Oct 04
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HÁBITOS ALIMENTICIOS EN LA OFICINA: ¿CÓMO MANEJARLOS? ¡NO A LA GULA!

Por: Abraham Mora

Evitar las ganas de picar durante las horas de trabajo o saber identificar cuándo verdaderamente es hambre, no solo ayudará al colaborador a mejorar sus hábitos, controlar su peso y prevenir enfermedades, sino que beneficiará a la empresa. Además de tener menos bajas, la imagen corporativa de ser un lugar responsable de sus empleados será un plus en todo sentido.

El dinamismo social en este nuevo milenio ha llegado a las oficinas, esto significa que los trabajadores están imponiendo mundos diferentes en lo que a gustos y hábitos se refiere. Esta libertad incluye la relación entre productividad y salud, con distintos tipos de rutinas, buenos hábitos alimenticios, horarios laborales y tiempo disponible en equilibrio, para dedicarle al ocio o a comer.

Es cierto que más comida pasa frente a nuestros ojos en el entorno de trabajo que en la propia casa, pues vemos la que trae alguien, la que compra la empresa, la del carrito de la señora de confianza o la que aparece por sorpresa sobre un escritorio con el pretexto de una celebración. Esta tiende a consumirse muy rápido, incluso cuando el producto no tiene buen sabor, no lo hemos comido antes o no tiene un aspecto tentador.

¿Cómo librarnos de esas suculentas tentaciones? Un motivo por el que nos emociona y comemos cualquier cosa es porque esas golosinas no nos cuestan. Según Alex Taylor, psicólogo de la Universidad de Yale, “obtener comida gratis a cambio de trabajar duro en una oficina es conveniente para aliviar la ansiedad”. Amamos las cosas que son gratis o fáciles de conseguir —esto se denomina “beneficio gratuito”—, para aprovechar y así justificar los tiempos de ocio laboral.

Según la firma ZeroCarter, apenas el 4% de las personas que buscan trabajo en Latinoamérica aspiran a que la empresa les brinde comida saludable y gratis, mientras que esta cifra sube al 48% en Europa.

UBICACIÓN DE LOS SNACKS
Entre más lejos estén los snacks de las zonas de trabajo, es mejor. Por otro lado, contar con alimentos saludables en el escritorio ayuda a comer adecuadamente. El “efecto de proximidad” permite comer sano, sin tener que esforzarse demasiado.

TENER UN TERMO
Tener un recipiente grande con agua hará que la gente, inconscientemente, desee algo de beber. Así, mientras más hidratado estés, menos comida chatarra comerás.

BOLSITAS LISTAS
Preparar buenas porciones de bocadillos saludables para la semana y tenerlas en el cajón, en caso de antojo, funciona muy bien. Puede ser un puñado de frutos secos, galletas integrales, caramelos bajos en azúcar.

Demasiadas horas sentado El cuerpo necesita movimiento, por lo que es importante levantarse, hacer estiramientos y respirar profundo. Mucho tiempo en la misma posición puede ocasionar mala postura y que el organismo confunda la sed con hambre, por eso, mantente hidratado.

¿DEMASIADO CAFÉ?
Las máquinas dispensadoras de café han llegado a ser necesarias en las áreas de trabajo; sin embargo, es importante recordar que su consumo en exceso también trae consecuencias en la salud. Pequeños rótulos o mensajes desde RR. HH., sobre la cafeína, el azúcar y la mala alimentación, pueden ser un elemento informativo que el colaborador va a agradecer.

LA INCLUSIÓN
Comer en la oficina se transforma en un evento social. Las personas que están comiendo contagian a otras para que también lo hagan. Además, reunirse alrededor de un plato marca un sentido de pertenencia al grupo; es decir, todos desean estar dentro del club. Si bien manejar el estrés o la ansiedad para no comer en la oficina es complejo y una lucha diaria, crear y fomentar puntos de encuentro saludables ayudará, de manera significativa, al desempeño laboral, mental y físico. De esta manera, la productividad fluirá naturalmente.

EL SERVICIO DE ALIMENTOS Y NUTRICIÓN DE ESTADOS UNIDOS DETERMINÓ QUE, EN UNA EMPRESA DE 200 EMPLEADOS, SE COME TANTO COMO EN UNA PEQUEÑA SUCURSAL DE MCDONALD’S.