Jun 11
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La frontera norte, una región sin Dios ni ley

En la zona limítrofe entre Ecuador y Colombia el peligro va en aumento. Ecuador no se preparó con tiempo para enfrentar algo que se sabía venir: la disidencia de la guerrilla tras la firma del acuerdo de paz en el vecino país.

Gran preocupación nacional se desató el pasado 27 de enero, en torno a que si existe o no la debida seguridad en la frontera norte, sobre todo en la provincia Esmeraldas; si el Ecuador está preparado para enfrentar actos violentos y delictivos, muchos por autoría de disidentes de las FARC; si la población afectada recibe atención; si el Presidente de la República sabe qué hacer…

Desde ese día, en Esmeraldas, se han registrado bombardeos, muertes de militares, el secuestro y el asesinato de un grupo de periodistas de diario El Comercio y el secuestro de una pareja, cuyo desenlace se desconoce hasta el cierre de esta edición, (ver infografía).

Para entender mejor se hace un recuento de lo que ha pasado desde inicios de 2018 en la zona de conflicto. Dos analistas en temas de seguridad y un exmilitar dan sus puntos de vista. Además, dos periodistas extranjeros explican cómo los comunicadores deben cuidarse en este tipo de coberturas.

Nuestro Mundo expone tres aspectos importantes en torno a la crisis de inseguridad que vive la zona fronteriza: la ausencia de una política de defensa y seguridad, la presencia del narcotráfico y la manera en la que un grupo vulnerable de este conflicto, el periodismo, debe trabajar.

Sobre el primer punto, a criterio de Saudia Levoyer, catedrática de la Universidad Andina Simón Bolívar, el cambio de la política de seguridad se inicia cuando el Ecuador empieza a abandonar los lineamientos del ‘Libro Blanco de la Defensa Nacional’, en el cual se define la Política sobre esta área. Este documento, impulsado por el general Oswaldo Jarrín, actual ministro de Defensa, se presentó de forma oficial en el año 2002 al entonces presidente Gustavo Noboa.

Una de las decisiones del expresidente Rafael Correa al inicio de su mandato “fue nombrar a una ministra de Defensa sin experiencia. Guadalupe Larriva, quien fallece al poco tiempo de estar en el cargo (9 días después de posesionarse)”, explica. A lo largo de los diez años del gobierno de Correa, el Ministerio de Defensa estuvo comandado por civiles, la mayoría de los secretarios de Estado tuvieron un perfil más político que militar.

“A lo largo de los diez años del gobierno de Correa, el Ministerio de Defensa estuvo comandado por civiles… con un perfil más político que militar.”

En 2009, ya se tenía sobre la mesa el fin del acuerdo con Estados Unidos sobre el uso de la Base de Manta, cuyo objetivo era realizar un monitoreo sobre el narcotráfico en la costa pacífica, por donde hoy transita el 90% de la droga que llega a Estados Unidos.

Arturo Torres es periodista y analista especializado en temas de seguridad. Concuerda con Levoyer al decir que lo que hoy vive el país responde a “políticas equivocadas o a la ausencia de una política sostenida en la frontera norte para enfrentar el problema que se venía, después del acuerdo de paz suscrito entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC, en noviembre de 2016”.

A decir de Torres, la responsabilidad del actual Gobierno ecuatoriano es clara. En los temas de seguridad se designa a las mismas autoridades que desempeñaron cargos similares con Rafael Correa, “que no tenían como prioridad la frontera. La Secretaría de Inteligencia (Senain) se orientó a las ciudades y al control político de opositores y periodistas. Carecía de una orientación de seguridad y defensa”.

