Abr 30
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CAROLINA SÁNCHEZ ECUADOR TIENE SU ESTRELLA

Por: Nicole Moncayo

Recuerda a su madre y a sus abuelas como las mayores fuentes de inspiración. Desde muy pequeña, Carolina se enamoró de los aromas de especias, del fogón caliente, de la calidez de la cocina. Producto de ese encanto, a los ocho años construyó su primer cuaderno de recetas y hoy, 25 años después, todavía las guarda con mucha nostalgia; especialmente, la parte dedicada a los pasteles.

“El primer plato que preparé fue un locro de papas en una cocina en el jardín, con ollas de barro, a fuego de leña. Tenía 7 años”.

Esta chef llegó a España, después de sus estudios universitarios en Cuenca, para hacer un máster en Cocina en el Basque Culinary Center en San Sebastián, ciudad consagrada internacionalmente por su gastronomía. Su meta era seguir cultivándose académicamente, para luego trabajar en los grandes restaurantes del mundo, una ilusión que se cristalizó cuando realizó prácticas en el Celler de Can Roca en Girona (posee tres estrellas Michelin y fue premiado como el mejor del mundo en 2015).

EL OSCAR A LA GASTRONOMÍA PUSO SUS OJOS EN IKARO, UNA ODA AL RECUERDO DEL SABOR DE ECUADOR CON FUSIÓN ESPAÑOLA Y VASCA.

Tiempo después conoció a Iñaki Murua, su actual pareja, quien cambió su vida por completo: gracias a él, decidió quedarse en España. Ya en 2014 participaron en El Cocinero del Año, el mayor concurso de cocina en España, y consiguieron el tercer lugar en la competencia.

Carolina reside en Europa y, hace casi dos años, junto a Iñaki, abrió el restaurante gourmet Ikaro en Logroño (La Rioja): “Habíamos trabajado en varios sitios y queríamos tener algo propio donde plasmar todo lo que habíamos aprendido, para dar rienda suelta a nuestras ideas”. La esencia de Ikaro son sus orígenes, la mezcla de un vasco y una ecuatoriana, y el hecho de estar en La Rioja, provincia bendecida por sus vinos y cocina.

Sin embargo, el reto más grande vendría cuando se prepararon para obtener la ansiada estrella Michelin, cuidando cada detalle y la exquisitez en los platos. Es bien sabido que, después de este reconocimiento, los establecimientos están a otro nivel y en la mira de exigentes sibaritas: “Antes teníamos mayoritariamente clientes de la zona y ahora nos viene a visitar gente de muchos países. También las reservas para comer en el restaurante se han disparado y estamos dando reservas hasta con 4 meses de antelación”.

¿Cómo ha cambiado la dinámica de tus actividades después de ganar la “Michelin”?
Antes de la estrella nadie en Ecuador sabía que existía Ikaro, ahora muchísima gente de allá nos conoce y están muy orgullosos de que una ecuatoriana haya obtenido este premio. Hemos tenido apoyo y reconocimiento también por parte del Gobierno: la Primera Dama, el Embajador, el Cónsul y la Ministra de Turismo. Triunfar fuera de tu país y que te reconozcan es un sueño hecho realidad.

El papel de la mujer en la gastronomía de alto nivel no es algo usual. Se ven pocas mujeres en las cocinas profesionales, no sé si por machismo o porque no hemos sabido darnos el lugar apropiado en las cocinas. Pienso que somos totalmente capaces de dirigir una cocina a otro nivel, tenemos todas las herramientas para hacerlo, solo tenemos que demostrarlo.

Ahora que resides en España y que promocionas la gastronomía ecuatoriana, ¿cómo la ves desde afuera?
Es una gastronomía muy rica y variada, tanto en productos como en técnicas. Tenemos la suerte de que somos un país pequeñito, pero con tres regiones y cada una de ellas con sus productos y recetas marcadas; esto nos da una riqueza enorme y un valor muy grande del que pocas cocinas pueden presumir.

¿Cuál de los platos que ofrece Ikaro te recuerda o transporta a Ecuador?
En la carta que tenemos ahora, el “Cucurucho de ceviche de patitas de cerdo”. Este es un plato muy especial para mí, porque me recuerda a mi abuelo; él disfrutaba mucho haciendo esta receta típica cuencana.