Feb 22

Axel: “No busco nada, hago lo que siento y lo que amo

Dicen que para amar a los demás primero hay que amarse a uno mismo y ese es el sentir del cantante argentino Axel, quien llegó al Ecuador a promocionar su disco Mis ojos tus ojos.  Axel se presenta como un hombre sencillo, lleno de amor para entregar a través de sus canciones, pero también a través de sus actos. A lo largo de su carrera se ha relacionado con asuntos solidarios que han enriquecido su vida. De hecho, piensa que la solidaridad a veces puede ser egoísta porque le llena el alma a quien la siente y la pone en práctica; no obstante, desde hace años trabaja con chicos marginados a quienes busca transmitirles un sentimiento de amor propio que los motive a cumplir sus sueños.

En tu vida profesional le has dado una importancia a la parte social, ¿por qué tu música está atada a la beneficencia?
Porque vengo de una familia que me ha inculcado ese tipo de valores, de mirar al costado a las personas más necesitadas y darles una mano o ayudar. Después, porque como artista siento el compromiso de llevar un buen mensaje y de ponerlo en práctica. Primero colaboré con fundaciones y con actividades que tenían que ver con la solidaridad  y desde hace siete años tenemos una fundación que se llama Sur Solidario y que es de gran alcance hoy en día, y en donde tenemos cuatro sedes principales con 750 chicos. Todos los días se les da alimento y apoyo escolar, se busca que ellos alcancen sus sueños. Por ejemplo, hace dos años querían conocer el mar y una empresa nos ayudó con buses y choferes. Así que fuimos a conocer el mar, también les llevamos a ver espectáculos, etc. Lo que buscamos es que eviten sentir que por ser marginados o por haber nacido en situaciones más difíciles no tienen derecho a cumplir sus sueños, buscamos que haya igualdad y que tengan la misma cantidad de oportunidades que los demás. Cada día me involucro más porque la gente sabe que eso me gusta, me buscan para diferentes causasy yo acudo contento. Estoy en todo lo que puedo, cuando el tiempo me da.

¿Qué sientes cuando compartes y vives estas experiencias?
La solidaridad a veces es muy egoísta… Con las primeras sensaciones uno se siente bien, es curioso porque uno hace el bien a los demás y nuestra alma se siente bien. Entonces, parece que a veces lo haces por ego, pero yo lo hago por algo más, por dar ejemplo a mis dos hijas de cinco y dos años y a mi bebé que tiene un mes. Me gusta que maduren con este ejemplo, para que cuando ellas crezcan y les de ganas, lo sigan. Además, es importante que vean otras realidades, que se den cuenta de que a ellas no les falta nada –al menos eso creo yo-, que existe gente que tiene muchas necesidades y uno con pequeños gestos puede hacer grandes cambios. Y, bueno, construir un mundo mejor. Lo que busco con esto es que entre todos, poniendo un granito de arena, cada uno desde su lado, creemos un mundo mejor, más equitativo.

Hablas de que tu música tiene un mensaje. ¿Qué tratas de decirle a la gente?
Varios mensajes. Yo hablo del amor, lo tengo como eje principal, pero no solo el amor enfocado a la mujer, al romántico. Yo hablo del amor a uno mismo, que es muy importante, a la Tierra, a Dios, a la vida, a la familia, a los valores, a un padre, a un amigo, a la mujer, por supuesto, al amor más allá del género, del idioma, más allá de la religión, al amor como energía universal. Busco dejar un mensaje en algunas canciones más que en otras. ‘Celebra la vida’, ‘Somos uno’, ‘Todo vuelve’ son canciones que tienen otro tipo de perfil y por eso creo que el público que me sigue es muy variado, superamplio, muy familiar, desde chicos muy chiquitos hasta gente adulta, de todas las edades.

