Nov 05
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EL CAFÉ PURO PLACER

LA TRADICIÓN REPOSA EN UNA TAZA. LA SUAVIDAD, EL SABOR Y EL AROMA SON LAS CARACTERÍSTICAS QUE DISTINGUEN A UN CAFÉ BIEN LOGRADO, DELICADO Y MEMORABLE.

La diferencia siempre está en el primer sorbo. Cuando se prueba un buen café, su esencia perdura en el paladar, pero sobre todo en la memoria. Y es que esta bebida se ha convertido en parte de un ritual indispensable y cotidiano. Una taza para el desayuno, otra al medio día o para compartir, reflexionar, leer, vivir…

El café, además de los beneficios que brinda, es una de las industrias más nobles, pues ayuda a cientos de miles de familias productoras, que se esmeran por mejorar su calidad constantemente, con una cadena de valor apropiada. 

Jorge Pinos Cordero, gerente general de Pydaco Cia. Ltda. —representante de café Buendía en Ecuador—, señala que, si bien las bondades de esta bebida han sido reconocidas durante siglos, las características del café colombiano auguran un producto perfecto a todo nivel. La denominación —por la región de la que proviene— lo define como 100% arábico; es decir, es un producto sobresaliente, suave, de acidez relativamente alta y con un aroma pronunciado. La excelencia en cada grano se siente desde su cosecha, durante su producción e, incluso, en los altos estándares de empaquetamiento. Todo esto lo convierte en un producto premium para los más exigentes. Es una experiencia completa. 

¡Una taza no es suficiente!

Tostado y molido

El sutil sabor del café de la abuela se logra con una extracción, con agua caliente, a través de un filtro que deja como resultado la bebida y el residuo. Entre sus especificidades, es importante saber que tiene vida corta. Para sacar lo mejor de su cuerpo, se necesita conocimiento en la preparación y en la técnica: se debe ser preciso en la medida y el tiempo de molienda, para tener una bebida de calidad. Al momento de prepararlo, quedan residuos.

Soluble o instantáneo

Es uno de los favoritos en las oficinas y de los ejecutivos que optan por la rapidez, pero con calidad. La vida útil de este café es larga. Es muy fácil de preparar y no genera residuos. En esta categoría, hay dos tipos: el atomizado, que se procesa en altas temperaturas, lo que altera su sabor; y el aglomerado (conocido comercialmente como granulado), que requiere de agitación al prepararlo y suele tener una difícil disolución. Requiere mayor cantidad para obtener el sabor de café en la bebida.

La estrella: el café liofilizado

Dentro de esta categoría de solubles, está uno de los favoritos por sus características perfectas para los amantes del café: fácil de preparar y con su aroma y sabor intactos.

El liofilizado se procesa con bajas temperaturas y conserva el sabor y el aroma del grano tostado y molido. Es fácil de diluir en agua a cualquier temperatura y tiene una vida útil larga. Al prepararlo, no genera residuo y se pueden preparar extractos concentrados, incluso para postres y platillos que contengan café. 

Su proceso se remonta a la época de los incas, pero fue en 1950 que se inició su industrialización. Se congela el producto y, posteriormente, se introduce en una cámara de vacío, para realizar la separación del agua por sublimación. De esta manera, se elimina el agua desde estado sólido y pasa al gaseoso, sin atravesar por el estado líquido. Es una técnica costosa y lenta, comparada con otros métodos tradicionales de deshidratación que utilizan altas temperaturas. Sin embargo, el resultado garantiza mayor calidad, ya que mantiene las cualidades y los beneficios de cada grano.

Una buena taza de este café 100% colombiano —arábico y liofilizado— deleita por su aroma, por su sabor, pero también porque su historia es íntegra: viene de un proceso delicado, prolijo y respetuoso con quienes lo siembran y con quienes tienen el gusto de tomarlo y compartirlo.

LA EXCELENCIA RADICA EN LA SELECCIÓN DE LOS GRANOS, EN LAS QUINTAS CAFETERAS DE COLOMBIA.