Sep 11
Eva Perón

EVITA PERÓN, UNA MUJER EXCEPCIONAL

En el cementerio de La Recoleta, en pleno Buenos Aires, allí yace finalmente en su mausoleo familiar, María Eva Duarte de Perón, una figura legendaria de la República Argentina. Su tumba es un atractivo turístico habitual de esa dinámica ciudad. Pero ¿quién fue ella? 

Juan y Juana fueron sus padres y ella recibió el nombre de Eva. Una comadrona mapuche llamada Juana Guayquil asistió, en 1919, el parto de la quinta y última hija de la pareja, así como todos los partos anteriores.

Juan Duarte, su padre, era casado con otra mujer, por lo que los hijos que procreó con Juana Ibarguren llevaron el estigma en sus partidas de nacimiento según ordenaba la ley: hijos ilegítimos o adulterinos. Tal condición afectaría profundamente la vida de Eva, por la discriminación que sintió desde sus primeros años.

Eva nació en lo que había sido la comunidad mapuche de Coliqueo, entonces transformada en la Estancia Los Toldos. Desde el gobierno central de la provincia de Buenos Aires, los conservadores habían logrado arrebatarles las tierras a esta comunidad indígena y Juan Duarte fue uno de los beneficiados con esta estancia, que cedió a su segunda familia.

Pero la muerte de Juan en 1926 dejó desprotegida a Juana y sus hijos, por lo que debieron abandonar esa casa. La familia legal no les permitió asistir a su velatorio y otra marca de ilegitimidad quedaría impresa en la memoria de Eva. “Es mi indignación frente a la injusticia”, escribiría más tarde, “…cada injusticia me hace doler el alma…”

Y fue este sentimiento lo que guió su quehacer durante su corta vida. A lo largo de su dura infancia y desde la escuela primaria en la ciudad de Junín, demostró que poseía dotes artísticas expresadas en la actuación dramática, la declamación de poesía y el baile, pero con bajo rendimiento en las matemáticas. Desde entonces, se destacó también por su liderazgo entre sus compañeras de estudio. 

A los quince años y con su madre, tomó el tren en la estación de Junín y descendió en la de Buenos Aires. Sin saberlo, fue parte de una masiva migración interna en Argentina, cuando la pobreza en el campo impulsó a los “cabecitas negras” a desplazarse a la prometedora gran ciudad. La clase alta de la capital los llamó así, por su condición mestiza, visible en el color de su cabello, muy diferenciados de los migrantes europeos, estos bien aceptados desde su llegada. Aún así, constituyeron la base obrera que impulsaría el desarrollo industrial.

Eva encontró trabajo en una compañía teatral y se distinguió en su primer papel secundario. Al año siguiente salió de gira con otra compañía. Al final de esa gira se publicó su primera fotografía en un periódico de Rosario. 

COMO MUJER, SIENTO EN EL ALMA LA CÁLIDA TERNURA DEL PUEBLO DE DONDE VINE Y A QUIEN ME DEBO.

EVA PERÓN

Al año siguiente, además de aparecer en varias portadas de revistas, comenzó su carrera como actriz de radioteatro, género muy escuchado entonces y en el que logró cierta notoriedad. Varios papeles secundarios en el cine, catapultaron su imagen aún más alto. Y así también su estabilidad económica: de pensiones pobres pasó a comprar un departamento en el exclusivo barrio de Recoleta.

En 1943 funda la Asociación Radial Argentina, primer sindicato de trabajadores radiales, en la que es elegida como su primera presidenta. Al año siguiente, conoce a un político en formación, muy carismático, coronel de Ejército, viudo y 24 años mayor que ella. Él se enamora perdidamente y desde la prisión en que lo han encerrado por venganza política, le propone retirarse románticamente a la Patagonia para vivir separados del acontecer político que repudia. Pero los sindicatos presionan y finalmente, su novio es liberado. 

En 1945 se casa con él y así se convierte en la esposa del candidato apoyado por una singular alianza sindical-militar que lo lleva a ocupar el sillón presidencial, después de un agitada campaña, donde Evita da sus primeros pasos en la lucha política. Es el General Juan Domingo Perón.

Entonces las mujeres en Argentina y en la mayoría de países latinoamericanos no tenían derecho al sufragio universal. (Ecuador fue el primero, en 1929; Uruguay en 1932 y Brasil en 1934; Perú y Paraguay, los últimos). Eva asumió la tarea de conquistar ese y otros derechos para la mujer, como la igualdad en la remuneración, el derecho al divorcio y otras conquistas. Ella recogió una lucha iniciada décadas antes por aguerridas mujeres, aunque sin resultados en lo constitucional, frente a un machismo amurallado. 

Con el poder que le confería su marido, y con su decidido apoyo, ambos lograron impulsar una ley que se concretó en 1947. En las elecciones de 1951, donde se buscaba la reelección de Perón, fueron las mujeres las que le dieron el triunfo, al votar abrumadoramente, por primera vez en la historia de su país. Otra importante contribución de Evita fue su crucial defensa de los ancianos, que quedó plasmada en una ley conocida como Derechos de la Ancianidad.

No tardaron en aparecer las contradicciones ideológicas del General. En 1947, inician ambos una gira por Europa. La España de Franco es el primer país que visitan. La manifiesta intención de Evita era conocer los sistemas de asistencia social en el Viejo Continente. La del General era vender el abundante trigo que producía Argentina, aprovechando la escasez de la post-guerra en Europa. La gira de 64 días incluyó varios países y concluyó en Argentina después, con la creación de la Fundación Eva Perón en 1948, que aglutinaría toda la ayuda -tanto del Estado como de las donaciones de los sindicatos- a sus “descamisados”.

Poco tiempo antes de las elecciones de 1951, en un mitin en Buenos Aires, dos millones de personas, principalmente de la poderosa Confederación General del Trabajo, le imploraron se postule a la Vicepresidencia. Días después declinó su candidatura y más tarde se internó en un hospital por un cáncer de cuello uterino. A los 33 años, María Eva Duarte de Perón, dejó de existir. Sus funerales fueron inconmensurables.