¿Qué crees que tu carrera significa para Argentina o qué te gustaría que tu música significara para tu país?
Me siento orgulloso de salir del país y representar de alguna manera a la Argentina, de la mejor manera que puedo: con disciplina, con seriedad, con trabajo, con una buena obra de arte que son mis canciones y mis discos. No pretendo ser destacado de ninguna manera porque me siento superigual a todos y no me siento más que nadie por ser popularmente conocido. Lo único que pretendo con la música es lo que he pretendido siempre: contar mi historia, contar lo que me pasa, nada más. Si después 10 personas conectan con mi música o 10 millones, buenísimo, yo no busco nada, hago lo que siento y lo que amo y no necesito que tenga repercusión.  Por más que no me escuche nadie yo sigo cantando con la misma pasión, porque yo canto para mí también. No es que hago música porque la gente me consume y entre comillas ‘me quieren’, yo canto por propio placer. Voy a mi casa en la montaña, en Córdoba, y tengo un piano y una guitarra y todos los días hago música, y ¿para quién? Para mis hijas, para mi compañera, para algún amigo y para mí; no necesito que haya público para que sienta pasión y haga música. Entonces, tampoco necesito reconocimiento para que me digan ‘qué gran obra la de Axel’ y etc. Si me dan un reconocimiento me alegro, lo agradezco porque me crea un mayor compromiso con lo que hago y me permite seguir creciendo y mejorando, pero hago música sin buscar ningún reconocimiento.

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Empezaste desde muy temprano en la música, ¿cómo fue esa transición entre el piano, la música clásica, etc.,  al género que te dedicas hoy? 
Es algo natural, empecé a estudiar piano y música clásica, y sigo tocando música clásica y, sobre todo, escuchándola. Escucho de todo, Bach, Mozart, Beethoven, Listz, Bartok, Haendel, Mendelssohn. Me gusta mucho un pianista contemporáneo que se llama Lang Lang, que toca música clásica y me gusta mucho cómo transmite y cómo siente.

Volviendo a cómo elegí la música, yo no fui eligiendo el género, aquello es lo más natural que sale.  El género pop que hago tiene un abanico muy amplio de posibilidades, porque en mis discos tengo canciones con espíritu folclórico, con espíritu rockero, baladas supersensibles, que es con lo que más me siento cómodo-, pero todo aporta un condimento, un matiz diferente al disco y al concierto en vivo. El mío no es un concierto solo de baladas, tampoco es un concierto solo eufórico, tiene de todo, tiene mensajes; pero tampoco es un concierto bajado de línea, es un concierto de conexión del amor, de charla, de todo. Entonces, creo que me fue eligiendo naturalmente el género y el estilo que iba siguiendo. Uno minuto a minuto toma decisiones y elecciones en la vida y después se tiene que hacer responsable y encargarse de ellas. Yo no buscaba ser un cantante famoso, pero de alguna manera lo elegí y por algo estoy acá, pero también podría elegir dejar de serlo el día de mañana y no volver a salir a ningún lado, pero la gente también va construyendo con uno. Ha sido una elección entre el público y yo.

¿Qué te ha dado la fama y qué te ha quitado?
Quitado, ciertos tiempos de disfrute con mis amigos y con mi familia, que es un sacrificio muy grande, mucho más grande de lo que la gente cree. Dado, un montón de maravillas. Me dio la posibilidad de cumplir sueños, no solamente míos sino de mucha gente,  porque también uno devuelve esos sueños a la gente que por ejemplo te quiere conocer, o también a familia y amigos que de repente tienen muchos sueños y por tener esos contactos gracias a la popularidad puedo ayudar a cumplirlos.  La verdad, me ha dado muchas más cosas de las que me habría imaginado. Lo que me quitó es poco, pero pesa mucho en la balanza, porque el tiempo con mis hijas es invaluable, no vuelve, no hay reemplazo y es el sacrificio más grande que tengo que hacer todo el tiempo. Por otro lado, creo que ellas eligieron un padre ocupado -pienso que los niños eligen a los padres antes de venir- y ellas eligieron uno popular; creo que ellas necesitaban un padre así para desarrollar su vida o misión en esta vida, entonces, por algo me eligieron. Por eso también creo que no debo dejarlo todo, pero sí hago las cosas con mucho más equilibrio, me replanteo mucho más, no pierdo tiempo porque cada día de mi vida ‘cotiza en bolsa’, entonces aprovecho para estar con mis hijas, trabajo y estoy con mis hijas. Andar ‘paveando’ por ahí no me interesa.

