Feb 22

Claudia González: Su memoria gastronómica está en Cuenca

Hoy en día se dedica a Química perfecta, un servicio que ayuda a encontrar a las personas la pareja ideal. Se la mira realizada y segura de lo que dice y hace. Es de una cordialidad notoria, su sonrisa casi es imborrable y su sencillez hace cálida una larga charla mientras el Hotel Reina Isabel prepara platillos para deleitar su paladar.

En el restaurante Lumo, cuya especialidad es la cocina ecuatoriana, moderna y vanguardista, se inició esta amena entrevista…

Empecemos desde que eras niña. Iniciaste tu vida profesional en la televisión…
Así es, empecé a los 11 años, hice un programa infantil que se llamaba Peques en el canal 8 y de ahí regresé a los 15 años con el Club de Menudo; fue este programa el que abrió las puertas a mi carrera en los medios de comunicación. Después de eso siguieron varios programas-concurso, y luego me fui a hacer arte dramático en Canadá, regresé y estuve en algunas telenovelas, en un noticiero, en fin. También pasé por la dirección de una revista. Fueron varios años de estar en los medios de comunicación hasta que hace ocho di un giro completo a mi vida profesional con mis estudios de psicología, que es ahora mi segunda carrera.

¿A los cuántos años decidiste estudiar psicología?
A los treinta. La psicología había sido mi pasión siempre, desde adolescente. De niña leía libros de autoayuda, hablaba con mis compañeras, buscaba métodos de mejorar, de crecer, siempre me encantó, pero tuve esta iniciación temprana en los medios que me orientó a eso. Entonces, lo de la psicología como que quedó pendiente y pienso que de todas maneras fue una buena decisión porque a la final ser hoy psicóloga, hacer psicoterapia con más madurez, con más experiencia de vida es mucho más eficiente. Hago un mejor trabajo habiendo vivido y madurado más que si lo hubiera hecho cuando tenía 20 años, además, la psicología y la actuación tienen mucho que ver. A lo largo de la vida ha habido psicólogos que han sido actores y actores que han sido psicólogos.

¿Qué es Química perfecta?
Química perfecta es un servicio que creé hace casi cinco años, y que es el único de búsqueda de pareja del Ecuador. No existe un servicio parecido porque es personalizado y confidencial. Es decir, viene el cliente, le hacemos una entrevista, un análisis psicológico y en función de ese perfil le buscamos una pareja a través de un estudio de compatibilidad y dentro de la base de clientes que nosotros tenemos. No se trata de una página de internet, no es un club de solteros o de eventos sociales, es una búsqueda seria y profesional de un candidato lo más compatible con tus requerimientos para conseguir pareja.

© Marí­a Fernanda Le Marie

© Marí­a Fernanda Le Marie

Entrando a la parte gastronómica, ¿cocinas?
Sí, me gusta cocinar y en una época, cuando mis hijos estaban pequeños, solían decir que era buena cocinera (risas). Ahora estoy dedicada a mi profesión, que me demanda mucho tiempo y con este giro profesional estoy poniendo toda mi energía en mi carrera, entonces, la cocina ha quedado un poco relegada.

¿En tu casa existe algún ritual con la comida?
Para los desayunos sí, nos gusta preparar nuestros propios desayunos, ricos y tarde. Sobre todo los domingos son dedicados al ‘brunch’. En la hora del almuerzo siempre comemos en casa, yo les espero a mis hijos que salen del colegio y a las tres de la tarde comemos siempre juntos. Siempre voy a almorzar a mi casa con ellos, y en la cena participamos todos, es un espacio más relajado, comemos con bandeja en la sala, en fin, preparamos algo y compartimos.

De pequeña, ¿cómo era tu vida alrededor de la mesa?
Yo soy cuencana y tengo mucha memoria gastronómica de allá. Viene de mis vacaciones en Cuenca, cuando iba con mi abuela. De ahí que he desarrollado un gusto por la cocina natural. Para mí mientras más naturales sean los ingredientes, mientras menos procesada sea la comida, mientras pueda comprar ingredientes orgánicos, utilizar hierbas frescas, mientras sea todo preparado al momento, como se hacía antes, es mejor y lo disfruto más. En Cuenca, en la mañana iban al mercado, hacían las compras y cocinaban con todo fresco. Cuando era chiquita, mataban incluso al pollo el mismo día de comerlo. ¡Lo pelaban ese rato! Recuerdo que había la olla de mote humeante. Esta parte muy tradicional de hacer las cosas frescas y al momento me impactó mucho y hasta el día de hoy no como nada procesado, ni siquiera alimentos dietéticos. La verdad, me gusta todo muy natural.

