Mar 18
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ISABEL NOBOA: “EL ÉXITO ES UN VIAJE CONSTANTE”

Ha sido reconocida por ser una de las empresarias más destacadas del Ecuador y por el poderío que representa el consorcio que dirige. Se considera una mujer de una fe profunda y cree que cada persona viene a cumplir una misión. Está segura que ella ya está cumpliendo la suya.

Su oficina, ubicada en el penthouse, impacta por la imponente vista de la ciudad que, detrás de los ventanales, parece enmudecida. El corre-corre de sus asistentes y colaboradores es incesante: contestan llamadas, preparan carpetas, revisan el cronograma. Isabel sale de una de las salas; sonríe y enseguida se disculpa por la demora. Su agenda no da tregua.

“Este, como todos los meses, ha sido una locura. Mañana salgo de viaje nuevamente y quiero dejar listo todo”, afirma mientras se prepara para las fotos. No le cuesta posar, -son varias portadas en la que ha salido y decenas de artículos de las que es protagonista- pero es probable que también sea porque quiere ser eficiente con el tiempo que ha prometido.

Su día inicia a las seis de la mañana. Siempre. Dice que no es una mujer de rutinas, pero su horario tiene un esquema tan organizado que sorprende. Su primera actividad es la meditación y la oración. Luego juega tenis y hace jogging, desde hace varios años ya, y con eso uno puede asumir que el deporte también es parte de lo que la mantiene tan activa. Ya en la oficina, su trabajo la absorbe por completo y aprovecha los comités para ver a sus hijas. A lo largo del día se mantiene en contacto con sus hijos y nietos e incluso le gusta salir a comer solo con ellos “y sus novias”, dice riendo.

“Mis amigas también son sumamente importantes y trato de verlas al lunch, para mi es esencial tener un grupo sólido de amistades; estamos conectadas en los grupos de WhatsApp.” Pero su día sigue de largo: incluso en casa tiene una secretaria que atiende sus necesidades y junto a ella revisa minuciosamente todos los pendientes del hogar.

Usted proviene de una familia trabajadora y con una posición privilegiada. Muchas personas hubieran preferido la comodidad de ese estatus, pero usted no. ¿De dónde salieron sus ganas de involucrarse con los negocios?

Provengo de una familia donde el trabajo era el pan de cada día. Mi padre, Luis Noboa Naranjo, no tenía horarios para ello. Siempre estaba trabajando, inclusive en las madrugadas. Recuerdo cuando lo acompañábamos en viajes de negocios a Europa o a otro país. Muchas veces la diferencia horaria era representativa con Ecuador y mi padre tenía que trabajar toda la noche. Llevaba un ritmo trepidante. Su visión era impresionante, adelantada a su tiempo. Eso generó en mí una gran admiración y, por supuesto, muchas ganas de emularlo. En realidad, no concibo la vida sin trabajar, sin buscar una nueva idea para crear. Y lo haré hasta que Dios lo permita.

¿Usted imaginó, décadas atrás, que iba a ser alguien tan destacada a pesar de las trabas sociales que normalmente impedían a las mujeres sobresalir?

Uno nunca se imagina hasta dónde puede llegar si no se pone a prueba.
Creo que los grandes líderes mundiales jamás visualizan con precisión lo que realmente podrán alcanzar en sus vidas, pero si tienen una idea clara de cómo quieren verse en el futuro. Imagínese que yo, ama de casa, con la experiencia de haber formado una escuela de idiomas en mi hogar, impulsado varias fundaciones sin fines de lucro y luego del fallecimiento de mi papá, me tocó de la noche a la mañana liderar algunas empresas. Tenía que hacerlo. Era un patrimonio que estaba en juego y no podía fallarle de ninguna manera al legado de mi padre. Tenía que estar a la altura. Me capacité bien, me asesoré de entendidos en la materia de finanzas, realicé una evaluación de cómo estaban las empresas a mi cargo y tomé la determinación de sacar adelante este barco. Creo que con tesón, creatividad, intuición y principios éticos sólidos es posible lograr el pulso necesario para tomar el volante y avanzar.

Una misión compleja desde lo personal y profesional si uno no está formado…

Cuando se trata de negocios nada es fácil. No obstante, creo que me rodeé de un buen equipo de ejecutivos y colaboradores, que, aunque al principio desconfiaron algo de mí todos se solidarizaron con lo que aspirábamos como corporación y el trabajo en equipo funcionó. (Como anécdota recuerdo que un conserje barría muy triste los pasillos al enterarse que yo había tomado las riendas de las empresas).

Muchos podrían decir que mi condición de mujer en 1997 no me pudo favorecer, pero yo puedo asegurar que el ser mujer, más allá de los prejuicios que podía haber tenido la sociedad en los noventas, me abrió las puertas para poder negociar mejor y obtener el respeto de mis colegas empresarios.

¿Cómo en esta época, de tantos avances tecnológicos y cambios constantes, usted ha logrado seguir innovando y destacándose de manera tan significativa?

La palabra clave para nuestros tiempos es, sin duda, el cambio. Este vocablo está invariablemente presente en todo lo que hacemos hoy. Hace 20 o más años los cambios surgían de manera pausada y todos teníamos tiempo suficiente para entenderlos y asimilarlos. Hoy no sucede eso, porque apenas se suscita un paradigma, ya existe inmediatamente otro en ciernes. Pertenecemos en la actualidad a una sociedad knowmad, como dice John Moravec, es decir, somos nómadas del conocimiento y estamos en constante aprendizaje.