Tienes muchos seguidores en las redes sociales, ¿cuál es tu interacción con ellos?
Manejo las redes sociales personalmente -todas mis cuentas- y me encanta hacerlo. De hecho, estoy muy pendiente de eso; no es un vicio, pero estoy mucho con la gente porque siempre he tenido una relación muy cercana con todos, y a partir del nacimiento de las redes sociales se tiene más herramientas para estar más cerca y en contacto con el mundo entero. Facebook, Twitter, Instagram, Vine, el canal de YouTube son todos Axel oficial y a mí me dan la posibilidad de saber qué piensa la gente, qué siente, a través de qué canción conecta más, qué les pareció un concierto, qué les pareció ciertas entrevistas, programas de televisión, etc. También a la gente le dan la posibilidad de conocer al Axel como tal, no solamente al artista que ven en TV, o al que escuchan en la radio, en un concierto de dos horas y ya. Sino también a la persona, cómo siente, cómo sufre, cuándo está triste, cuándo está feliz, cómo es su vida personal, cuáles son sus ideologías, de todo un poco, algo que antes no existía  y hoy día genera esa conexión con millones de seguidores y genera afinidad.

¿Profesas alguna religión?
El amor.

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Eres devoto de San Francisco de Asís y estuviste en un acto de bienvenida al papa Francisco…
Desde los doce años soy devoto de San Francisco de Asís. Primero, porque una tía mía -que ya murió- me regaló de pequeño un libro que se llama El buena gente, que narra la historia de San Francisco de Asís. Era un libro gordo, que tardé bastante en leer, pero era un libro para niños, con caricaturas y cosas así. Después, en la adolescencia, lo volví a leer un par de veces y me interesé mucho más en su historia, me sentí muy identificado con su forma de ser: un loco, revolucionario, rebelde, defensor de los animales, de la naturaleza, de la conexión con Dios, de despojarse de todo lo material, de llevarse del mundo el amor que das y recibes, nada más, el resto es todo muy efímero y volátil, y me identifico mucho con todos esos mensajes. De pequeño cantaba una canción de San Francisco –a los cuatro o cinco años- que fue una de las primeras canciones que canté y tengo mucha conexión con él. Luego, cuando Bergoglio eligió el nombre de Francisco por San Francisco de Asís se generó una conexión muy profunda con el Papa. Después, se dio la posibilidad de tocar en su vigilia, en su asunción como Papa (creo que fue el 15 de marzo de 2013) y el mismo año me invitaron a la Jornada Mundial de la juventud que se organizaba luego de mucho tiempo en Río de Janeiro, frente a tres millones de personas. Fue un momento muy emocionante cantar en la misa de cierre de todo ese inmenso evento que había sido y sentí más esa gran conexión con Francisco y su forma de ser, no por nada escogió ese nombre y creo que viene mostrando mucha locura y rebeldía desde el Vaticano hacia el mundo. Al principio pensó la gente que se trataba de una estrategia del Vaticano para acercar a la gente,  sobre todo, a los jóvenes a la religión, pero él ha demostrado estos dos años que no es solo así…

¿Cuál ha sido el pronunciamiento que más te ha impactado de Francisco?
Hace poquito se pronunció sobre el medioambiente y es espectacular lo que dice, ojalá lo escuchen y lo tomen en cuenta quienes tienen que tomarlo en cuenta. Porque a veces no les importa tanto a los grandes poderes, a las empresas mega-mineras, a las que contaminan el mundo. No creo que tengan muy presente lo que diga el Papa, pero para mí sí es importante. Por otra parte, ese mensaje de igualdad que da todo el tiempo, de bajarse y mostrarse igual al resto, eso lo hace muy humano y valedero. Despojarse de todo lo material y todo el tiempo estar en el nivel de los demás es algo muy lindo, porque somos nosotros los que lo levantamos por ser Papa y él todo el tiempo nos muestra que está al nivel de todos y eso para mí es una de las cosas más destacables de su personalidad.

¿Qué quisieras que tus hijas te dijeran al final de tu vida?
Lo mismo que yo le dije a mi mamá el último día de su vida: gracias y te amo.

por Pamela Cevallos H.