Feb 20

Manabí, una acuarela entrañable

nm73_ecuadora_1_1430869223“Póngale más oiga. ¡Eso! cebollín, chanchito, échale salsita ñaño, que uno no tiene complejo en ser gordito”, se escucha en el puesto de sánduches de chancho en plena calle Rocafuerte, en la capital Portoviejo.

Al centro-noroeste del Ecuador se encuentra la tercera provincia más poblada del país, la bella Manabí. Cualquiera que visite esta tierra se siente como en casa. Aunque no reconozca las calles y la geografía, la amabilidad de sus habitantes hacen de cualquier visitante un familiar, una persona cercana.

La gente es alegre y obsequia buen humor. Al punto que los habitantes de cada localidad tienen sus propios apodos. A los portovejenses les dicen ‘chupamangos’, a los choneros ‘macheteros’ y a los mantenses ‘pata salada’.  El manaba es ‘dicharachero’ y ‘gozador’.

A esa riqueza y forma plena de vivir se añade la legendaria belleza de sus mujeres y la exquisitez y diversidad de su gastronomía. Es más, a tal punto llevan la sazón los manabas en la sangre que es muy común ver cómo los pórticos de casas, en distintos barrios, se convierten en lugares para picar una carne con menestra, un pincho, un corviche, un encebollado, un ceviche, un arroz con mariscos, entre otros.

nm73_ecuadora_3ok_1430870053De los 350 kilómetros de playas que tiene Manabí, 40 kilómetros pertenecen a Jama, localidad cuyo nombre se remonta a tiempos antes de Cristo. Sus habitantes están distribuidos, principalmente, en la zona rural y se conocen entre todos. Es un pueblo donde el ‘hijo de’ sigue vigente. Donde todavía hay compadres y comadres. Un lugar que aún tiene, a pocos minutos, parajes para lograr una conexión total con la naturaleza.

La calle de mayor movimiento de Jama es la principal. En sus veredas se levantan casas de construcción mixta, de caña y madera. Sin embargo, irrumpe con la armonía arquitectónica del lugar un edificio moderno, de esos que tienen ventanales, puertas de vidrio y entradas con baldosas. Las calles adoquinadas y empolvadas dejan ver que, a pesar de su remoto origen, se trata de un pueblo joven. De hecho, la localidad de Jama fue creada apenas en 1998.

En Jama, la oferta turística está al alcance y gusto de todos. La geografía propia del lugar ofrece miradores naturales, brazos de agua que forman pequeñas lagunas de agua salada y lugares donde el sonido del mar acompaña de manera inigualable.

El nombre de esta pequeña localidad nace de la tribu indígena jama, que significa iguana pequeña. Jama‑coaque, según investigadores de la Universidad de Pittsburgh, fue una de las culturas más antiguas y avanzadas de América Latina.

La ubicación geográfica del “Rincón del edén del paraíso” ofrece al visitante distintos entornos. Se puede recorrer bosques húmedos tropicales y playas.  La magia de sus paisajes ha hecho que este balneario empiece a ser elegido por los turistas de la Sierra ecuatoriana.

De a poco se dejan ver nuevos rostros en sus parajes. Y nuevas y grandes inversiones urbanísticas revitalizan el desarrollo local, sin restar sus atractivos de serenidad como esas costumbres tan entrañables de los pequeños poblados de nuestra Costa ecuatoriana.

por : Esteban Michelena