Ene 21
Julius Wiedemann

Julius Wiedemann: La visión atemporal del mundo

Por: María José Troya

Sus viajes, la historia, la manera de concebir al mundo están plasmadas de una manera indirecta, pero integral en cada  uno de los libros que han visto la luz bajo su dirección. El director ejecutivo de Diseño y Cultura Pop de Taschen estuvo en Ecuador y habló sobre el presente y el futuro de los  libros, del diseño, del valor del tiempo y el de la imagen…

La complejidad del trabajo de un editor de libros, solo puede conocerse –y por ende valorarse- cuando llega el producto final. Los procesos de selección de la temática, la gráfica y los ejes de sus planteamientos son un resultado de la visión holística con la que el editor concibe el mundo. Y, por ende, la belleza y la minuciosidad de su trabajo solo están en los ojos de quien aprecia esos detalles.

Ese es el caso de Julius Wiedemann (Río de Janeiro, Brasil, 1974) a quien se lo reconoce por ser uno de los artífices detrás de los libros de una de las editoriales más prestigiosas (por no decir la más) en el mundo del arte y del diseño. Para él, las posibilidades del papel aún son infinitas, incluso cuando el mundo de lo digital parezca vendernos la idea de que lo tangible tiene caducidad: “Fui por tres años director de las publicaciones digitales de Taschen, un departamento que no duró mucho, pero esa frustración nos dejó un aprendizaje. Sacamos aproximadamente 35 publicaciones digitales súper buenas, pero nadie quería pagar por ellas. Tal vez era demasiado temprano para el mercado. Pero lo que aprendimos es que si bien se pueden desarrollar diferentes modelos de negocio –como sucede en algunos periódicos como el New York Times o The Guardian- lo que el impreso da es una pantalla increíble –no interactiva- pero de gran resolución tangible. En el mundo del arte, del diseño gráfico y de la cultura visual es fundamental el tocar, manipular, manejar, oler. El libro es un producto que tiene más de 500 años y cambiar esa dinámica y a la industria es complicado. La tecnología se mueve muy rápido, pero no ha logrado desplazar a esto.

Julius WiedemannEntonces ¡larga vida al papel!
¡Claro! En realidad, yo soy muy negativo sobre la combinación de lo digital y lo analógico. Todavía no se logra hacer una buena mezcla: no conozco algo que sea exitoso tanto en la venta como en la publicidad. En el tema de la interacción, creo incluso más en la realidad virtual que las aplicaciones de realidad aumentada; básicamente porque las últimas tienen mucho más trabajo para el usuario. Dicen que Apple y Google están trabajando en eso porque será el próximo gran salto. Pero –hasta el momento- no lo creo porque no he visto nada que me haga creer que eso cambiará pronto.

El tiempo no tiene precio
Wiedemann nació en Río de Janeiro, no acabó sus estudios de Diseño Gráfico, pero se vinculó de manera exitosa en periódicos en donde pronto empezó a brillar por su capacidad de crear y dirigir grandes proyectos gráficos. Vivió en Japón, Alemania, Inglaterra -tiene un marcado acento argentino cuando habla español- y gran parte de su tiempo se la pasa viajando por el mundo (45 países en este año) recolectando imágenes, analizando la realidad del momento, creando contenidos de calidad, pero sobre todo con relevancia para el lector.

Para Wiedemann, justamente ahí radica el éxito de un editor y de la casa que lo ampara: hacer cosas que tengan valor; y para lograrlo, se necesitan contenidos sólidos. “La gente dice que hay mucha basura en la red, pero también hay mucha basura impresa. Sin embargo, creo que si hay buenas historias y una curaduría apropiada de imágenes e información, la gente va a detenerse para mirarlo. Lo más caro que existe hoy es el tiempo de la gente.

Y al contrario de lo que se cree, Julius afirma que los libros de la editorial antes tenían 90 % de imágenes y 10 % de textos y hoy por hoy es un 50 – 50 porque se ha visto la necesidad de incluir los contextos de cada imagen que además del criterio dan la base de un producto exitoso, rentable y atemporal. “Un libro sigue conectando a la gente, ahí está el pasado, el futuro, los sueños y los imposibles…”