Feb 14

CENTRIFICACIÓN, LA REINVENCIÓN DE LA URBE

La regeneración de las ciudades es necesaria con el paso del tiempo. Sin embargo, la planificación adecuada de los gobiernos locales y de sus habitantes es fundamental para lograr
su revalorización sin impactos negativos.

Caminar por Champs Elysees, en París, puede resultar una experiencia sobre-cogedora para quien la transita por primera vez. La amplia avenida, que alberga a cientos de tiendas de lujo, que da el paso a miles de peatones entre sus árboles y da acceso a calles secundarias llenas de encanto y un orden pocas veces visto en otras urbes, nació de una rigurosa -y muy criticada- planificación.

Fueron Napoleón y George Eugène Haussmann quienes lideraron lo que hoy se conoce como el Plan Haussmann que dejaría atrás al viejo París para mostrar al mundo la imagen que hoy tenemos de la ciudad Luz.

Era 1789 y las reformas urbanísticas se sintieron necesarias: fue así entonces que se dio inicio al desplazamiento de las masas obreras del centro a la periferia. Las grandes edificaciones se levantaron con una estética exquisita e imponente, se perdió por completo el equilibrio entre las clases sociales y se abrieron las posibilidades inmobiliarias para las familias con más dinero y poder. Los cambios permitieron mayor densidad, espacios más higiénicos para librarse del cólera y las epidemias de la época y, en menos de dos décadas, el cambio marcó un hito arquitectónico y social que hasta ahora se repite en todas las ciudades.

A este proceso de desplazamiento – aplaudido por las aristocracias y muy sentido por el pueblo en el caso de Francia – se lo conoce como gentrificación. Urban Gentry; la nobleza urbana en su traducción, define a este fenómeno que, desde los inicios de los procesos industriales, busca mover a una comunidad de una cantidad de personas de bajo recursos para insertar infraestructura de alto nivel. Para el catedrático Jaime López Andrade, de la Universidad San Francisco de Quito, este es un proceso normal -totalmente orgánico- que

se da en cualquier barrio o sector ya sea rural o residencial. “Son por inversiones públicas o privadas. Generalmente esos espacios ya cuentan con vías, con servicios, con infraestructura lo que es un plus; luego hacen el cambio de uso de suelo ya sea para fines comerciales o residenciales y listo.

El problema es que no siempre se planifica el futuro de la gente que vive en esos espacios; en otros casos se pierde control de las construcciones, se generan parches en la escena de la ciudad y la población se dispersa…” afirma el experto.

Si bien la renovación de París fue pionera e inspiró a muchas otras ciudades como Londres, Viena, Florencia y Moscú en su momento; el movimiento también ayudó a crear el plan City Beautiful en EE.UU que se lo adaptó libremente y creó calles diagonales como las de Chicago en 1909. El fenómeno es mundial y se da de manera natural por el crecimiento obvio de las ciudades (aunque el término gentrificación sea poco conocido).

Sin embargo, hay controversias a partir de estas decisiones urbanísticas: implementar y convertir a un barrio industrial o abandonado con locales de élite y con otro imaginario, supone un alto coste de vida para los moradores originarios del sector. Por ejemplo, de repente un barrio de clase media u obrera recibe un Starbucks, restaurantes con varias estrellas, discotecas de moda, panaderías con precios elevados por sus sencillos productos- entre otros cambios; y los vecinos, en poco tiempo, dejan de pertenecer; ya no sienten integrados pues nuevos residentes con diferentes posibilidades económicas llegan a la escena para volverla “de moda”. Los moradores ya no pueden comprar en sus locales tradicionales, estos quiebran, sus casas son requeridas para espacios comerciales y, si deciden quedarse, están expuestos a un giro en sus actividades diarias con impuestos más altos. Incluso hay desplazamientos que no solo tienen que ver con lo social y económico, sino con lo racial. En EE.UU, barrios de Chicago, New York y New Orleans, principalmente, han sufrido esta “sofisticación” y han movilizado a sus moradores -que generalmente son de origen afroamericano- para que ciudadanos más pudientes se apropien de sus espacios.

Espacios revalorizados desde el arte

Por otra parte, cientos de barrios gentrificados bajo un control adecuado desde el gobierno local puede tener efectos positivos en lo económico para sus residentes. Calles iluminadas, mucha actividad en los negocios, una arquitectura renovada y espacios cuidados.

Buenos Aires con Palermo Soho y Puerto Madero, La Floresta en Quito, Wynwood en Miami, La Candelaria en Bogotá, Brooklyn en New York, son solo algunos de los ejemplos en los que, si bien se han logrado cambios importantes en su dinámica, el manejo global de sus espacios y su trascendencia los han convertido en referentes para el turismo y el arte