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Un conjunto de velas encendidas rodea una cámara fotográfica. Quito, EFE

Adicionalmente, -comenta- el expresidente desmantela la Unidad de Investigaciones Especiales de la Policía (UIES) y los servicios de inteligencia que supuestamente investigaban a las FARC. Elimina la Base de Manta, a través de la Comisión de Soberanía, Integración, Relaciones Internacionales y Seguridad Integral, comandada por Ma. Augusta Calle y Paco Velasco, asambleístas de Alianza País, que en algún momento fueron investigados por presuntos nexos con los grupos insurgentes de Colombia. “Por todo esto, la seguridad en frontera pasa a segundo plano, pese a las alertas presentes”.

Fidel Araujo es analista en temas políticos y militares. Considera también que no hay atención en la zona de conflicto, “el narcoterrorismo es inédito en el país y lógico, por el desgobierno en materia de seguridad y defensa en los últimos diez años. No solo por permisividad, sino por acuerdos secretos para la no intervención de fuerzas legales en la frontera”.

Araujo considera que lo que ha vivido Ecuador en los últimos meses en la frontera norte no se ha visto ni en las peores guerras que ha enfrentado; “siete ecuatorianos muertos en menos de 15 días y dos secuestrados que no conocemos su paradero; demasiada adversidad para tan poco tiempo”. Cree que una de las explicaciones a esta situación es porque el presidente Lenín Moreno, “decidió cumplir la verdadera protección de fronteras, terminando la fiesta para los delincuentes y los aliados”. Por tal razón, él espera que en adelante las Fuerzas Armadas retomen la política las estrategias de seguridad y dentro del país se combata la corrupción por la que permea el delito del narcotráfico.

En cuanto a la presencia del narcotráfico, para Saudia Levoyer, otro aspecto a tomar en cuenta es el bombardeo colombiano en la zona de Angostura (Sucumbíos), que se ordenó el 1 de marzo de 2008, donde falleció  el segundo al mando de las FARC, Raúl Reyes. “No hubo detalles claros de qué pasó y por qué existía un campamento guerrillero en territorio ecuatoriano. Tampoco se confirmó detalles de los supuestos aportes de las FARC para la campaña de Rafael Correa”.

La catedrática también explica que la razón para los cambios en el sistema de Inteligencia de la Fuerza Pública del Ecuador, impulsados por el gobierno de Rafael Correa, no solo está en el bombardeo del campamento de la guerrilla colombiana de las FARC. “Las revelaciones que surgen antes y después de aquel incidente, por la ejecución de los operativos anti narcóticos Huracán Verde  y Huracán de la Frontera, muestran cómo había permeado el narcotráfico en la estructura del país y cómo los tres hechos mantienen una estrecha relación. En consecuencia, se puede deducir que esta también fue una razón para la reforma al Sistema de Inteligencia, aunque políticamente se los presentó como hechos aislados”, afirma en su tesis de Maestría: ‘Huracán de la Frontera: narcotráfico, guerrilla e inteligencia’.

“El periodista está en el centro del conflicto por el manejo de la información que posee. No se puede predecir a alguien que se conoce poco.”

Levoyer se enfoca más en el tema del narcotráfico, porque considera que, dentro del aspecto geopolítico, lo que más afecta al Ecuador es este comercio ilícito. “No lo digo solo yo, el Ecuador ya no es un país de tránsito. Si ha aumentado el índice de droga capturada es porque el país ya se ha convertido en una plataforma de distribución”.

Arturo Torres, por su parte, indica que esto responde a que la negociación de paz con los insurgentes en Colombia se ejecutó sin una coordinación previa con Ecuador. Se sabía que iba a haber disidentes que no iban a estar de acuerdo con la paz y que iban a mantener sus negocios ilícitos.

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Fotos: EFE, El Telégrafo, Flickr Organismos Gubernamentales, Twitter, Internet.

Aquí Fidel Araujo concuerda al indicar que Colombia frente a la problemática ha dejado solo al Ecuador. “Lo triste es que a Colombia no le interesa cómo esté la convivencia con su vecino. No tiene el control del territorio en esa zona fronteriza desde hace mucho. En este sector, los narcoterroristas son amos y señores”.

