Dic 03

GUITARRAS GIBSON ¿El ocaso de un gigante o el ocaso del rock?

“Luego de unos ajustes de diseño saldría al mercado la celebérrima Gibson Les Paul. Era exactamente lo que le faltaba a la música para parir el rock and roll y luego el rock.”

“Si quieres ser un virtuoso, practica hasta que la guitarra se te pegue al cuerpo”. Es lo que recomendaba un legendario guitarrista del rock a los aprendices que le pedían un consejo. Al día de hoy, un muchacho apoltronado en su sofá puede pedir a Amazon, con su Smartphone, un aparato musical electrónico, recibirlo en un par de días, desempacarlo y tocar sus canciones de inmediato sin ningún esfuerzo. Oprimiendo unos botones, ya podrá sentirse una estrella del pop. La maquinita se le pegará a los dedos fácilmente.

De una u otra forma la electricidad es la madre del rock, sin ella las potentes descargas de la guitarra eléctrica simplemente no serían posibles. De hecho, la humanidad sería otra sin la electricidad. La música sin corriente era apta para lugares pequeños, los cantantes tenían que levantar su voz para ser escuchados, los bateristas debían tocar bajito, los guitarristas pelarse los dedos para hacerse notar y el público hacer silencio, cosa que no siempre sucedía. Los fabricantes de instrumentos se descerrajaban la cabeza buscando la manera de que sus guitarras fueran más sonoras.

Kurt Cobain fue el último héroe de la guitarra eléctrica, al menos de momento. Millones de adolescentes que soñaban con ser el próximo Cobain conseguían una guitarra eléctrica como podían y se pasaban aporreando su instrumento en un garaje hasta que algo musical salía. Ahora, un puñado son músicos profesionales y unos pocos son figuras del rock. Cada generación tuvo sus héroes: Chuck Berry, Scotty Moore, Bo Diddley en los años 50; George Harrison, Keith Richards, Pete Townshend, Eric Clapton, Jimmy Hendrix, en la década del 60; Jimmy Page, Richie Blackmore, Angus Young, en los 70; Slash, Eddie Van Halen, Randy Rhoades, Yngwie Malmasteen, Joe Satriani, en los 80. En los 90: Kurt Cobain, ya mencionado, Stone Gossard, Tom Morello, Matt Cameron, Kin Thayil, entre muchos otros.

A finales del siglo XIX, Orville Gibson funda en Michigan la célebre marca que lleva su nombre y se dedica a manufacturar mandolinas. Décadas más tarde, lanza al mercado la primera guitarra española electrificada dándole un lugar protagónico en el jazz, blues y otros géneros. Pero el momentum, la epifanía, el antes y el después -el Big Bang- lo marcará el legendario guitarrista e inventor Les Paul, quien desesperado por el ruido provocado por el feedback, experimentó con un bloque de madera al que encordó e instaló unos micrófonos. Sin saberlo, acababa de inventar la guitarra eléctrica de cuerpo sólido. Luego de unos ajustes de diseño saldría al mercado la celebérrima Gibson Les Paul. Era exactamente lo que le faltaba a la música para parir el rock and roll y luego el rock.

Los héroes de hoy son los DJs. Ellos no tocan ningún instrumento: tocan discos. Claro, afirman sin pestañar que dan conciertos, que hacen música pero  no es así. Para hacer lo que hacen usan una serie de aparatos electrónicos que se tocan con un dedo. Y ya que el umbral de paciencia de muchos adolescentes es bajo, prefieren ser DJs antes que guitarristas, bajistas, bateristas, tecladistas. Eso deja fuera de juego a muchos talentos y potenciales estrellas del rock. Esto podría incidir en la contracción del mercado de instrumentos musicales. De otra parte, el reguetón se tomó por asalto el mundo del espectáculo y de momento parece que llegó para quedarse. Sus exponentes no son ningunos dechados de virtuosismo. Seguramente muchos escriben su nombre con dificultad y mala letra y es claro que jamás abrieron un poemario.

Quienes buscan un culpable o una explicación quizá asuman como respuesta lo que acabo de decir. Sin embargo, no es tan sencillo. Las cosas han cambiado y cambian tan rápido que los relevos aún no han tenido tiempo de desarrollar sus ideas con lo que tienen. Es probable que aún no hemos escuchado lo mejor. De hecho, se está haciendo muy buena música con instrumentos electrónicos o con lo que los muchachos tienen a mano. No necesariamente con los instrumentos habituales del rock.

En el caso de Gibson, efectivamente, en algo debe influir el hecho de que dominar una guitarra toma años; que hace tiempo que no aparece un virtuoso carismático que convoque a los más jóvenes y les inspire. Puede ser. Pero me parece que el peor enemigo de Gibson es Gibson. Creció desmesuradamente, perdió el sentido de la realidad, puso precios exorbitantes a sus guitarras basándose en su prestigio y no en la calidad. Gibson se convirtió en un enorme Tiranosaurios Rex que mientras intentaba morderse la cola, fue superado por marcas de guitarras que supieron mantenerse en contacto con el mercado. Aunque Gibson quebró, no creo que el rock haya quebrado con ella, lo más probable es que estamos viendo con unas gafas anticuadas lo que está sucediendo en el vertiginoso mundo de hoy.