Feb 14

LA GUERRA DEL STREAMING

Por: Juan Pablo Del Alcázar Ponce

La guerra por la atención de las audiencias se intensifica en 2020: grandes marcas se suman a la competencia por suscriptores PARA servicios de streaming de video.

Los líderes tradicionales en el entretenimiento se sienten amenazados y plantean cambios en la dinámica de la oferta de contenidos y las alternativas de consumo, generando así, en muchos casos, saturación.

Las audiencias cuentan cada vez con menor tiempo y mayor cantidad de opciones en diferentes plataformas y formatos digitales, gracias a la reducción constante de costos y a las mejoras en la velocidad y la calidad de conexión. Actualmente, se cuenta con diversas alternativas para disfrutar de video, música, deportes, juegos, televisión, educación y más contenido, que es consumido total o parcialmente mediante dispositivos conectados a Internet en versiones gratuitas o de pago; estas últimas son las más sensibles debido a la limitación de presupuesto de sus suscriptores, quienes se ven obligados a elegir entre las opciones disponibles.

EL CONSUMO EN CIFRAS

Según Deloitte, para finales de 2020, el 20% de adultos que viven en economías desarrolladas contratarán hasta 10 servicios de streaming mensuales,  incluyendo los de video, música, juegos y deportes.

Se espera un crecimiento anual en dichos servicios del 19,76% desde 2020 hasta 2025, según informe de Grand View Research, Inc.

Kantar, en su estudio TGI Global Quick View 2019, muestra que la mayor parte de usuarios de streaming (44%) cuenta con al menos dos servicios pagados, y que menos del 18% tiene al menos tres en 2019.

HAY PANTALLA PARA TODAS LAS OPCIONES

Para el caso puntual del video, los usuarios han mostrado gran apertura a reducir el consumo en formatos tradicionales, como la televisión abierta o pagada, para pasar a alternativas digitales de consumo gratuito con soporte publicitario o suscripción mensual —con pago unitario o compartido entre varias personas—, así como acceder a opciones incluidas en otros servicios, como es el caso del contenido ofertado por operadores de telecomunicaciones y por Amazon Prime.

Netflix es la compañía que marcó el inicio formal de la transformación del consumo de películas, desde su fundación en 1997, con el lanzamiento del servicio de suscripción mensual para alquiler de películas; luego digitalizó su oferta vía streaming en 2007, cuando ya contaba con más de un millón de suscriptores e iniciaba el análisis avanzado de comportamiento de usuarios. Con ello, pudo determinar gustos y preferencias de contenido, y logró generar su primera producción original: House of Cards, en 2013. Hasta la actualidad ha mantenido una estrategia de crecimiento e internacionalización basada en la creación de contenido propio que, junto al uso de analítica predictiva para conocer mejor a sus usuarios y a convenios con creadores y productoras de contenido, la convirtieron en un ícono y líder del streaming en varias regiones a escala mundial, alcanzando los 150 millones de suscriptores.Gracias a la competencia abierta y de alto nivel, las producciones de estos medios empiezan a ser vistas como obras maestras, premiadas en grandes festivales y llegan a desplazar incluso a la industria cinematográfica tradicional. Sus creaciones no se centran en el entretenimiento puro, sino en investigaciones de buen nivel en ámbitos políticos y sociales