¿Cuál era tu plato favorito?
Adoro el mote y sobre todo el mote con chicharrón, me parece lo máximo, es la combinación perfecta. En Cuenca, en el sur, se encuentran las ‘cascaritas’, que es la cosa más espectacular: es el cuerito del chancho delgadito, supercrocante, sazonado con sal, ají y combinado con el mote, ¡créeme que es para mí lo mejor que hay! (risas). Es el deleite absoluto.

¿Qué extrañas de Cuenca?
Hay muchas cosas ricas, la verdad puedes hacer un tour gastronómico. Hay restaurantes muy buenos y muchos sitios para comer tanto comida típica como comida internacional, además son muy lindos porque hay muchos lugares a la orilla del río, y se puede aprovechar para caminar por el Centro Histórico. Cuenca es una ciudad muy linda para visitar.

¿Qué tradiciones has inculcado a tu familia?
Uno de mis platos favoritos de la cocina ecuatoriana es la fanesca y tenemos rituales en casa para prepararla: la hacemos todos los años, pelamos los granos durante la semana y lo mantenemos como una tradición. Yo lo hago para la familia, a veces invitamos a amigos. Otra tradición es nuestro menú de Navidad. Tenemos una preparación de pavo particular: hacemos un arroz silvestre, una ensalada de frutas… Es un menú exacto, solamente para Navidad, no se repite en ningún otro momento del año. Mis hijos saben que ese es el menú y todos esperamos la torta de camote (risas), o sea es un menú preciso. Además, a mí al pavo me gusta hacerlo con relleno y sin salsa, aquí no se lo hace mucho. Nosotros hacemos un relleno que tiene ciruelas pasas, aceitunas, nueces peladas, carne de chancho y jugo de pavo, siempre lo hacemos para que no quede tan seco. Sinceramente ¡¡¡no hay como mi pavo!!! (risas). Cuando como en otras casas me parece seco, a mí me hace falta esa salsa y mi relleno.

¿Tienes otro favorito?
Otra especialidad nuestra es la paella, no hay paella como la de mi casa -con todo el respeto-. Hacemos una paella espectacular. Ponemos las paelleras con mucho aceite de oliva, nos vamos en la mañana al mercado a comprar los mariscos fresquitos y cocinamos ese arroz con azafrán español que la deja riquísima. Cuando hay una invitación grande o especial en mi casa, todos esperan la paella porque es muy buena.

© María Fernanda Le Marie

© María Fernanda Le Marie

¿Te gusta ser anfitriona?
Me gusta. Me considero una buena anfitriona, me gusta cuidar de los detalles, me gusta que el ambiente sea espontáneo que no sea muy formal, que la gente se sienta bien. Que haya un coctel, que se disfrute de una buena sobremesa. De hecho, invitaría más si no fuera por mis ocupaciones laborales que merman mi tiempo. Solo hay tiempo para la familia, los hijos, la profesión y para el descanso. La parte social ya es más difícil. Soy bien novelera, entonces, me encanta invitar y me encanta ser invitada. Adoro comer cosas nuevas, soy muy poco quisquillosa con la comida. Para mí solo importa que sea fresco y natural. En casa cocinamos el arroz en olla de presión y queda espectacular porque sale como el de la Costa, de otra manera se abre mucho el grano. Tú me das un buen arroz preparado y me lo como feliz.

¿Qué no comes?
Las vísceras. No como ciertas carnes como el cuy, el conejo o codorniz porque me da pena.

¿Qué no falta en tu cocina?
Yo te diría que en nuestra dieta son importantes las ensaladas. Compramos verduras en un mercado orgánico los miércoles y los sábados, usamos vegetales cultivados orgánicamente, muy frescos.  Aparte de eso, al arroz -adoro el arroz- lo hacemos en muchas formas: con calamar, con camarón, etc. Lo que no vas a encontrar mucho en mi casa son embutidos ni quesos.

En bebidas, ¿qué prefieres?
El gin tonic, la champaña. No soy mucho de vinos. Prefiero los aperitivos. Me gustan los margaritas y un buen tequila.

¿Qué hay de la sobremesa?
Pienso que la comida es un momento para compartir las cosas que son importantes. Una   sobremesa es tan importante como la comida misma, porque significa que la compañía es buena, que has comido rico, que estás bien acompañado y que no te quieres ir.

por Pamela Cevallos H.