Ago 02
La receta del éxito

LA RECETA DEL ÉXITO

LOS CEBICHES DE LA RUMIÑAHUI 

Marcelo Castro viajó desde Portoviejo a Quito para estudiar Medicina. Frecuentaba la casa de un amigo, donde conoció al amor de su vida. Decidió dejar los estudios para casarse con ella. Él tenía 22, ella 18 y pronto llegó su primera hija. Esta nueva responsabilidad lo obligó a pensar en cómo salir adelante. 

En 1985, abrió las puertas de Los Cebiches de La Rumiñahui, después de haber apostado por un negocio similar sin mayor éxito. Con ayuda de su esposa inició este reto, como dice con orgullo: “Un negocio artesanal y sin capital”. Ya no es novedad que el escenario fuera el garaje de la casa, así empiezan muchos negocios exitosos. 

Su esposa ha estado al frente de las recetas desde entonces. Al inicio, el local —ubicado en la ciudadela que lleva su nombre, en el norte de Quito— solo vendía cebiches de pescado y de concha y atendía exclusivamente los fines de semana. Después, recibía clientela los viernes y su rápido crecimiento lo llevó a desocupar su sala, para colocar mesas y sillas. Cuatro años después, con los primeros réditos del negocio, pudo adquirir un pequeño departamento.

UN EMPRENDIMIENTO QUE SE INICIÓ EN EL GARAJE Y LA SALA DE UNA CASA, QUE DESPUÉS DE 34 AÑOS TIENE 51 LOCALES. UNA EMPRESA FAMILIAR QUE REFLEJA EL TRABAJO EN EQUIPO, LA ORGANIZACIÓN Y LA PERSEVERANCIA. 

En 1992, la competencia lo sacó de su zona de confort, cuando se abrieron varios locales de comida de mar. Esta realidad no lo hizo desfallecer, por el contrario, Marcelo Castro siempre se repite que eso lo motivó. ¿Qué hizo entonces?, inaugurar el local de la calle Nazareth, muy cerca del primero. 

No recuerda la fecha exacta, pero otro inconveniente tocó a su puerta y también fortaleció el negocio. En Ecuador, hubo un brote de cólera y no se permitía degustar comida de mar cruda; frente a ello, implementó nuevas recetas y comenzó a vender arroz con camarón, por ejemplo. Como las ventas bajaron, llegó a un acuerdo con sus empleados, quienes aceptaron la modalidad del trabajo por horas, hasta pasar la crisis. 

Un año después, recibió una propuesta para que Los Cebiches de La Rumiñahui fueran parte de la gama de restaurantes del patio de comidas del Quicentro Shopping. Los años pasaban y la clientela aumentaba de forma considerable; sus platillos ya eran conocidos en varios rincones de la ciudad. Es por ello que, en 1995, abrió la primera franquicia y, bajo la dirección de su hermana, el local del Parque La Carolina probó fortuna. Marcelo siempre ha contado con el apoyo de sus hermanos, cuñados, esposa, hijos, su familia política… Lo agradece y sabe que han sido de gran ayuda para que su marca esté donde está. 

Dos franquicias más se inauguraron los siguientes años y fueron administradas por sus cuñadas: La Jipijapa y el del Centro Comercial El Recreo. Después, al cierre de 1997, se abrieron los locales de Cumbayá e Ibarra. 

Introducir nuevos platillos en la carta, guardar con celo sus recetas, ofrecer ensalada con papa o desayunos costeños han hecho que su marca se destaque y conquiste paladares. Hoy tiene más de 20 platos para ofrecer, en los 50 locales de Ecuador y en el que se encuentra en Pasto (Colombia), desde hace 8 años. Si bien las franquicias administran de forma independiente al personal, los empleados directos -que se ubican en los restaurantes, centros de acopio y plantas de procesamiento- llegan a 600. Es una empresa que factura 20 millones de dólares al año.

La historia continúa 
¿Qué pasa hoy que sus hijos, al igual que su cadena, crecieron? Su esposa capacita al personal nuevo y antiguo y, claro, no puede dejar de lado la preparación de alimentos que controla con celo y a la perfección. 

Sus cuatro hijos tienen su propia franquicia y colaboran de cerca con sus conocimientos. El mayor es arquitecto y administra su negocio. Además, moderniza los locales para tenerlos a la vanguardia de la estética y la tecnología: “Es el segundo abordo, quien me reemplazará cuando ya no esté”, aclara Marcelo. También colaboran su hija médica, la que es chef y una tercera que es parte de las capacitaciones del personal. 

Su plan a futuro es la remodelación de algunos locales y cubrir más zonas de Quito. También busca tener mayor presencia en Guayaquil, donde ya hay siete locales. Cuenta que allí le costó ganar mercado, ya que lo veían como el “cebiche serrano”. En la mira está desarrollar los restaurantes que recién se abrieron en el Mall El Pacífico de Manta y en Portoviejo; fortalecer el sistema de franquicias y tener un mayor desarrollo internacional.

Este empresario aconseja que siempre se debe partir de algo: dar un buen producto al cliente, para después pensar en las utilidades, “estas llegan con el tiempo”. “Tuve mis dudas en cuanto a las franquicias. Llegué a pensar que no era el camino, entregar la marca a otras personas. Se me ocurría a veces que no era el mejor sistema, hoy considero que fue una gran apuesta y sí pudimos con ella”. 

Un personal correctamente uniformado, espacios amplios, modernos y remodelados reciben al cliente. Llama la atención la organización, el trabajo en equipo, las funciones bien definidas, los platos con raíces manabitas, como los cebiches con maní. Los Cebiches de La Rumiñahui están en la mente del ecuatoriano desde hace 34 años.