Oct 02
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GYE MIRA AL FUTURO

CON CASI TRES MILLONES DE HABITANTES, EL PUERTO PRINCIPAL DE ECUADOR CONSTITUYE UNA DE LAS EXPERIENCIAS URBANAS MÁS IMPACTANTES.

Por: Liz Valarezo

En su lucha constante por convertirse y mantenerse como una gran metrópoli, esta ciudad —a partir de los noventa— ha experimentado un amplio proceso de renovación, crecimiento y desarrollo sostenido, lo que la ubica como un modelo en el ámbito urbanístico, no solo al interior del país sino a nivel de Latinoamérica.

Vale la pena recordar un poco de su historia. Guayaquil ha tenido una ambiciosa meta: marcar una diferencia con las administraciones seccionales anteriores, que fueron parte de un período negro. Ahora, dentro del modelo de gestión pública que ha liderado durante los últimos 20 años, la ciudad se define gracias a la recuperación de sus espacios. Su planificación urbanística le ha permitido generar y rescatar áreas para recorrer, admirar y edificar, juntando la belleza natural con infraestructura. El afán fue ir más allá del cemento, de la construcción de grandes edificaciones, tanto como acortar las distancias con vías rápidas, para ordenar y mejorar la vialidad. Así, se implementó un concepto de ciudad sostenible, moderna, inclusiva, con calidad de vida para sus habitantes, a la semejanza de otras grandes metrópolis del mundo.

En 1992, León Febres Cordero, expresidente de Ecuador, asumió la alcaldía y, con ella, el reto de reconstruir Guayaquil con importantes iniciativas de carácter urbano. Esta ambición se expandió cuando Jaime Nebot tomó la posta, para generar una secuencia en las políticas de la ciudad.
Inicialmente, se buscó fortalecer el centro urbano como un polo de desarrollo con un proyecto emblemático que concentró en un solo lugar la identidad de Guayaquil. Así nació el Malecón 2000, que se convirtió en el catalizador de la transformación urbana y social, por ser el punto de atracción turística y el impulsador de desarrollo. Este importante parque, de 2,5 kilómetros de extensión, le devolvió a la ciudad su relación con el río Guayas, pues recibe más de un millón y medio de visitantes al mes, flujo que incluso se duplica en el mes de las fiestas de fundación e independencia. El proyecto empezó a delinearse en la década de los noventa y fue reconocido internacionalmente por el Programa de Naciones Unidas en 2004, por promover la erradicación de la pobreza y el desarrollo.

Guayaquil está considerada como la ciudad más dinámica del país y como un destino confiable para la inversión.

En 2006, se anunció un nuevo objetivo urbanístico, que le daría mayor realce y empuje a la Perla del Pacífico. Se trata del Proyecto Puerto Santa Ana, que intervino una parte del histórico cerro. Desde entonces, se empezó a vivir la transformación de otros sectores.

Aprovechando la majestuosidad y el paisaje sin igual del río Guayas, uno de los más importantes y sólidos consorcios inmobiliarios planificó y actualmente ejecuta el megaproyecto Ciudad del Río. Por ser una zona de desarrollo garantizado, pretende incluir en un solo lugar todos los servicios de una ciudad moderna, para convertirla en un referente turístico de nacionales y extranjeros. A esto se suma el cinco estrellas Wyndham Hotels & Resorts, que nace al pie del río, en Ciudad del Río, donde se encuentran las principales empresas y corporaciones nacionales e internacionales. Allí también se levanta The Point, un edificio inteligente, el más alto del país, con 36 pisos y un diseño vanguardista, que lo convierte en un centro de negocios completo y exclusivo.

La dinamización de la construcción ha permitido que este proyecto continúe su marcha y no se detenga. De esta manera, un nuevo edificio moderno ya se encuentra en fase de ejecución, acorde a las demandas de una metrópoli: Santana Lofts. Esta magnífica obra de ingeniería, con sus peculiares formas y estilo arquitectónico, realza el paisaje guayaquileño. Por su parte, Elot Construcciones y Servicios está al frente de este edificio de viviendas, cuya inversión supera los 25 millones de dólares: son 20 plantas con más de 34.000 metros cuadrados de construcción.

Entre junio y julio de 2020, estará listo el hotel de lujo Royal Hideaway Guayaquil, que contará con 40 pisos y 335 habitaciones. La inversión será de $65 millones y estará financiada en un 35% por aporte extranjero y el resto, por inversionistas locales. Será el séptimo hotel con la categoría de lujo del grupo español Barceló.

Mientras la ciudad se proyectaba desde el cerro Santa Ana y sus alrededores, se trabajó paralelamente en la recuperación de un importante margen del estero con la construcción del Malecón del Salado, similar al Malecón 2000 pero de proporciones menores. A esto le siguió la regeneración del centro —incluida la avenida 9 de Octubre— y tras ello, la regeneración de barrios emblemáticos.

No se puede dejar de mencionar lo que sucede en el norte, sector que actualmente es un polo de desarrollo y expansión de la Perla del Pacífico. Grupos inmobiliarios apuntan a este espacio para continuar con su crecimiento. En la actualidad, Plaza del Sol acoge hoteles, centros comerciales, edificios corporativos, plazas gastronómicas y se ha sumado una nueva torre empresarial, pues esta zona es considerada una de las más sofisticadas y dinámicas.

Sin duda, las acciones hasta ahora tomadas han contribuido con el desarrollo intenso de Guayaquil. Sin embargo, hay un porcentaje de ese crecimiento que supera las barreras del orden y que afecta los criterios de planificación. Las denominadas invasiones o asentamientos informales pueden convertirse en una amenaza para la sostenibilidad de Guayaquil. Mientras se lidia con esa realidad, lo ejecutado durante los últimos años forma parte del progreso urbanístico, para rescatar áreas existentes y convertirlas en espacios de calidad.

No nos referimos solo a innovación en infraestructura, a la inmersión de tecnología o al adecentamiento de parques, plazas, malecones, calles, sino también al excelente manejo de las intervenciones para que el progreso no atente contra las características originales que marcan la época y la historia de Guayaquil. Para lograr tantos resultados satisfactorios, a la Perla del Pacífico le ha correspondido acoplarse al vaivén político y es innegable que, dentro de acuerdos y desacuerdos, ha logrado desarrollarse a diferentes ritmos, pero de manera sostenida.

Hay quienes califican como un fenómeno asombroso la transformación de esta urbe, que dejó atrás la imagen de una ciudad con problemas de organización, con un futuro poco prometedor, y que dio un giro para ser reconocida internacionalmente como el primer destino turístico de Ecuador.