente en nuestras acciones. La define además, como una filosofía de vida que propone relacionarse de una manera diferente con las emociones propias. Para Cevallos, esta técnica no es una “nueva moda”. Tras ella hay una gran historia que se remonta  siglos atrás y está ligada al Budismo Zen. Sin embargo, desde finales de los años 70 empezó a ser investigada por la psicología y fue incorporada a ciertos modelos de psicoterapia. En sus inicios fue Jon Kabat Zinn, actualmente profesor emérito de Medicina de la Universidad de Massachusetts, quien integró esta práctica en el mundo occidental y ha sido el precursor de su investigación.

Para Kabat Zinn, el Mindfulness es “Prestar atención de manera intencional al momento presente, sin juzgar”.

Otros expertos, a través de la investigación, aseguran que es posible que haya situaciones o experiencias que no se pueden cambiar, como el dolor, la enfermedad o un problema. Pero al menos, a través de esta práctica se puede analizar  cómo se reacciona o se responde a todo lo que nos ocurre para así desarrollar estrategias y relacionar dichas acciones con nuestras emociones.

La evidencia recogida por los investigadores, según Cevallos, indica que tiene interesantes efectos a nivel del comportamiento y de la función cerebral. Por ejemplo, se ha visto que genera efectos sobre la función inmune, mejorándola y generando mejoras  en las zonas cerebrales que procesan el miedo, el aprendizaje, la memoria y la regulación emocional. Además, se ha encontrado que genera un aumento de la empatía.

Practicar esta técnica milenaria también permite estar plenamente en el presente, en el aquí y ahora; observar pensamientos y sensaciones desagradables tal cual son; crear conciencia de aquello que se está evitando; generar mayor conciencia de los juicios; tener menor reacción frente a experiencias desagradables; reconocer el cambio constante; poseer mayor equilibro y lograr mayor calma, paz, aceptación y compasión de sí mismo.

El Instituto Nacional de la Salud (NIH), por sus siglas en inglés, está invirtiendo millones de dólares en la investigación de abordajes con una orientación en Mindfulness, y clínicos e investigadores de todo el mundo están desarrollando novedosas aplicaciones para diversas poblaciones y cuadros.

Reducir el estrés es uno de los objetivos que se plantean las personas que lo practican. Fue precisamente Jon Kabat Zinn quien desarrolló el programa de “Reducción de Estrés”, el cual se convirtió en un modelo de intervención destacado y estudiado en la Medicina Mente-Cuerpo desde 1980.  “Publicaciones científicas de los efectos médicos en personas que participaron en el programa han demostrado una reducción del 35% en los síntomas médicos y una reducción de un 40% en los síntomas psicológicos de manera estable durante cuatro años.”

En los aspectos psicológicos, el Mindfulness ayuda a que las personas se sientan menos estresadas, ansiosas y deprimidas y más dichosas, inspiradas, agradecidas con sus vidas. Además, reduce la rumiación, que es la aparición constante de pensamientos sobre un tema o problemática, sin poder evitar que aparezcan.

Pero practicarlo no solo refleja beneficios en nuestra función cerebral, sino también en nuestro organismo. Según investigaciones se comprobó que reduce la presión sanguínea y ayuda a reducir las enfermedades cardíacas.

Un estudio publicado en 1993 por Fawzy demostró que el Mindfulness ayudó a aumentar la tasa de supervivencia en pacientes con melanoma y cáncer de mama con metástasis a través de un entrenamiento de meditación y relajación. Por lo general, quienes lo practican son personas derivadas por su médico, psiquiatra o psicólogo para complementar su tratamiento, presentando diversos diagnósticos como dolor o enfermedades crónicas, hipertensión arterial, problemas gastrointestinales, fatiga crónica, insomnio, ansiedad, depresión, entre otros.

Para practicarlo lo único que se requiere es la guía de un profesional con experiencia, la disposición de dedicar un tiempo para nuestra salud y mucha constancia. 

Mindfulness Una practica milenaria - Nuestro Mundo Air Magazine 94 Priscila Romero - Mindfulness en la ducha

Reducir el estrés es uno de los objetivos que se plantean las personas que lo practican. Foto: © Shutterstock

Viva a plenitud: tenga conciencia de todo lo que hace y lo que piensa

Mindfulness durante el cepillado. A partir de hoy cepíllese los dientes con los pies en el suelo, sin medias, sin zapatos. Sienta la temperatura y la textura del piso, preste atención a la apariencia, al olor y a la textura de la pasta de dientes.

Mindfulness en la ducha. Normalmente se presta atención a las sensaciones únicamente cuando se regula la temperatura del agua. Debemos estar atentos a la ola de placer que nos hace sentir el agua en nuestra piel, el olor del jabón y  el sonido del agua.

Mindfulness mientras espera su turno en el banco. Tome conciencia de la reacción que tiene cuando ve la larga fila, preste atención a su postura y cómo se coloca para la espera de su turno, también a su respiración y concéntrese en las sensaciones físicas de su cuerpo.

Son actividades diarias, para muchos, tediosas, pero el estar conectado con cosas, incluso mínimas, ayudará a agradecer por aquello que puede sentir, que puede hacer, que puede cambiar.
Fuente: www.recursosdeautoayuda.com

Por: Priscila Romero