Creo que tanto la creatividad como la innovación son la columna vertebral de esta era y, por ende, de las organizaciones modernas. Nobis y sus empresas viven con pasión la creatividad y la innovación.

Bajo su dirección está el Consorcio Nobis, un imperio -por llamarlo de alguna manera- que alberga una decena de empresas con más de tres mil colaboradores. Negocios industriales, inmobiliarios, hoteleros, centros comerciales, es socio estratégico de DP World en la construcción y operación de la Terminal Portuaria de Aguas Profundas de Posorja, e Innobis que apoya al segmento emprendedor. Dentro de cada uno de estos giros de negocios, se albergan importantes empresas como Azucarera Valdez, Ecoelectric, Codana, Bamboo Export, la cadena hotelera Wyndham en Ecuador, Mall del Sol, entre otros.

Afirma que su éxito no solo viene de la confianza y el conocimiento del sector, sino de la transparencia con la que se hacen las cosas.

Más allá de las ganancias y reconocimientos, ¿qué es el éxito para usted?

Creo que el éxito como tal no existe; podría definirlo más bien como un conjunto de logros que suman permanentemente en el tiempo. El éxito es como el viaje constante de un barco en el mar, que nunca se detiene, que arriba a puertos o metas, pero que no se interrumpe. Un viaje donde el capitán y su tripulación siempre aspiran a llegar más lejos y que tienen claro que el horizonte no es el final del camino.

Si bien siempre ha estado vinculada con la vida empresarial, sabemos que ahora tiene una estrecha relación con el desarrollo de las personas, de una manera más holística y brindando charlas motivacionales. ¿Qué fue lo que le hizo abordar esta nueva faceta?

Las personas somos cuerpo y espíritu. Al cuerpo lo mantenemos con alimento, bebida, ejercicio. Al espíritu se lo mantiene con oración, meditación, en armonía con la energía vital que es Dios, y llevando una vida donde prevalezca la ayuda a los más necesitados.

Estoy en una cruzada por la educación. Los verdaderos cambios en un país se hacen realidad solo a través de ella. Creemos que la cultura cambia si todos sembramos en la educación. Y como todo proceso de siembra, los frutos se cosecharán a largo plazo. La educación es la única herramienta que posee el hombre para reconocer lo que es capaz de ser y hacer.

Tiene una agenda apretada, ¿cómo lograr equilibrar su vida personal con la laboral?

Si somos organizados es posible equilibrarnos en nuestras vidas personales y profesionales. Y la única manera de ser productivos en el trabajo es estando en armonía familiar, otorgando tiempo a esposo, hijos y nietos en mi caso. Siempre busco el tiempo apropiado y tratamos en la familia de vernos continuamente para ponernos al día. Gracias a Dios tengo una familia muy comprensiva que entiende mis responsabilidades. Sin embargo, yo estoy siempre para ellos cuando lo necesiten.

Usted siempre ha invertido en el país a pesar de los constantes cambios vividos. ¿Qué es lo que le da esa confianza para seguir apostando en el Ecuador?

La fe en mi país. No importa lo que suceda en esta tierra. Nosotros siempre creeremos en ella. Lo hicimos en la peor crisis económica a finales del siglo pasado y lo seguiremos haciendo. Con Nobis no somos de esperar a que todo vaya bien en el país, porque si fuera así, no hiciéramos nada. Si la situación no es buena, pues nosotros debemos encontrar las oportunidades y desarrollarnos. El Ecuador tiene infinitas posibilidades de producción y crecimiento.

Sobre su nieto: Leonardo Campana ha demostrado ser ¡un goleador! Está dentro de la selección Nacional Sub 20 de Fútbol que acaba de clasificar al Mundial. ¿Cómo se siente frente a los triunfos de los más “pequeños” de su familia?

Orgullosa y feliz. Creo que Leo tiene un potencial enorme, un talento innato que ha empezado a trascender. Su camino recién empieza. Él es un luchador y hará lo imposible para cumplir su sueño. Sé que lo logrará. Se trata de un joven con un combustible inacabable y un corazón de oro.

¿Qué siente que le falta por conquistar?

Creo que todo aún. En Nobis creemos que no existen techos. Nuestra proa apunta a más puertos por conquistar. Si hemos logrado algo hasta ahora es precisamente ese entusiasmo por continuar trabajando.

¿Se considera una mujer poderosa?

Me considero más bien una mujer afortunada por haber nacido en este país, por tener a mi lado a mis hijos, mis nietos y mi esposo, y por contar con ejecutivos y colaboradores dispuestos a arrimar el hombro en beneficio de nuestro país. 

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Las cualidades de un buen colaborador según Isabel Noboa Pontón:

Busco tres cualidades básicas en las personas que trabajan conmigo:

  1. Principios y valores éticos muy bien cimentados.
  2. Que sea una persona trabajadora, profesional y responsable a toda prueba.
  3. Que sea creativa y tenga resorte propio.

¿Qué es lo que no tolera de quienes trabajan o están cerca de usted?

La falta de integridad. Los principios y valores no son negociables.