May 27

EL NUEVO MASCULINO DESDE LO LABORAL

Por: Christian Hidalgo

LOS NUEVOS ROLES QUE ASUMEN LOS HOMBRES, FUERA DE LA OFICINA, SIGUEN SIENDO AÚN CONTROVERSIALES. LA EQUIDAD EN EL TRABAJO Y EN LAS TAREAS DOMÉSTICAS DEBE SER ANALIZADA CON RESPONSABILIDAD Y APERTURA.

En la época antigua el hombre era considerado el proveedor, encargado de la caza y la seguridad. Por la testosterona, que permite un mayor desarrollo corporal, está dotado de una condición física más fuerte que fue útil en la época de guerra y adversidad.

En la medida que el mundo fue evolucionando, la mujer se convirtió en parte de esa proveeduría, siendo también un aporte importante en la economía del hogar, pero, también fue responsable de la educación de los hijos y del cuidado doméstico.

Dentro del amplio proceso evolutivo hasta la actualidad, en el ámbito masculino hay algunas luchas que se desarrollan para que el hombre también acceda a otros espacios -con equidad y respeto para la mujer como parte fundamental de la familia- con el fin de que exista equilibrio en sus labores personales y profesionales. Este movimiento, que ha tomado cada vez más forma, ha permitido el desarrollo de nuevas constituciones familiares, donde el hombre, debido al nivel de desempleo, oportunidades limitadas de carrera y economía familiar, toma el rol de amo de casa o de otras tareas que antes eran consideradas solo para mujeres. Esta condición se da en una coyuntura donde la mujer cada vez es más exitosa y genera un mayor ingreso que su pareja. Un ejemplo de esto es en caso de ejecutivas expatriadas, quienes asumen posiciones de liderazgo o estratégicas y requieren del soporte del esposo en tareas domésticas en países extranjeros.

Así es el nuevo masculino:

– No ve a la mujer como su rival, ni se siente amenazado por el éxito de su pareja:
En un mundo donde hemos crecido con el concepto del macho alfa y ser la cabeza de hogar, la idea de que una mujer sea más exitosa que el hombre es aún un tema de trabajo en las organizaciones, pero sin irnos muy lejos en el hogar, donde la percepción del marido es que no cumple con “el deber” de un padre de familia. Estos mitos se han eliminado con el tiempo y se ha aceptado con más apertura esta realidad cada vez más común.

– Toma un rol protagónico en la crianza de sus hijos:
“Lucía” es gerente en una organización multinacional, ella ha logrado un éxito dentro de la institución no solo por su capacidad y experiencia, sino porque también cuenta en su casa con un esposo que realiza las tareas de hogar y se encarga de temas relacionados con la educación de los hijos. “Jorge” quien hace tareas de consultoría, tienen una flexibilidad de horario distinta al de su esposa, por lo que él se encarga de asistir a las reuniones estudiantiles y de llevarlos a sus consultas médicas. Esta dinámica no ha afectado a su amor como pareja. Sin embargo, se encuentran con otros paradigmas sociales: “ la crítica de sus familiares y amigos”.

– Participa de manera equitativa en los quehaceres domésticos:
Las mujeres han logrado un nivel de independencia económica y preparación profesional que ha hecho que las dinámicas anteriores – de ser quienes se hagan cargo de las tareas domésticas- empiecen a tener un nuevo giro: una exigencia en la igualdad de tareas del hogar. “Si los dos aportamos económicamente a las cuentas del hogar, porqué no compartir tareas domésticas”; dice María Fernanda, quien tiene dos hijas y está casada con un arquitecto. Mientras ella hace el desayuno, él viste y prepara a las niñas para el colegio. María Fernanda y Andrés piensan que esto enseñará a sus hijas a valorar las tareas de sus padres en casa y del funcionamiento de la familia.

– No tiene miedo a manifestar emociones y discutir de temas sensibles:
Nacimos con mensajes tan marcados en nuestra niñez, como “los niños no lloran”, “las niñas de rosa y los niños de azul” que, psicológicamente afecta en nuestra vida profesional. Si vemos un compañero con un color fuera de la paleta regular de los oscuros, empezamos a bromear sobre sus preferencias; si una mujer utiliza un tipo de vestimenta mayormente “masculina” por el estereotipo, es cuestionada o masculinizada. Las emociones son parte de nuestra psique y expresarlas de manera madura no minimiza el rol del hombre, más bien permite conversaciones menos superficiales. Si trasladamos esto al mundo laboral, tener mayor contacto con nuestras emociones nos permite generar feedback asertivo, empatizando con los empleados y logrando cambios significativos.

Para las empresas innovadoras es necesario implementar prácticas inclusivas, evitar utilizar lenguaje ofensivo o que estereotipa y generar una cultura empresarial fuerte y con desarrollo meritocrático.

“LA PRUEBA PARA SABER SI PUEDES O NO HACER UN TRABAJO NO DEBERÍA SER LA ORGANIZACIÓN DE TUS CROMOSOMAS”.

(BELLA ABZUG, POLÍTICA)

Estrategias para apoyar a este nuevo rol:

1. Charlas informativas sobre paternidades responsables.

2. Flexibilidad de horario para padres que requieran llevar a sus hijos al doctor o para eventos estudiantiles.

3. Promover lenguaje inclusivo en las organizaciones, sin sexismo.

4. Talleres preventivos de acoso sexual (hombres y mujeres).

5. Involucrar de manera equitativa a hombre y mujeres en comités de diversidad, donde se trabajen iniciativas que agreguen valor a todos en la organización.