Torres maneja cifras interesantes. En un inicio se estimó que el 10% de los 8 mil guerrilleros (800) iba a ser disidente. Pero en la actualidad hay cifras que indican que es el 40% (3.200). “Este escenario ya se conocía desde hace cuatro o cinco años, cuando se inició el proceso. Además, desde el 2005 ya se identificó a las FARC por sus nexos con el narcotráfico”.

También hay que recordar que desde 2008, el gobierno de Rafael Correa se ve golpeado por casos que expusieron la supuesta relación entre las FARC, el narcotráfico y políticos de Alianza País. Por ejemplo, el caso de los ‘Hermanos Ostaíza’, quienes, entre otros, supuestamente financiaron la campaña de AP. Otro ejemplo fue el ataque colombiano de Angostura, ya detallado líneas anteriores.

De igual forma, expone que el Gobierno recibió señales previas del peligro inminente en el sector de Mataje (Esmeraldas) y del actuar de alias ‘Guacho’. Se debió dar la importancia que tenía el tema, cuando el equipo de diario El Comercio fue secuestrado, el 26 de marzo pasado.

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Fotos: EFE, El Telégrafo, Flickr Organismos Gubernamentales, Twitter, Internet.

Para estos tres analistas, lo detallado demuestra que no existe una política de Defensa. Por tanto, cuáles serían los objetivos a cumplir por parte de las nuevas autoridades. La catedrática indica que se debe hacer una evaluación, trazar las estrategias a seguir, generar los canales adecuados conjuntamente con el Ministerio del Interior, equipamiento, entrenamiento. Analizar si tener un despliegue grande en frontera es necesario, es efectivo, cuánto tiempo se lo puede mantener; optimizar recursos para atender al resto del país, no solo a la frontera norte, etc. 

El periodista, en cambio, asevera que se debe definir una política clara de defensa y seguridad, saber exactamente en qué consiste la amenaza, cómo enfrentarla, aprender de las experiencias de Colombia y México, entre otros puntos.

Y el exmilitar ve con buenos ojos la designación del general Oswaldo Jarrín como ministro de Defensa. Lo califica como eficiente, preparado, experimentado en el tema y con la firme decisión para combatir con firmeza, valentía y eficacia.

El tercer punto que se expone en este análisis es la suerte de los grupos vulnerables. Al hablar de zonas de conflicto no solo están en peligro las poblaciones, los militares, policías, organismos de salud. Los periodistas también son un blanco, por ello, se deben manejar protocolos básicos de seguridad para proteger la vida.

Javier Garza, periodista mexicano que ha cubierto temas relacionados con narcotráfico, violencia e inseguridad, participó en la conferencia: ‘Periodismo y cobertura de crimen organizado en zonas de conflicto’ realizado en Quito y Guayaquil. Aconseja que hay que tener presente las normas de seguridad cuando se está en una zona de conflicto. Por ejemplo, al momento de narrar la nota, el tipo de lenguaje que se utiliza, las fotografías que se publican, tener ubicadas las zonas de peligro, conocer los impactos en las poblaciones, las estadísticas (si aumenta el índice de homicidios, etc.) 

Es clave mantener la integridad del equipo periodístico, es decir tener trazado un plan de trabajo, estar en alerta al caminar por la calle, reportarse con el jefe inmediato de forma periódica, entre otros. También recomienda que se debe guardar los datos y documentos en computadoras sin conexión a la Internet, buscar apoyo entre sus colegas para enfrentar situaciones difíciles, tener cuidado con el manejo de redes sociales, etc.

En esta misma línea se pronuncia Gustavo Duncan, académico y columnista colombiano, experto en temas de narcotráfico y conflicto armado en Colombia, e indica que hay que tener presente en el cómo el narcotráfico se ha convertido en un poder político y cómo eso afecta a la sociedad. “El periodista está en el centro del conflicto por el manejo de la información que posee. No se puede predecir a alguien que se conoce poco”. 

Por: María Fernanda Arauz