Oct 13
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Encuentro espiritual 2.0

Mensajes de éxito, de alivio espiritual, o cuestionarios que desafían capacidades. Son los enganches que atrapan a los usuarios de Facebook, y que muestran sociedades que necesitan llenar vacíos.

Descubre cuál es tu mayor capacidad psicológica”, “Sé paciente, hay veces que hay que pasar por lo peor, para conseguir lo mejor”. Las yemas de los dedos se apresuran a escoger los test que aparecen en Facebook, o las publicaciones con mensajes de aliento. Ese mismo aliento que se necesita para continuar la jornada, la semana, la vida.

Sentirse desafiado por resolver un cuestionario y obtener la respuesta de cómo es la personalidad, cuáles son las fortalezas o debilidades, son el perfecto gancho para que cientos de usuarios de Facebook se conviertan en seguidores de páginas como Zoo o Apost.com español.

Sí, todos saben que es un juego. Pero ¿todo queda en un juego? ¿Cuántos usuarios simplemente se ríen con la respuesta y continúan con otras publicaciones o apagan la pantalla del celular? ¿Cuántos usuarios eligen compartir la respuesta en su muro para entonces estar pendientes de los comentarios de sus contactos?

El juego se convierte en una lógica de cómo habitar en el mundo virtual. Resulta complejo levantar estadísticas para responder con exactitud. Sin embargo, otras cifras pueden dar pistas más claras. El sitio Apost.com español registra 487 939 personas a las que les gusta su página, mientras que a 76 676  personas les gusta la página Test Divertidos.

Otros sitios, en cambio muestran enlaces hacia páginas web que son capaces de analizar la sicología del usuario, en cuestión de segundos. Así, un generador automático determina que la persona tiene una edad mental distinta a la edad cronológica; está loca, demente, o resulta que tiene un coeficiente intelectual muy superior a la del resto de usuarios. Y si la persona no se conforma, puede elegir la opción “intentar una respuesta diferente”.  Junto a esta, también tiene el botón para compartir el resultado en su perfil de Facebook. Páginas como estas llevan el nombre de QuizzStar, GodinWorld, Meow-share.com, Nametests.com, Elartedesabervivir.com…

Para el catedrático Iván Rodrigo, estos juegos están cruzados por lógicas que no son tan nuevas. Una de ellas es la que también opera en el horóscopo. Este comunicólogo señala que en el horóscopo las personas encuentran “una especie de esa cosa faltante”. Entonces, aquellas búsquedas espirituales que le hacen falta a la persona se reflejan en lo que encuentran en el horóscopo. Lo mismo ocurre –dice– en este tipo de juegos.

Por eso, las publicaciones de mensajes positivos y espirituales también tienen acogida. Imágenes de paisajes de la naturaleza, música ambiental de relajación, parejas o personas sonreídas. Incluso, personajes históricos inspiradores como Buda, Jesús, Gandhi, o algún intelectual al que se le atribuya algún pensamiento. Es el espacio para la calma. Una calma que dura los segundos de vigencia que tienen las publicaciones de Facebook. Una calma que es removida por el timbre de notificaciones nuevas o mensajes, que se atienden, interrumpiendo ese momento de encuentro espiritual 2.0.

Un mensaje positivo, por sí solo –dice el sicólogo especializado en terapia EMDR, Santiago Jácome, no representa un conflicto. “El problema sería que se piense que un mensaje de estos es una receta, y es aplicable para todas las situaciones y personas. Y bueno, no es así. Cada persona, cada circunstancia tiene sus propias aristas”.

Jácome mira estas publicaciones como una manera de suplir las necesidades de las personas. Si por un lado, las nuevas tecnologías facilitan la comunicación, también pueden causar conflictos. Por ello, este especialista apunta a detectar si las personas que se enganchan a este tipo de mensajes virtuales, lo hacen porque están “perdiendo el contacto físico directo humano, el contacto normal”.

Esto incluso le lleva a pensar en cómo suceden las conversaciones de chat: malos entendidos y hasta peleas. “Es porque ese tipo de comunicación es una comunicación muy limitada. No tiene la parte no verbal, que es una parte muy importante de la comunicación humana. No podemos saber en qué tono está diciendo la otra persona. No podemos saber cuál es la expresión de su rostro”.

En este espacio virtual se forman, por tanto, relaciones anónimas e irreales. En palabras de Jácome, “se fomenta el aislamiento. Y es una fantasía. En ese momento uno no tiene o no desarrolla lo que ahora se denomina una inteligencia emocional. Una inteligencia, interpersonal y una inteligencia intrapersonal”.

Iván Rodrigo acude a una representación muy gráfica: la discoteca. Hace 50 años, o incluso 30, la gente iba a “buscar pareja, contactos, hacer amigos. Ahora vas a una discoteca a bailar solo. Y estás conectado en el internet”. Y esta forma de interacción se traslada a Facebook. Pese a la cantidad de amistades o contactos que figuran en cada perfil, las personas bailan solas, en la búsqueda de una compañía y un mensaje positivo.

Rodrigo remarca la idea de que es un fenómeno que se ha presentado desde antes de la existencia de Internet. Las personas –dice- necesitan siempre alguien que les escuche. Hace cincuenta años, señala, esta necesidad se atendía en otros espacios: en la Iglesia, en un grupo de amigos, en la familia, en aquellos que podían aconsejar y dar ideas de autoafirmación, de autoidentidad. “Pero los últimos 10 años, quién sabe, la literatura misma se ha ampliado enormemente”. Y además de libros de autoayuda, también está Facebook.

Entonces, aparecen mensajes como “Valora a las personas cuando las tengas, no cuando las pierdas”, “Los ciclos no son puertas a las cuales les pones una llave”; o videos que presentan “10 hábitos que tienes que dejar si a la felicidad quieres llegar”.

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Entre las herramientas que este tipo de publicaciones utilizan está el uso del mensaje corto y siempre condensado. © Shutterstock

En algunos casos, los usuarios pueden acostumbrarse a buscar estos mensajes. Dejar de trabajar, de estudiar, incluso de dormir, por pasar más tiempo en las redes sociales son actitudes que pueden relacionarse a una posible adicción, explica Jácome. Sin embargo, no es un diagnóstico que pueda ser dado a la ligera, ni por un solo médico, acota este sicólogo. Cuando se encuentran características que hagan pensar en una adicción o dependencia, debe tratarse por un equipo de profesionales, puesto que el proceso resulta complejo, que incluye la sicología, la educación; “también tiene que ver con la parte social, la parte económica. Incluso yo diría, con la parte política”.

Así, Iván Rodrigo recorre por algunos casos en los que se evidencia el aislamiento de las personas en las sociedades. Salidas familiares en las que cada uno está pendiente de su celular; o en las ciudades grandes como Tokio, la existencia de centros con más de cuatro pisos dedicados a cabinas de juegos electrónicos donde la gente se agolpa sin interactuar entre sí.

Estas soledades deambulan en las redes para llenar los vacíos existenciales. Para Rodrigo, este es el escenario ideal para que publicaciones con mensajes de aliento funcionen. “Es como tirar una aguja en el vacío, para que alguien lo recoja. Si alguien tira una moneda, tú capaz pasas por alto, pero hay alguien que de repente, necesitado, la va a recoger. Los mensajes de éxito funcionan de esa manera”.

Portales como Upsocl se viralizan de manera instantánea, porque reúnen en ellos listas de señales o características de situaciones de parejas, de salud, o del ámbito laboral. Y se presentan a manera de guía. Asimismo, mensajes de éxito, y noticias curiosas que salen de la rutina del acontecer político que recogen los medios tradicionales. De esta manera, ese sitio cuenta con 6’716 948 seguidores.

Incluso colocan a la persona en el papel de una especie de sicólogo o analista que determinará la realidad. Por ejemplo, una publicación presenta una lista de “11 maneras de saber si tu pareja te ama”. Luego de una breve introducción se muestra la lista, acompañada de descripciones de máximo seis líneas, y fotografías de parejas”. El usuario, hará un repaso de esta lista en su mente, como si estuviese marcando vistos de una compra de mercado, para constatar aquello que falla o falta.

Entre las herramientas que este tipo de publicaciones utilizan está el uso del mensaje corto y siempre condensado, señala Rodrigo. “El efecto –explica- es que tú estás recibiendo una cantidad de mensajes. Uno de ellos se te queda”. Y el resto se olvida, por más likes que haya tenido.

Y se queda aquello que pudiera dar felicidad a la persona. Rodrigo encuentra una razón para esto: la felicidad efímera, y “está en función de llenar ese faltante”. Por eso, el éxito de estas publicaciones en Facebook es que “la gente busca respuestas sobre sus propias preocupaciones”, y por lo mismo, “Facebook sigue siendo una punta de iceberg”. 

Por Sofía Tinajero